
ESEARIO SOSA: EL EVANGELIO DE LOS DE ABAJO
Por Vocesenlucha | L.M.
«La prioridad debe ser resguardar las fuerzas y preservar el factor humano de nuestras organizaciones de base»
Hijo de un legendario dirigente campesino y religioso, Eseario Sosa Rodríguez repasa la historia de la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana (Lara): una iglesia nacida del campo que desafió los designios de la CIA, sobrevivió a la persecución de la Cuarta República, fusionó el cristianismo con la militancia de izquierda en Barquisimeto (Lara) y creo el movimiento cultural CALEB.
En una entrevista concedida a Vocesenlucha antes del doble terremoto que asoló la zona central del país, Eseario actualiza -días después-, la información sobre el terremoto y la ayuda que están organizando desde su movimiento para auxiliar a las personas afectadas en la zona central del país.
A Eseario Sosa Rodríguez (1952) le gusta decir que tiene la edad del emblemático Obelisco de Barquisimeto; nació el mismo año en que se inauguró el monumento por el 400 aniversario de la capital larense. De la misma manera en que esa estructura gigante contempla la «ciudad musical del país», Eseario ha sido un testigo privilegiado de la historia contemporánea de una Venezuela insurgente frente a los gobiernos autoritarios de la Cuarta República.
Aunque nació en Guanare, se crio en Barquisimeto y a los 16 años se integró a la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana (UEPV), una organización fundada en 1957 por campesinos. Su padre, Exeario Sosa Luján, fue un emblemático dirigente del campo, perseguido político bajo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y pionero de una teología liberadora propia que sembró en sus hijos la urgencia de la lucha social.
Hoy, como obispo general nacional adjunto de la UEPV y miembro fundador del histórico Grupo Musical CALEB —que transformó la canción cristiana en un arma de concienciación política—, Eseario desentraña una historia poco conocida: la de una iglesia pentecostal que cambió el dogma estadounidense por la opción comunitaria y la militancia revolucionaria.
Un ejemplo vivo de que la historia de la revolución en Venezuela no empezó con el comandante Chávez ni fue exclusiva de militares o grupos insurgentes. Después de la agresión militar estadounidense del 3 de enero pasado, ante la incertidumbre del panorama, recuerda la lección fundamental del “maestro” Carlos Lanz: la prioridad de la vanguardia popular en este momento histórico debe ser resguardar las fuerzas y preservar lo humano de nuestras organizaciones de base. “Debemos prepararnos políticamente para afrontar con éxito cualquier escenario posible en el corto plazo, sin descartar ninguna variable a priori”, concluye.
Raíces campesinas y resistencia a la dictadura
“Mi padre era un dirigente campesino que se hizo evangélico a los 18 años. Se casó con mi mamá, Amelia Rodríguez, en 1945, y de esa unión nacimos 12 hijos. Lo interesante es que, cuando él se convierte, los misioneros norteamericanos no pudieron quitarle las ideas sociales que ya traía. Siempre fue un perseguido político. Cuando luchó contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez nunca lo llegaron a detener porque no lo encontraban; entonces se llevaban presa a mi mamá”, evoca.
En la historia aparece el nombre de un misionero alemán, el reverendo Federico Bender, procedente de Estados Unidos. “Huyó de la guerra, llegó a Barquisimeto y fundó una institución para niños huérfanos. Ahí llegó mi mamá cuando tenía apenas ocho años. Ya de joven, ella conoció a mi papá, que venía a vender tomates y verduras al centro, y como ya era evangélico, el misionero Bender —que tenía mucha visión— lo formó para pastor.», evoca.
El Centro Bender.
De ahí nació la Escuela Granja «Geother Federico Bender» en 1967. Con los años, ese espíritu asistencialista inicial se transformó gracias a maestros como Carmelo Álvarez, un joven pastor puertorriqueño que tuvo que exiliarse en Venezuela tras protestar contra el uso de la isla como polígono de tiro por la marina norteamericana. “Personas como él influyeron mucho en mi papá. Mi padre apenas tenía tercer grado de instrucción, pero cuando murió era vicepresidente de la Comisión Evangélica Latinoamericana de Educación Cristiana (CELADEC). Era un lector voraz, con una ortografía excelente y un carácter de dirigente nato”, recuerda.
En ese continuo trasegar su padre fundó junto a otros pastores espacios educativos para la gente, cursos para formar hombres y mujeres, mayormente del campo, que tenían inclinaciones para ejercer liderazgo. En 1967 crearon un lugar para niños y niñas huérfanas, una escuela y residencias para niños, niñas y jóvenes, llamada Escuela Bender. Luego llegó el Centro Comunitario Bender para formar lo que se llamó extensionistas rurales para trabajar en las comunidades. Exeario Sosa Lujan además de coordinador era maestro y extensionista de ese centro.
“Ese espíritu luchador es el que mueve a este centro local, donde confluyen las personas que desean aportar al proceso revolucionario en materia educativa, a quienes están innovando en las prácticas pedagógicas y quienes están construyendo una teoría propia venezolana sobre las diferentes dimensiones del tema educativo”, afirma.
Después de la caída de la dictadura fue fundador de la Federación Campesina de Venezuela, su padre militó en Acción Democrática (AD), siendo ya pastor, y un defensor incansable de los derechos de su clase: fundaba escuelas, dispensarios, construía puentes y carreteras agrícolas. Desde su profunda fe cristiana, cultivó una verdadera teología liberadora propia: “Él llegaba a decir, sin tapujos, que Jesús había sido el primer socialista de la historia”, recuerda su hijo.
La militancia dentro de Acción Democrática terminó rompiéndose hacia 1958 o 1959, después de salir elegido diputado al Consejo Legislativo de Portuguesa por AD viajó a Caracas con dos autobuses llenos de campesinos a protestar por sus derechos. “Cuando llegaron, no los dejaron entrar a la sede porque no vestían con saco y corbata. Nosotros decimos hoy en día que esa fue nuestra salvación. Mi papá se plantó y se peleó directamente con Rómulo Betancourt, que era el presidente. Le dijo que ese partido no era para el cual ellos habían trabajado y que AD no creía en los campesinos. A partir de ahí, él y varios pastores comenzaron a abrirse del partido de Gobierno”, rememora.
La Carta de San Cristóbal y la opción por los pobres.
Eseario señala que la iglesia que fundaron estos pastores —que en su mayoría eran campesinos portugueses y gente de la zona afro del estado Zulia— no tenía una línea política totalmente clara. En el año 1978, publicaron en la frontera con Colombia un documento histórico llamado la Carta de San Cristóbal. En ese manifiesto, la iglesia se declaró abiertamente bolivariana, y “eso fue mucho antes de que conociéramos a Hugo Chávez o al movimiento del MBR-200”, recuerda. Incluso los pastores compusieron una canción de protesta llamada Pastores de corbata, que decía: «Los ministros se han unido por amor, América Latina será libre del yugo, del pecado y la opresión».
Después, en una convención nacional, la iglesia decidió por unanimidad asumir formalmente la «opción por los pobres». “Esa declaración pública nos dio el aval a los más jóvenes para avanzar”, apunta.
“A nosotros no nos gusta que nos encasillen bajo la etiqueta de la «Teología de la Liberación», porque las teologías académicas pasan de moda. Preferimos hablar de la Teología de la Vida, del cristianismo originario o del Evangelio de Jesús. En la mayoría de las iglesias protestantes y católicas lo que rige es una lectura literal del Apocalipsis: esa idea de que somos «reyes» y que el cielo es un palacio no tiene nada que ver con lo que Jesús dice en el Evangelio, donde afirma todo lo contrario: «No tengo ni dónde recostar la cabeza»”, expone Eseario.
La CIA y los Documentos de Santa Fe
La idea de una iglesia pentecostal revolucionaria descrita por Eseario resulta chocante con la tradicional percepción de las iglesias evangélicas y protestantes estadounidenses como instrumentos de la CIA en su guerra contra la Teología de la Liberación en Latinoamérica.
Eseario dice que “al continente llegaron primero las llamadas iglesias históricas directamente de Europa (presbiterianos, anglicanos, luteranos), que no tuvieron tanta fuerza en Venezuela. El pentecostalismo contemporáneo encuentra acogida entre sectores humildes y afroamericanos que no encajaban en la rigidez de las iglesias tradicionales; en un barrio venezolano, una iglesia anglicana no pega; el pentecostalismo calzó porque daba libertad, a los tres meses de llegar, ya te daban una guitarra y eras parte de la comunidad”.
Sin embargo, admite que “es una realidad histórica que la CIA intervino directamente en lo que llamamos la «segunda oleada» de iglesias pentecostales en el continente. No vinieron por misiones de fe, vinieron promovidas y financiadas por el Departamento de Estado. Esto está documentado en los llamados Documentos de Santa Fe (Santa Fe I y II). El Pentágono vio con extrema preocupación el auge de las Comunidades Eclesiales de Base de la Iglesia Católica en Brasil y Colombia, y el avance de organismos ecuménicos como la Unión Latinoamericana de Juventudes Ecuménicas (ULAJE). Descubrieron que la fe se estaba convirtiendo en un motor de lucha social y política, así que financiaron una oleada de iglesias fundamentalistas para frenar ese avance. Atacaron los seminarios progresistas, como el Seminario Bíblico Latinoamericano de Costa Rica, quitándoles los fondos para obligarlos a cambiar su teología”.
«Cuando venía un misionero norteamericano, lo investigábamos. Mi papá y sus compañeros decidieron que cualquier misionero que pisara este centro venía a ponerse a las órdenes de la iglesia local, no a mandar […]. Llegó un momento en que decidimos no pedir más misioneros extranjeros. Dijimos: «Ya tenemos gente formada aquí; si quieren ayudar, apoyen económicamente, pero no deciden». Mantuvimos relaciones únicamente con iglesias norteamericanas progresistas, como los Discípulos de Cristo, que tenían tradición de lucha social. Por eso, hoy en día, nuestra organización no es bien vista por las demás corporaciones evangélicas del país. Nos ven con recelo porque nos metemos en política y nunca le hemos dicho que no a la lucha del pueblo. En nuestros altares no vas a ver jamás una bandera de Israel; si alguien nos pide orar por Israel, le respondemos: «Está bien, pero vamos a orar también por Cuba y por Palestina, que son nuestros hermanos más cercanos».
Entre la clandestinidad y la formación estratégica.
Durante los años 60 y 70, dentro de la Cuarta República, Barquisimeto fue un foco de agitación política y guerrillera. “Aquí hubo varios pastores metidos directamente en la guerrilla. Yo estaba muchacho y recuerdo acompañar a mi papá a una librería en la carrera 19; le entregaban un paquete y él lo escondía debajo del asiento del carro. En ese tiempo uno no podía ni preguntar, pero se sabía que era propaganda clandestina. Presencié mi primer allanamiento policial junto a mi hermano Elín en la calle 13. Veníamos de la tienda y vimos ametralladoras pesadas frente a la casa del pastor Dionisio Méndez. Como no pudieron capturar al pastor, se llevaron arrestadas a su esposa y a su hija. A la hija le metieron una corte marcial y le desgraciaron la vida siendo inocente. Ahí los jóvenes empezamos a decir: «Estos pastores andan en algo». No teníamos una conciencia plena, pero sí una profunda inquietud”, señala.
La llegada al centro comunitario evangélico del profesor Carlos Lanz Rodríguez, figura histórica de la izquierda radical venezolana, fue un hito en la historia del movimiento: “Carlos venía de purgar más de una década en prisión por el famoso secuestro de William Niehous, el alto ejecutivo de la empresa Owen-Illinois que en los años 70 era el principal monitor de la CIA en Venezuela. Un compañero lo invitó a una asamblea del Grupo CALEB. Nosotros nos preguntábamos: «¿Quién es este señor?». Lo investigamos bien antes de recibirlo. Cuando Carlos llegó, se quedó muy asombrado de encontrarse con unos evangélicos metidos en la dinámica popular. Nosotros hacíamos muchas cosas de forma intuitiva: educación, comunicación, organización, pero todo disperso. Carlos, junto a un grupo de compañeros de Colombia, nos ayudó a sistematizar los procesos y a estructurar el método de Investigación-Acción Participativa. Éramos muy cuidadosos. En la formación del Grupo CALEB pasábamos hasta 15 días encerrados estudiando materias sociales y políticas, pero utilizábamos el método marxista de análisis de la realidad sin usar abiertamente los términos marxistas, porque sabíamos que el dogmatismo bloqueaba las mentes de la base de la iglesia”.
“Creíamos que éramos revolucionarios, pero carecíamos de formación. Nos defendíamos como esos intelectuales pequeñoburgueses que pretenden resolver todo con un libro. Tuvimos que revisar nuestra práctica porque descubrimos que no estábamos haciendo análisis real; simplemente actuábamos bajo la dinámica de acción-respuesta. Era una lucha puramente reivindicativa, sin objetivos estratégicos. Gracias al acompañamiento del compañero Carlos Lanz, empezamos a aprender a mirar bien los problemas, a analizarlos desde la raíz, a organizarnos y a formarnos en serio. A partir de ahí, para formar parte del Grupo CALEB tenías que pasar 15 días encerrado estudiando de forma intensiva materias sociales y políticas. Con Carlos aprendimos incluso estrategias de autodefensa. Descubrimos que esta lucha no se ganaba con puro orar y cantar. Los enemigos actúan con fuerza y debíamos aprender otras formas de resistencia», manifiesta.
El Grupo CALEB pasó cerca de 25 años viajando por todo el continente. Nos vinculamos estrechamente a la Comisión Evangélica Latinoamericana de Educación Cristiana (CELADEC), a la ULAJE, y a movimientos juveniles católicos como la Juventud Obrera Cristiana (JOC). De allí nació nuestra profunda cercanía con los hermanos González. Incluso llegamos a ser una de las tres únicas instituciones en Venezuela miembros del Consejo de Educación de Adultos de América Latina (CEAAL), junto al Ministerio de Educación y el CESAP; un espacio que perdimos años después porque no teníamos cómo pagar las anualidades. Esos viajes nos enseñaron a organizarnos al confrontarnos con realidades continentales mucho peores que la nuestra.

El Grupo CALEB: música pentecostal y canción protesta.
“La iglesia pentecostal es musical por naturaleza. A diferencia de las iglesias históricas, tú puedes entrar al culto con una guitarra o unos tambores, porque es la música que traía el éxodo campesino a la ciudad. Mi mamá fue criada por misioneras norteamericanas y aprendió a tocar el piano; tú la escuchabas cantar y parecía una gringa soprano, pero era una mujer bajita y campesina. Esa influencia nos marcó a los hermanos. […] El Grupo CALEB nació por una propuesta de mi hermano mayor. Como en la Escuela Granja Bender teníamos niños huérfanos y no había presupuesto, nos íbamos a las puertas de las iglesias evangélicas tradicionales a cantar para pedir dinero. Allí escribí mi primera canción de corte social. La escribí por pura indignación: veía a los hermanos salir de celebrar la fe, hablándote del amor de Dios, pero pasaban de largo y no eran capaces de donar ni un centavo para los huérfanos. Nos dijimos: «Aquí pasa algo que no cuadra». Con el tiempo, la canción nos abrió las puertas de todo el continente. Estuvimos casi 25 años viajando por América Latina vinculados a los movimientos ecuménicos y al Consejo de Educación de Adultos de América Latina (CEAAL). Éramos, con toda seguridad, el único grupo de origen estrictamente evangélico-pentecostal haciendo canción revolucionaria en los años 80. Estudiábamos en el Instituto Pedagógico, repartíamos folletos cristianos en los pasillos, pero a la vez compartíamos trinchera con los compañeros de izquierda de la época. Esa dualidad, que para muchos era una contradicción, para nosotros siempre fue el cumplimiento real del Evangelio”, reflexiona.
Aproximadamente, el Grupo ha escrito más de 300 canciones que tocan diversos temas sociales, desde canciones cristianas, hasta canciones de solidaridad por los pueblos y canciones de denuncia social entre estas destacan “27 de Febrero”, canción homenaje a los caídos durante los suceso del 27 y 28 de febrero del año 1989 en Caracas, y “4 de Febrero” en homenaje al día de la Dignidad Nacional y a las mujeres y hombre que dieron sus vidas por cambiar el rumbo del país en el año de 1992, Que Venga José Leonardo”, en homenaje al Panita Alí Primera, quien en 1984 visitó el centro, “Homenaje a Camilo Torres” para recordar al cura guerrillero y su lucha, y “San Romero de América” en homenaje a Monseñor Oscar Arnulfo Romero.
Desmitificando la Biblia: la teología crítica frente al dogmatismo
Nuestro discurso rompía los esquemas afirma Eseario quien recuerda que en su sede colocaron un letrero que causó revuelo y decía: «Somos ateos de ese Dios que es cómplice de la injusticia y de la opresión; creemos con fe activa en un Cristo liberador».
Christian, el actual presidente de CALEB y director de la radio, se reivindica públicamente como ateo. Eseario le dice a la gente: “no es ateo de Dios, es ateo del concepto manipulado de Dios que las estructuras del poder han utilizado desde siempre para fregarnos la vida. Si no eres capaz de aplicar la teoría crítica a tus propias ideas religiosas, estás liquidado. A los que nos formamos aquí, con la Biblia no nos meten coba”.
Además asegura que el enfoque formativo le permite compatibilizar ser pastor evangélico, presidir el área de cultura en el municipio Palavecino, donde se encuentra el centro, y acompañar con absoluto respeto las festividades tradicionales del pueblo larense, como el tamunangue a San Antonio: “entiendo que las expresiones culturales nacen como actos originarios de rebeldía popular, aunque luego el sistema intente cooptarlas y oficializarlas para neutralizarlas, tal como hicieron en su momento con el movimiento carismático para frenar a las comunidades de base”.
Chávez, los militares y la persecución.
“En los tiempos de la clandestinidad del Partido de la Revolución Venezolana (PRV), siempre nos hablaban de la existencia de un trabajo político secreto dentro de las Fuerzas Armadas. Para ser sincero, nosotros nunca lo creímos; pensábamos que era un mito que nos contaban los jefes políticos para animarnos a seguir en la brecha. […] En lo personal, a mí me costó muchísimo aceptar a Hugo Chávez al principio, por el simple hecho de que era militar. Veníamos de sufrir en carne propia la represión del estamento militar de la IV República; mi padre llegó a estar desaparecido durante un mes y medio en manos de un cuerpo de seguridad del Estado. Teníamos un trauma histórico con el uniforme. De hecho, a pesar de mis años en la canción de protesta, jamás le escribí una canción a Chávez. Lo menciono en algunos temas, pero nunca le dediqué una composición exclusiva. Las razones profundas tendría que investigarlas yo mismo en mi psicología”.
Sin embargo, esa desconfianza inicial a Chavez por su procedencia del estamento militar fue superada tras su participación en las rebeliones cívico-militar del 4 de febrero y 27 noviembre de 1992, principales intentos de acceder al poder del Comandante que, aunque fracasaron, sentaron las bases políticas del posterior triunfo electoral. El propio Eseario participó en las actividades clandestinas del 27N. Además las mejoras sociales, como vivienda y educación, que trajo el chavismo son reconocidas por Eseario durante la entrevista; la propia Caleb Radio Digital, otro de los proyectos del movimiento es producto de una consulta popular dentro del trabajo comunal.
Eseario continua: “En el año 1989, durante el Caracazo —que fue un estallido social absolutamente espontáneo del pueblo y no algo organizado por cúpulas—, acabábamos de conocer a Carlos Lanz. En esos días de conmoción, el gobierno de Carlos Andrés Pérez pretendía culpar a Lanz de ser el cabecilla de las revueltas; lo traían bajo custodia en una caravana de vehículos con la intención de desaparecerlo o sacarlo del país rumbo a Colombia. Cuando la caravana pasaba por Acarigua, a una hora de aquí, Carlos exigió a sus captores desviarse: «Yo no me voy de este territorio sin pasar por Barquisimeto». No entró directo a nuestra sede porque afuera teníamos permanentemente un jeep amarillo de la DISIP apostado para amedrentarnos, pero logró contactar a uno de mis hermanos para alertarnos: «Esto viene feo. Los cabecillas visibles tienen que desaparecer inmediatamente de aquí». Debido a esa advertencia, tuve que pasar una larga temporada rodando en la clandestinidad, ocultándome de pueblito en pueblito, hasta que terminé refugiado en Caracas en casa de una cuñada que estaba casada con un dirigente regional de AD; irónicamente, el lugar más seguro donde la policía jamás me buscaría”.
Escenarios futuros: resguardar las fuerzas y mantener la esperanza
Después de la intervención militar estadounidense y el secuestro del Presidente Maduro el pasado mes de enero, Esearioapunta que Venezuela se encuentra en un escenario de agitación sumamente complejo y que la paz colectiva pende de un hilo muy delgado: “El asedio internacional es implacable y recurre a modalidades de injerencia multidimensionales”. Y añade la lección fundamental que legó el maestro Carlos Lanz: “Primero resguardar la fuerza, preservar lo humano, de nuestras organizaciones de base. Y prepararnos para cualquier escenario, sin descartar ninguna variable a priori”.
Para Eseario, la tarea política que corresponde en Venezuela hoy es multiplicar los espacios de debate, sistematizar la formación de las bases y consolidar los tejidos de solidaridad comunitaria: “No se trata de dogmatizar el camino, sino de fortalecer la conciencia crítica de nuestro pueblo para mantener viva la esperanza y asegurar que las nuevas generaciones no se pierdan en la despolitización”.
Doble terremoto y tragedia en Venezuela.
El día después de dos fuertes terremotos de 7,2 y 7,5 de magnitud que se registraron en Venezuela la tarde del 24 de junio, aniversario de la Batalla de Carabobo y festivo en el país, con un balance provisional de 164 muertos, 971 heridos y miles de desaparecidos, la estimación futura de víctimas es sobrecogedora. Eseario, desde la sede del cuerpo de bomberos de Palavecino, permanece activo junto a otros integrantes del Centro Cultural Caleb, después de que fueran convocados por el órgano de defensa integral, del que hacen parte como responsables de cultura del municipio .
La madrugada de ayer y hoy volvimos a visitar algunas instituciones, para verificar que se cumplan las instrucciones dadas por nuestra Presidenta encargada sobre que no haya actividad escolar ni deportiva, dice. “Hoy se está aquí creando un centro de acopio desde el cuerpo de bomberos para recoger todo lo que este municipio vaya a donar para los afectados en la zona central del país. Y aquí estamos de nuevo dando testimonio a favor de la vida, a favor de la gente, venciendo también esta dificultad que puede ser de la naturaleza como puede ser de naturaleza diabólica de parte de los que manejan el poder global”, concluye.





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