
UN NEOFASCISTA DELIRANTE TIENE EN VILO AL MUNDO ENTERO
Por Ángel Cappa*
«No se esconde ni disimula. Bombardea Venezuela, asesina impunemente a civiles y custodios, secuestra a su presidente y su mujer y dice claramente que su intención es apoderarse de “su petróleo” y “sus tierras”.
6 de enero de 2026 | Fuente: La vida en orsay
Teníamos la impresión de que las democracias burguesas habían construido una red de instituciones, leyes internacionales, carta de derechos humanos y una serie de recursos legales, para garantizar la convivencia e impedir la alteración violenta de lo establecido.
De ese modo, si bien no podían asegurar la paz universal, al menos vivíamos en la creencia de tener cierta protección ante cualquier intento hitleriano de apoderarse de todo y de todos.
Es cierto que este orden mundial es el propicio para que las empresas multinacionales acumulen fortunas inmensas a costa del esfuerzo de las mayorías cada vez más empobrecidas. Y para que, dentro de ese orden, el imperialismo estadounidense establezca su predominio en occidente sin apenas oposición.
Pero el capitalismo está –desde hace un tiempo ya- en una crisis profunda que pone en entredicho la hegemonía de EE.UU.
No por casualidad surge el personaje apropiado para esta circunstancia: Donald Trump. Un tipo entre ridículo y delirante, un tipo tan absurdo como peligroso, tan imprevisible como necesario para patear el tablero de lo legal, de los derechos humanos y de todo lo razonable.
EL RECURSO FASCISTA DEL CAPITALISMO
Siempre que los caminos democráticos no alcanzan para reparar los baches del capitalismo, los supuestos democráticos de las clases dominantes apelan a la violencia fascista para recuperar los beneficios económicos.
Las grandes empresas y los muy millonarios recurren a los militares para imponer el terror, abolir los derechos laborales, sociales y políticos y de ese modo apoderarse de los bienes comunes.
No tienen escrúpulos para tirar a la basura la farsa de la democracia y exponerse tal cual son.
EE.UU., LIDER DEL TERRORISMO DE ESTADO
Desde su fundación el país más poderoso del mundo militarmente, hizo 400 invasiones armadas a más de 70 países, ha derrocado directamente o contribuido a derrocar a decenas de Gobiernos constitucionales que defendían su soberanía y sus economías, contrarias a los intereses estadounidenses, ha asesinado a líderes populares de diferentes países, para defender a dictadores manipulados por ellos y a su servicio; ha bombardeado y aniquilado a poblaciones civiles y provocado guerras, con excusas tan burdas como aquella de las armas de destrucción masiva que tendría Irak.
En fin, una lista interminable de atropellos infames, justificados por medios de comunicación en todo el mundo, alimentados diariamente por equipos de politólogos, sociólogos, psicólogos sociales; oficinas camufladas para el control social y todos los elementos tecnológicos para crear conciencias de una realidad que no es, para generar un pensamiento colectivo a su favor. Por ejemplo. se hacen llamar el país más democrático del mundo.
Y AHORA DONALD TRUMP, ESTRAFALARIO, SOBERBIO, IGNORANTE, INESCRUPULOSO, CRIMINAL Y AMENAZANTE.
No se esconde ni disimula. Bombardea Venezuela, asesina impunemente a civiles y custodios, secuestra a su presidente y su mujer y dice claramente que su intención es apoderarse de “su petróleo” y “sus tierras”. La excusa para semejante violación de todas las leyes y derechos internacionales, es la acusación a Maduro, sin pruebas ni fundamento alguno, de narco-terrorista. Y se lo lleva a EE.UU. para juzgarlo, cuyo final no es muy difícil de predecir.
¿CUAL ES LA REACCIÓN Y LA RESPUESTA DEL MUNDO “DEMOCRÁTICO”?
En general ninguna. Nada. A lo sumo algún comunicado rechazando la acción de EE.UU.
Se trata de una invasión militar a un país ajeno y del secuestro de su presidente. No debe de haber mayor violación de todas las leyes y derechos internacionales.
¿Y qué respuesta efectiva encuentran los pueblos en las instituciones y la legalidad internacional? Ninguna.
¿De qué sirven entonces, si no nos pueden proteger de aventureros asesinos y delirantes como Donald Trump?
Nos quedan varias preguntas y una que se me ocurre reveladora: ¿Es mentira, entonces, que la democracia burguesa es democrática?
Lo cierto es que, una vez más y como siempre, solo en la reacción del pueblo venezolano y la solidaridad de todos los pueblos del mundo, puede encontrar el imperialismo yanqui una oposición firme y un verdadero obstáculo para sus intenciones depredadoras.
La seguimos
*Ángel Cappa es exfutbolista argentino, entrenador, licenciado en Filosofía y Psicopedagogía, escritor y autor con Marcos Roitman del libro "Fútbol y política. Conversaciones desde la izquierda" (ed. Akal)





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