
VENEZUELA ATIENDE DAMNIFICADOS EN CAMPAMENTOS TRANSITORIOS Y ANUNCIA PLAN DE RECUPERACIÓN NACIONAL
Por Vocesenlucha | L.M.
«El terremoto tuvo un “efecto dominó” y recuerda que desde el minuto uno la comunidad comenzó una lucha para sacar amigos y familiares. No obstante perdió diez amigos y compañeros de trabajo»
La Presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció el sábado 5 de julio la Gran Misión Venezuela Renace para la recuperación nacional tras los terremotos. Durante toda la semana han continuado los trabajos de rescate y de atención de damnificados en campamentos transitorios.
Tras doce días del doble sismo, las fuentes oficiales informan de 3.535 fallecidos y 16.740 lesionados, los trabajos de rescate continúan sobre el terreno y entre las tareas prioritarias se encuentra la de gestionar a 17.854 personas que se han quedado sin vivienda.
Las autoridades han establecido 79 campamentos transitorios en diferentes ubicaciones del país. En La Guaira, la región más golpeada por la fuerza sísmica, el Gobierno ha creado una red de 20 campamentos transitorios para canalizar la marea de familias desplazadas. En esta tarea han sido fundamentales el esfuerzo conjunto de voluntarios y comuneros que han conformado un equipo con milicianos, fuerzas armadas y otras instituciones como bomberos y protección civil, lo que en Venezuela se denomina “unión cívico-militar”.
La magnitud del desafío humanitario no tiene precedentes en la historia reciente y se agrava con la situación política de incertidumbre provocada por el secuestro del Presidente Nicolás Maduro -el 3 de julio pasado cumplió 6 meses encarcelado en Nueva York-, los 20.000 millones de dólares retenidos consecuencia de sanciones estadounidenses y una campaña de mentiras y desinformación en redes sociales y medios internacionales que acusa al Gobierno de pasividad, inacción e, incluso, de entorpecer las labores de rescate.
Narciso Gonell, en Catia La Mar.
En la Unidad Educativo Nacional Narciso Gonell de Catia La Mar se instaló un campamento transitorio comunero que cobija 280 personas afectadas. La noche del 30 de junio, el Comunero y ministro Ángel Prado junto a su equipo del Ministerio de Comunas acompañó personalmente desde el campamento instalado en la Universidad Marítima del Caribe a afectados, dado que la capacidad de éste estaba siendo desbordada. Durante el resto de la semana se continuó con las labores de adecuación de las instalaciones y realizaron todo tipo de actividades para la recreación.
Ángel Prado no ha parado desde que sucedió el terremoto. Junto a su equipo ha desplegado una frenética actividad de la mano de comuneros y comuneras, atendiendo en el Urbanismo Chávez a los damnificados junto a las viviendas destrozadas, en la preparación y atención de los diferentes campamentos, e incluso el traslado de algunos afectados a la comuna el Maizal en el Estado de Lara, de la que el ministro comunero proviene y es referente. La comuna es la forma de gestión política más directa y a ras de pueblo que existe en Venezuela y su capacidad organizativa ha sido determinante para dar respuesta al desastre.

Frente Francisco Miranda
En Caracas, desde la Escuela Robinsoniana, centro de formación permanente del Frente Francisco Miranda, convertida en centro de acopio de materiales para atender la emergencia, nos desplazamos al Barrio Aeropuerto de Catia La Mar en La Guaira.
La Escuela Santa Eduvigis ha dejado de ser un centro escolar para convertirse en el Campamento Transitorio Número 11. Este espacio tiene como misión la atención multidisciplinar del adulto mayor: “Aquí atendemos a los que presentan una situación de desamparo familiar total”, explica Iris Rivas, representante del Ministerio del Poder Popular para los Abuelos y Abuelas de la Patria.
Iris camina entre los pasillos del plantel, ahora poblado por camas ocupadas por adultos mayores y personal sanitario. Cuenta que el centro alberga actualmente a 32 abuelos captados en las calles y en otros refugios, aunque la infraestructura tiene capacidad para recibir hasta 180 personas. Un numeroso contingente de voluntarios del Frente Francisco Miranda atiende las tareas diarias: alimentación, salud, apoyo psicológico y recreación.

“El objetivo principal es ir mermando el sufrimiento”, añade Iris. En medio de la pérdida, el lugar registra buenas noticias: dos de los ancianos ya lograron reencontrarse allí con sus familias directas.
Otros voluntarios del Frente se encuentran atendiendo un centro de salud y atención integral a unos kilómetros de distancia, en Camurí Chico, donde se centran especialmente en brindar atención a rescatistas. “Los rescatistas ni se cansan ni descansan mientras una vida depende de ellos”, dice un voluntario tras recibir asistencia terapéutica. Sin embargo, reconoce que en ocasiones no puede evitar las lágrimas ante la terrible situación que enfrentan y señala que en el centro les ayudan a mantenerse en pie para resistir física y emocionalmente.
A pocos metros del campamento de adultos mayores, Érika Farías Peña, lideresa histórica del Frente Francisco Miranda, quien fue la primera alcaldesa de Caracas, varias veces ministra, exgobernadora de Cojedes y ex-diputada, toma la palabra ante integrantes de la comuna antes de cerrar una amplia asamblea.
Presidente secuestrado
Erika evoca la figura del presidente Nicolás Maduro, actualmente secuestrado en EEUU Destaca los esfuerzos de la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez para afrontar la emergencia actual y señala que, igual que en 1999 el comandante Chávez estuvo al frente ante la tragedia del deslave de Vargas, Nicolás querría estar dirigiendo ahora la gestión de este terremoto, como lo estuvo en su día ante la pandemia. Recuerda que su instrucción siempre fue la misma: “salir más fuertes de las dificultades”.
La militancia chavista destaca estos días el sufrimiento que debe estar padeciendo Maduro ante la imposibilidad física de ayudar desde su encarcelamiento en EEUU y recuerdan que bajo su gestión durante el Covid-19, Venezuela registró la tasa de mortalidad más baja de Sudamérica entre los países de más de un millón de habitantes (5.856 decesos frente a los 552 mil casos reportados).
El Junquito: el choque con el frío y la altura
Alejado unos 25 km del centro de Caracas, El Junquito es una parroquia montañosa situada al noroeste de la ciudad. Las nubes y lluvia del pasado viernes impedían ver la costa desde sus cerros. El colegio Luis Hurtado Higuera, habilitado urgentemente como campamento transitorio dirigido por el Ministerio de Comunas, alberga familias de la parroquia que han perdido sus viviendas como consecuencia del doble sismo. Efectivos de la policía y milicianos custodian las instalaciones y todo el personal que atiende el centro espera la llegada de familias desplazadas de La Guaira. Dos jóvenes oficiales de policía juegan a la pelota con los niños en uno de los patios.
Cuando llega el autobús nadie quiere bajar. Las familias, traumatizadas por el colapso de los edificios en la costa, temen que la estructura del liceo no resista una réplica, no están acostumbrados al frío húmedo del cerro boscoso y se sienten desubicados. Después de un diálogo con los responsables del centro e inspeccionar las instalaciones comienzan a bajar con las pocas pertenencias que han rescatado del desastre. Vecinos del barrio reparten café y arepas a los recién llegados como contribución solidaria.
José Hernández: el testigo de tres catástrofes
Entre los que finalmente bajan del autobús está José Hernández y su familia. José es trabajador del parque Alí Primera y descendiente de gallegos. Para él, la tragedia de los últimos días es el tercer episodio de desastres naturales que le ha tocado vivir, sobrevivió al deslave de Vargas en 1999 y a la vaguada de 2009.

Dice que el terremoto tuvo un “efecto dominó” y recuerda que desde el minuto uno la comunidad comenzó una lucha para sacar amigos y familiares. No obstante perdió diez amigos y compañeros de trabajo. José recuerda que al principio estaban asustados y con miedo de que se les cayeran encima los restos de las edificaciones pero que asumieron la responsabilidad y comenzaron a buscar en los sectores afectados preguntando “¿dónde estaban?, ¿qué edificio cayó?”. El día veinticinco comenzaron un peinado completo de toda la zona. “Nos organizamos en cuadrillas. Sacamos a niños, a mujeres embarazadas y a viejitos con las puras manos”. Por la noche hacían recorrido con luces, gritando para ver si alguien respondía en el silencio. Destaca entre los más afectados a las personas con discapacidad y adultos mayores. Después llegaron grupos rescatistas de los diferentes estados que afirma han estado apoyando La Guaira, así como las fuerzas nacionales bolivarianas y el apoyo logístico de compañeros que venían de otros países.
Para José, el desafío incluye atender y dar alegría a los niños; dice que ayer estuvieron celebrando el cumpleaños de los niños que cumplen años en este mes, para hacerles unas “tortas”. Arriesgaron sus vidas sacando entre las ruinas cocinas que habían quedado con gas.
Caracas
En Caracas el sábado por la mañana voluntarios acuden a entregar juguetes a la Escuela de Artes y Oficios Intendencia, en la parroquia San Juan. En este campamento transitorio hay pocas familias de la Guaira. El grueso de los acogidos es de la propia capital, quienes también quedaron sin vivienda. Se encuentran saltando en dos castillos inflables y una cama elástica, aparentemente ajenos al desastre que experimentaron hace unos días. No obstante, los traumas siguen intactos y un equipo de psicólogos voluntarios hace una primera visita al centro para evaluar las necesidades. Este equipo se unirá los próximos días a los sanitarios que atienden a los nuevos ocupantes de este espacio. En una de las salas un ginecólogo hace una ecografía a una embarazada, la imagen de dos gemelos anuncia que Venezuela renacerá tras la tragedia.

La catástrofe generada por los terremotos agrava y complejiza un momento de enorme dificultad para Venezuela, en un escenario político marcado por la intervención extranjera tras el ataque del 3 de enero. La sombra de la presencia EE.UU. en el país revive los temores de que, como en Haití tras el terremoto de 2010, la masiva ayuda humanitaria desplegada se utilice como caballo de Troya que priorice una agenda de despliegue de efectivos militares, y reconfiguración económica neoliberal por encima de la soberanía y el fortalecimiento del Estado.
La reconstrucción física y emocional de los Estados afectados, proceso que demorará años, despierta apetencias e intereses de todo tipo. El cómo se aborde, será clave para determinar el futuro del país. En los campamentos transitorios la reconstrucción social ya ha comenzado. En ella, juega un rol fundamental el poder popular y comunero. La historia sigue abierta.





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