SENTIRES VENEZOLANOS

16. EL BLOQUEO Y EL FORTUNE

“La maquinaria mediática, capaz de hacer milagros y convertir el agua en vino, sigue en sus trece. Un titular del diario derechista español ABC, reza así: “Venezuela e Irán desafían a EEUU: llega al Caribe el primer carguero iraní con gasolina para Maduro”. Súper Maduro va a darse tremendo empacho con más de 230 millones de litros de combustible”.

Vocesenlucha

Si rastreamos en la historia de las guerras, nos topamos en recurrentes ocasiones con la táctica del bloqueo, esa modalidad bélica consistente en debilitar al enemigo por la vía del corte de suministros, información, redes de intercambio comerciales y humanas. El objetivo es la asfixia económica, el aislamiento vital, el hambre, la desesperación, el desgaste físico y psicológico hacia toda la población para producir caos, colapso generalizado, levantamientos internos o el simple agotamiento militar. El bloqueo, aunque forma parte de eso que se ha llamado guerra híbrida, multipolar o de cuarta generación, es un método antiguo que tiene sus precedentes antes incluso de nuestra era.

En el siglo II a.C., el Imperio Romano tenía ocupada lo que bautizó como Hispania, enfrentándose en el interior a las rebeldes tribus celtíberas. Para acabar con la indomable Numancia, Roma envía a su mejor soldado, Escipión, victorioso en las guerras púnicas contra Cartago, quien bien acompañado por un ejército de 60.000 soldados, evita la batalla contra no más de 2500 numantinos, castiga a los pueblos que colaboran con los rebeldes y emprende un cerco a base de fosos, empalizadas, terraplenes, un muro circular de 9 km, torres y campamentos rodeando a la ciudad. Quebrarlos, someterlos al hambre y el agotamiento es el objetivo. Después de 15 meses de aguante ante el aislamiento total, los numantinos prefieren suicidarse y destruir Numancia a entregarse al invasor. El sometimiento del vencido forma parte de la estrategia del miedo imperial. Por eso, lo que queda de Numancia es devastado por Escipión. A los pocos sobrevivientes los vende como esclavos y hace desfilar un botín de guerra de 50 numantinos por las calles de Roma para celebrar la victoria. Sin embargo, Numancia se convierte en símbolo de resistencia y dignidad.

Ya en el siglo XX y no muy lejos de Numancia, el Madrid de la guerra de España fue sometido a un cerco de más de 30 meses por las tropas franquistas que se sublevaron contra la legítima II República. El hambre y la miseria asolaron a su población. Son conocidas popularmente las historias, como suele ocurrir en estos casos, mezcla de leyenda y realidad, del hambre de la guerra en Madrid, donde se hacía sopa con la monda de las patatas y, a pesar que los madrileños son conocidos como “gatos”, se cuenta que no se veía un gato en Madrid. La poeta Gloria Fuertes relata así su experiencia: “Madrid empezó a sufrir hambre al mes de empezar la guerra. Una vez estuvimos tres días con un huevo frito, untándolo y guardándolo… Yo no tenía miedo a morir, lo que temía era el horrible dolor de estómago que da el hambre”.

Más recientemente, al otro lado del charco, la Cuba revolucionaria vive desde hace seis décadas, un bloqueo comercial y financiero que sigue causando pérdidas de más de 4.000 millones de dólares anuales[1]. El objetivo, lo señala el Informe del Departamento de Estado, del 6 de abril de 1960: “el único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del descontento y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas (…) Una línea de acción (…) es negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Cuentos exagerados, dicen algunas voces cubanas sobre esas leyendas urbanas que afirman que en La Habana, derrumbado el bloque soviético, durante el Período Especial de los años 90 se vendieron pizzas utilizando látex de preservativos en lugar de queso o “frazada de piso” (alfombra o moqueta) adobada simulando bistec de carne de puerco. Hay más consenso con las historias que cuentan que se hizo picadillo con cáscara de plátano, espaguetis picados en trocitos para simular arroz, o se empanizaba la parte blanca de la cáscara de la naranja o la toronja, y “la gente se autoengañaba porque parecía un bistecito y servía para matar el hambre”, como relata desde La Habana nuestro querido amigo Yoel Pérez.

El origen fundamental de aquellos males se llama bloqueo y todavía hoy continúa. El país que impulsó esta política de cerco internacional contra Cuba, continuada por potencias como las que hacen parte de la Unión Europea, es el mismo que hoy tiene bloqueada, con similares métodos e insaciable empeño, a la República bolivariana de Venezuela. Su nombre es Estados Unidos de América y si de algo es maestro es de la pedagogía de guerra.

Precisamente, en los primeros años del bloqueo a Cuba, se dio una situación de tensión geopolítica conocida como la crisis de octubre o crisis de los misiles, en 1962. Tras días de gran tensión, la URSS decidió retirar los misiles que amenazaban la integridad norteamericana negociando directamente con EEUU sin la participación del gobierno cubano, lo que provocó el enfado de líderes como Fidel o el Che.

Con este episodio histórico de la Guerra Fría, que tuvo al planeta en vilo ante el posible desencadenamiento de una guerra nuclear, se ha comparado la tensión vivida en estos días ante el envío a costas venezolanas de 5 Buques cisterna de la República islámica de Irán. Quizás el símil con la crisis de octubre pueda parecer exagerada; sin embargo, si bien no es comparable el mundo bipolar nacido tras la Segunda Guerra Mundial con la realidad multipolar de presente, la enorme ambición de EEUU hacia el control de Venezuela, así como su tensión con Irán, con un faraón como Trump en la presidencia, parecen demasiados ingredientes para la sopa caribeña.

No ayudó a relajar el ambiente el anuncio del Comando Sur de EEUU de que enviaría 4 barcos de guerra y un avión al Caribe con la excusa de una operación antinarcóticos. El buque de combate USS Detroit, el destructor de misiles guiados USS Lassen, el destructor USS Preble, el destructor USS Farragot y el avión militar de reconocimiento P-8 Poseidon, capaz de lanzar torpedos, misiles antibarco, balizas antisubmarino y otro tipo de armamento, no parecen muy amigables. Tampoco las palabras de Trump afirmando que no quiere barcos iraníes ni en Venezuela ni cerca de los EEUU. La cosa se tensa cuando se filtra información del gobierno norteamericano de que están analizando tomar medidas. Por su parte, el portavoz del gobierno iraní, afirma: “esperamos que EEUU no cometa un error, pero estamos barajando todas las posibilidades y estamos listos para peores escenarios”, mientras que el canciller declara que detener los barcos sería un acto de piratería por parte de EEUU, y de hacerlo deberá atenerse a las consecuencias.

Ya el pasado julio, por órdenes de EEUU, el Reino Unido incautó un petrolero iraní en el estrecho de Gibraltar. Irán respondió deteniendo otro petrolero británico en el estrecho de Ormuz. El bueno de Almagro, secretario general del ministerio de colonias, también conocido como OEA, dice en un twitter que el “envío de buques iraníes a Venezuela en apoyo de un gobierno ilegítimo es un atentado contra la paz y estabilidad regionales y un acto de provocación inaceptable de la República Islámica de Irán”. Paradojas de la política imperialista, que los amantes del credo del libre comercio atenten contra él cuando no se ajusta a sus intereses.

Los Estados Unidos parecen aficionados a las películas de piratas a juzgar por sus últimas actuaciones. Tal y como denuncia en un magnífico artículo el periodista mexicano Luis Hernández Navarro, en referencia a los robos por parte del gobierno estadounidense de material sanitario para el Covid-19, “si en otras épocas los corsarios sirvieron para controlar los mares y las rutas comerciales, ahora, no conformes con el pillaje, los nuevos filibusteros impiden la exportación a otras latitudes de medicamentos y equipos sanitarios, y realizan compras masivas por las que pagan precios tres o cuatro veces por arriba de su valor”[2]. Estas sanciones ilegales contra Irán y Venezuela se suman a la larga lista de agresiones imperialistas, no ya contra los gobiernos, sino contra los pueblos.

Sin embargo, la maquinaria mediática, capaz de hacer milagros y convertir el agua en vino, sigue en sus trece. Un titular del diario derechista español ABC, reza así: “Venezuela e Irán desafían a EEUU: llega al Caribe el primer carguero iraní con gasolina para Maduro”. Súper Maduro va a darse tremendo empacho con más de 230 millones de litros de combustible.

Efectivamente, lo que tanto preocupa al gobierno estadounidense es que los buques cisterna iraníes transportan nada menos que 1,5 millones de barriles de gasolina y aditivos necesarios para refinar el petróleo. Pero, ¡un momento! ¿La primera reserva mundial de crudo importando gasolina? Venezuela necesita de la importación de tecnología, aditivos químicos y otras materias primas para refinar el petróleo y convertirlo en combustible. Desde la llegada del Covid al continente, EEUU endureció las sanciones y el bloqueo contra Venezuela, entre otras cosas, impidiendo la llegada de estos insumos para el procesamiento del crudo, lo que tiene a Venezuela en una grave crisis de combustible en medio de la cuarentena. El gobierno norteamericano afirmó al comienzo de la pandemia que Venezuela representa una amenaza sanitaria para la Región. A día de hoy, es el país de América Latina con menos fallecidos por millón de habitantes mientras que EEUU lidera la lista mundial.

Por mucho que el monstruo mediático internacional se empeñe de hablar de crisis humanitaria y hambre en Venezuela, el drama en cuestión alimenticia no llega a situaciones como la vivida por otros pueblos sometidos al canalla cerco imperialista, como es el caso del mencionado período especial cubano. Sin embargo, también encontramos mitos y leyendas que unos aseguran y otros ponen en duda respecto al ingenio venezolano a la hora de resolver las dificultades. Hay quien dice que en la difícil coyuntura de 2015-2016, se llegó a vender arena de mar como si fuera azúcar o café ligado con serrín o incluso café reutilizado, secado y vuelto a embolsar. Hoy, a pesar de la crisis del Covid-19, el pueblo venezolano sigue resolviendo, y hasta las bocas más humildes ponen un plato en la mesa gracias a mecanismos como el CLAP y la labor de organizaciones barriales comunitarias. En el país del oro negro, las venezolanas y venezolanos aprenden a resolver e inventar sin apenas combustible, que usualmente es regalado en Venezuela.

El pasado sábado 23 de mayo en la noche, el primer buque lograba tocar tierra venezolana. El arribo del Fortune fue todo un acontecimiento seguido en directo por el pueblo venezolano, pegados al televisor conscientes de que la llegada de los 5 buques que desde el sur de Irán atraviesan el Canal de Suez, el estrecho de Gibraltar y el Océano Atlántico para llegar al mar Caribe y a Venezuela, supone romper el cerco, abrir una pequeña grieta en el muro del bloqueo, una nueva victoria contra la guerra económica del norte hacia el sur.

Nuestro querido compañero Ángel González narra así cómo vivieron la entrada del primer carguero iraní: “anoche, en medio del corte diario de luz de más de 8 horas y bajo el ataque incesante de zancudos que nos asediaban como bombarderos nazis, con mi padre, viejo comunista de casi 90 años, y una de mis hermanas mayores,… al enterarnos a través de la radio de pilas de onda corta que siempre el viejo Antonio sintoniza cuando se va la luz, y escuchando el enlace de la periodista de Telesur que anunciaba la llegada del buque petrolero escoltado por la armada venezolana, celebramos igualmente jubilosos con tres tragos de un buen cocuy de la reserva bien administrada que el pure tenía encaletada para la cuarentena, diciéndonos: Viva Chavez, ¡No joda!”[3].

Bogotá, 26 de mayo de 2020

Texto publicado en Cubainformación.


[1] Cifras del gobierno cubano para las fechas de abril de 2018 a marzo de 2019, ver en https://www.eldiario.es/politica/Cuba-denuncia-millones-perdidas-EEUU_0_944206373.html

[2] Luis Hernández Navarro, Coronavirus y piratería imperial, La Jornada, 7 de abril de 2020

[3] Ángel González, Viva Chávez, ¡No joda!, en vocesenlucha.com