SENTIRES VENEZOLANOS

EL BUENO, EL FEO Y EL MALO

Por Vocesenlucha

«En aquellas películas de Jonh Wayne, cuya imagen no dudamos luce en la cabecera del bueno de Donald, el indio era presentado como un ser salvaje e inmundo, sanguinario amante de las cabelleras del ejército salvador estadounidense».

Como si del lejano oeste se tratara, en pleno siglo XXI, hoy, 26 de marzo de 2020, amanecemos con la noticia de que el BUENO de Trump ofrece una recompensa de 15 millones de dólares a quien facilite el arresto del MALO malísimo Nicolás Maduro, el terror de los niños.

Bien, ya tenemos al bueno y al malo. Pero ¿quién es el feo de la película? A juzgar por lo feíta que se está poniendo la cosa y teniendo en cuenta las imágenes microscópicas que nos llegan del bicho, está claro, el feo de la película no es otro que el CORONAVIRUS.

Igual que pasa con la realidad, el cine del oeste nos propuso una dualidad de buenos y malos que con el tiempo y una pequeña dosis de juicio crítico tuvimos que revisar. En aquellas películas de Jonh Wayne, cuya imagen no dudamos luce en la cabecera del bueno de Donald, el indio era presentado como un ser salvaje e inmundo, sanguinario amante de las cabelleras del ejército salvador estadounidense.

Ese mismo ejército estadounidense pretende hoy liberar Venezuela de las garras de los nuevos seres inmundos del presente: los indios bolivarianos. El pobre e indefenso pueblo de Venezuela, sometido al hambre y el terror, espera la acción humanitaria de los vaqueros del norte para liberarse del yugo del bárbaro Nicolás Maduro, el Gerónimo del siglo XXI.

Hace dos días, la Policía Metropolitana de Santa Marta, Colombia, incautó un vehículo con un arsenal de guerra: 26 fusiles de asalto AR-15 y accesorios de uso militar. Detenido el único conductor del vehículo, que habría partido de Barranquilla, confesó que tenía órdenes de entregar la mercancía a un individuo conocido como “Pantera” en La Guajira, territorio fronterizo con Venezuela. Hoy continúa la secuela con otro personaje: el cowboy Clíver Alcalá, exmilitar venezolano, prófugo, residente en Colombia y antimadurista de pro. Éste, para salvar las espaldas, hace unas declaraciones al medio colombiano La W Radio señalando a venezolanos y asesores norteamericanos de planificar un atentado contra la cruel dictadura venezolana. Los fondos para la compra de armas vendrían del `Estado oficial venezolano´ y su presidente Guaidó, alias `el vaquero autoproclamado´. El testimonio confirma la versión salida ayer desde Miraflores, territorio comanche. En Colombia, y asesorados por una agencia norteamericana, se planificaban varios actos terroristas contra Venezuela, incluido un magnicidio. Objetivo: asesinar al villano Nicolás Maduro.

Colombia desde hace rato es territorio al servicio de los cowboys del imperialismo para desplegar su guerra colonial de cuarta generación contra Venezuela. La vieja Norteamérica imperialista tiene en Colombia una cabeza de playa para agredir al hermano pueblo de Venezuela y su intento de levantar una propuesta de vida donde no reine la ley del salvaje oeste.

A estas alturas de la película, tal y como nos pasó con las pelis de indios y vaqueros, nos asedian las dudas sobre el rol moral de los personajes. Pero dejemos a un lado al bueno y al malo y regresemos al feo: el Coronavirus. ¿Qué carajo tiene que ver este virus con la nueva ofensiva de EEUU contra la República bolivariana de Venezuela? ¿Quizás las cabezas pensantes de los fuertes gringos pretendan ocultar la gestión de Venezuela frente al feo Covid-19? En Venezuela se vive hoy el día 11 de cuarentena y el Coronavirus deja un saldo 91 casos de infectados, ninguna muerte y 15 recuperados. Las cifras en EEUU son otras: sin una cuarentena nacional -decretada solo en 8 Estados- se convierte justo hoy en el primer país del mundo en contagiados: más de 80.000 personas según el periódico The New York Times, y al menos 1.178 fallecidos. Sin embargo, EEUU se permite afirmar que Venezuela y su precario sistema de salud supone un riesgo para el contagio del virus en la región.

¿Servirá la cortina de humo del coronavirus a las neuronas de las agencias de inteligencia gringa para poner en marcha otro desesperado intento de invasión contra territorio comanche venezolano en busca de sus recursos?

La misma Norteamérica colonial que construyó su nación de “sueños y libertades” arrasando con la vida de los legítimos pueblos indígenas que allí habitaban sigue hoy desplegando su odio y su guerra supremacista contra los pueblos. Los insurgentes indios bolivarianos resisten desde hace ya más de dos décadas los intentos civilizatorios y humanitarios del Occidente gringo. Malditos salvajes indómitos. Sin embargo, con el paso adelante del sheriff Trump, Nicolás “Gerónimo” Maduro y todo su equipo de seguridad apache, además de escudriñar drones y otras posibles formas de magnicidio 3.0, deberán estar bien atentos a los pistoleros cazarrecompensas.

Dejamos al juicio de los lectores determinar quién es el bueno y el malo de este western de mal gusto. Eso sí, sentimos que no hemos hecho justicia al feo de la película. Para quienes llegaron tarde a la sesión, contarles que hay un virus destructivo que nos azota mucho antes que ese que tiene aturdido a medio mundo. El mayor de los coronavirus que amenaza al planeta y a la humanidad no se llama Covid-19. El fin del mundo se llama capitalismo. Si no llega el Séptimo de Caballería de los indios insurgentes con su vacuna comunitaria, el ocaso está a la vuelta de la esquina.

Bogotá, Colombia, 26 de marzo de 2020

A la memoria de los y las Gerónimas, Toros Sentados, Nubes Rojas y Caballos Locos, de ayer y de hoy

Texto publicado en Kaos en la Red, Tercera Información.