«La mayoría de los saharauis viven en las zonas ocupadas. Si en estos 50 años de ocupación, Marruecos ha construido algo positivo habría ganado la confianza de la población saharaui ¿Por qué teme a que la población pueda votar?»

5 de marzo de 2026 | Fuente: El Salto

En la wilaya de Smara, Buchraya Hamudi Beyun (Villa Cisneros, 1954) concede esta entrevista con motivo del 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Estudió Economía en la Universidad de La Habana, Cuba. Este es su tercer mandato como Primer Ministro de la RASD (1993-1995, 1999-2003 y 2020-actualidad), de la que también fue ministro de Desarrollo Económico y Comercio (1995-1999) y Ministro del Interior (1999-2003). También ha ejercido como máximo representante del Frente Polisario en España (2008-2016) y como embajador de la RASD en Argelia (2016-2018).

El encuentro se produce a mediodía tras las carreras infantiles organizadas dentro de las actividades del Sahara Marathon, celebradas en medio de una intensa tormenta de arena que alteró la vida cotidiana en los campamentos, dañando edificios y obligando a cancelar vuelos durante dos días. El polvo del desierto alcanzaría después Europa occidental en forma de calima, denominada “Regina” en esta ocasión, aunque con efectos menos severos. Durante la entrevista, Bucharaya lleva un elzam, el tradicional turbante saharaui imprescindible para protegerse de las duras condiciones del desierto y nos atiende en una sala oficial presidida por el retrato del presidente Brahim Ghali y la bandera nacional.

¿Qué significa para los saharauis y las saharauis que este año se celebre el 50 aniversario de la proclamación de la RASD?

Significa mucho. Son 50 años en los que los saharauis han demostrado que resistieron fuertemente todas las presiones, las agresiones y el esfuerzo que ha hecho Marruecos con sus aliados para forzar que el Sáhara sea marroquí. Los saharauis han logrado resistir, crear un Estado con todas las instituciones necesarias, educativas, militares, diplomáticas, sociales y económicas, a pesar de dificultades y de la escasez de medios.

Si en algo hemos triunfado es en lograr prepararnos y especializarnos en el arte de resistir. Todos los intentos de imponer soluciones al margen del Derecho Internacional fracasaron. El primer intento fue una agresión militar. Después, trataron de legalizar esta ocupación mediante un referéndum. Tampoco triunfó porque se dieron cuenta de que la mayoría de los saharauis votaría por la independencia. Por último, presentaron un plan de autonomía que tampoco prosperó porque no sería aceptado por el pueblo saharaui. Marruecos no es Suecia, Gran Bretaña, Dinamarca, ni Estados Unidos. Estos 50 años demostraron que cualquier solución al margen del Derecho Internacional no es posible.

Cualquier solución, sea cual fuere, tiene que ser aceptada por el pueblo saharaui. La resolución 2797 del 2025 del Consejo de Seguridad lo dice así. Prioriza negociar el plan de autonomía, pero deja bien claro que tiene que ser una solución aceptada por las partes, el Reino de Marruecos y el Polisario, que garantice el derecho a la autodeterminación, y que el plan de autonomía marroquí puede ser o no una solución. Lo que no entendemos es por qué esta negativa a que los saharauis puedan votar. A lo mejor querrán ser marroquíes, quién sabe, pero que les permitan decirlo. El Polisario respetará cualquier solución que apruebe el pueblo saharaui, sea la independencia, la autonomía, o cualquier otro tipo de relaciones.

Creo que estos días demuestran que realmente a pesar de estas tempestades la gente trabaja, va a la escuela, los hospitales, hace los servicios diarios independientemente de la falta de medios o de la adversidad del tiempo. Creo que aprendimos a resistir, y resistiremos cualquier presión.

En esa resistencia con Marruecos, se regresó a la guerra a finales del año 2020, después de 15 años de alto el fuego. ¿Cuál es el estado actual del conflicto?

El conflicto es de baja intensidad ahora. Es diferente a cuando terminamos la guerra con el Plan de Paz en 1991. Los ataques y bombardeos siguen. Marruecos trata de minimizar las pérdidas que tiene. Los enfrentamientos no suelen ser cuerpo a cuerpo, casi siempre son bombardeos; Marruecos es quien está pidiendo el alto el fuego constantemente. Eso quiere decir que el peso de la guerra y de las pérdidas es grande, porque los marroquíes están en posiciones fijas. Sus coordenadas se conocen y cualquier bombardeo tiene que causar daños.

Marruecos está utilizando mucho los drones, demasiado. Pero eso no ha impedido que los bombardeos constantemente estén ahí. Esto difiere de la guerra de los años 90, cuando los enfrentamientos se hacían en el muro, se podía filmar [se refiere a la presencia de periodistas en los combates] y tomar prisioneros. Ahora no es la situación, porque Marruecos tiene una defensa aérea fortísima, aunque los bombardeos son constantes. Marruecos sufre pérdidas en todas las bases que son atacadas por la artillería saharaui. No es de muy alta intensidad, pero la guerra sigue.

¿Cómo está afectando el uso de drones a la población civil?

Marruecos, en esta guerra de utilizar drones contra el ejército saharaui, los está utilizando también contra civiles saharauis, argelinos y mauritanos. Sobre todo cualquier concentración de personas es objetivo para la aviación marroquí. Por ejemplo, en noviembre de 2021, murieron tres camioneros argelinos cuando fueron atacados por drones marroquíes.

Mauritanos murieron demasiados, sobre todo mineros que buscaban oro. En los últimos años, se descubrió bastante oro en el Sáhara y se concentra mucha gente de los países del entorno. Marruecos ataca con drones a esas concentraciones de mineros al este del muro. También murieron saharauis simplemente porque iban por la carretera que va por la frontera entre Mauritania y el Sáhara. Casi siempre bombardean vehículos que circulan por este camino.

Todas estas violaciones, incluido el bombardeo a la población civil, no fueron censuradas por la Minurso, pero sí se pronunció cuando atacamos las bases militares que rodean Smara

Esto no es condenado por nadie. Ni por la ONU, ni por los países que realmente defienden los derechos humanos. Estos son civiles, no están armados. Son vehículos y camiones civiles. Y sin embargo son atacados por Marruecos. Quiere evitar que por esta zona se circule. Ni comerciantes, ni población saharaui que vive en la zona. Ahora los civiles que vivían en el territorio liberado con su ganado, con sus camellos, sus cabras, ya no puede vivir ahí. Son atacados constantemente por los drones marroquíes.

¿Cuál es el papel de la Minurso después del regreso a la guerra y respecto a la verificación de estos ataques?

La Minurso, como su nombre bien indica, es la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental y ha fracasado en organizar el referéndum, su misión principal. Todas estas violaciones, incluido el bombardeo a la población civil, no fueron censuradas por la Minurso, pero sí se pronunció cuando atacamos las bases militares que rodean Smara. Marruecos trató de vender al mundo que habíamos atacado a la población civil en esta ciudad, y trajo a la Minurso para ver dónde cayeron los obuses. Sin embargo, la Minurso no ha estado cuando murieron los saharauis en las zonas liberadas, ni cuando murieron los mauritanos, ni cuando murieron los argelinos. La Minurso no ha hecho nada para condenar, o al menos publicar o hacer ver al mundo lo que hace Marruecos a la población civil en las zonas liberadas. Tampoco ha logrado evitar la represión sobre los saharauis en las zonas ocupadas donde se agrede y encarcela a la población saharaui. Por lo tanto, la Minurso está ahí, pero sinceramente su misión principal no la ha llevado a cabo.

¿Qué puede decirnos sobre las negociaciones celebradas recientemente en Madrid y Washington, a instancia de los EEUU, sobre el futuro del Sáhara Occidental, en las que la potencia norteamericana ha asumido el papel desempeñado por Naciones Unidas?

Durante muchos años ni la ONU ni la Minurso han hecho mucho. En lugar de buscar solución al conflicto la Minurso ha sido un instrumento que ha facilitado la ocupación sin intervenir para señalar o condenar las violaciones marroquíes. Por ejemplo, la apertura de la brecha del Guerguerat. Hemos tratado siempre que la ONU sea quien guíe y dirija este proceso. Esta vez están los EEUU con la ONU, nosotros damos la bienvenida a todo aquel que trate de buscar una solución al conflicto.

La ONU está ahí, están también EE UU, esperamos que ellos o cualquier otra potencia puedan poner fin a este conflicto, bienvenido sea, siempre y cuando sea dentro del marco del Derecho Internacional y de lo que exigen las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de la ONU. El hecho de que estén los EE UU es una señal de que se respetará el Derecho Internacional, esperamos que su capacidad, fuerza, potencial económico y militar, su peso internacional se utilice para hacer respetar el Derecho Internacional. La resolución 2729 no dice que la proposición de autonomía marroquí sea la única solución. Prioriza la discusión del plan de autonomía marroquí, pero también abre la puerta a otras proposiciones de las partes; determina igualmente que cualquier solución, sea la autonomía, o la independencia, o la integración, tiene que ser aceptada por las partes y que garantiza el derecho a la autodeterminación y respeta los principios y valores expresados en las resoluciones del Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU. Defenderemos siempre que la última palabra la tenga el pueblo saharaui, el único que puede decir que el Sáhara es marroquí o no.

¿Qué principales retos enfrenta la RASD en la actualidad?

En primer lugar, lograr que en estas negociaciones con la ONU y los EE UU se respete el Derecho Internacional, las presiones serán fuertes por parte de quienes apoyan las tesis marroquíes, se pretende que los saharauis acepten soluciones al margen del Derecho Internacional, ello no va a ser posible y no será aceptado por el pueblo saharaui. El principal reto es convencer a todo aquel que quiera forzar una solución al margen de la legalidad internacional, de que no será posible y que después de 50 años el pueblo saharaui no aceptará ninguna solución fuera de lo que dictan las resoluciones del Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU. El pueblo saharaui es el único al que corresponde decidir su futuro.

El segundo reto, tiene que ver con los recortes de las ayudas humanitarias. Desde el año pasado las agencias de Naciones Unidas están sufriendo recortes en sus presupuestos, tanto el Programa de Alimentación Mundial como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, así como la Unión Europea. Todos ellos han reducido drásticamente la contribución que aportan para la población de refugiados saharauis. Y esto va a generar dificultades, espero que esto no entre en la política de presiones políticas contra el pueblo saharaui porque sería muy grave.

Y por último, la situación climatológica, la tempestad de arena como la que se ha vivido esta semana ha dañado escuelas, hospitales y otras infraestructuras, estos daños se reparaban mediante la intervención del Alto Comisionado de Refugiados, ahora en este caso tendríamos que ver la forma de cómo mantener todos estos centros que son indispensables para la vida diaria de la población.

Para gran parte de la comunidad internacional los y las saharauis son ejemplo de resistencia y dignidad. ¿Qué es para ustedes la dignidad?

La dignidad es que el pueblo saharaui viva libremente y que no esté bajo la ocupación marroquí o de otro país, que dirija su propio destino, su Estado, que sea quien decide sobre su futuro. Aquí, independientemente de las circunstancias en las que estamos, tenemos dignidad, nadie interviene en nuestras decisiones.

Vivir bajo el régimen marroquí no es vivir con dignidad, los marroquíes no viven con dignidad en su propio país. ¿Cómo se espera que el pueblo saharaui viva con dignidad bajo el régimen marroquí? A los saharauis que viven en la zona ocupada, no se les respeta, no tienen dignidad y viven constantemente bajo la represión, el miedo, el terror y la amenaza constante.

Los militantes saharauis, tienen sus casas rodeadas constantemente por las fuerzas de seguridad marroquiés, si salen de sus casas son acompañados y vigilados por la policía, se toma el nombre de cualquier persona que los visite, la población en las zonas ocupadas vive bajo un control estricto y constante. Hay un enjambre de policías, gendarme… que hace que nadie puede respirar. Tampoco se permite que la gente tenga jaimas, destruyen las viviendas fuera de las ciudades… La mayoría de los saharauis viven en las zonas ocupadas. Si en estos 50 años de ocupación, Marruecos ha construido algo positivo habría ganado la confianza de la población saharaui ¿Por qué teme a que la población pueda votar?

Marruecos tiene tensiones con Argelia, con Túnez… Tiene tensiones en la región. Agredió Argelia después de su independencia, reclamó Mauritania durante siete años, y quiere anexionarse el Sáhara Occidental. Las fronteras de Marruecos ni siquiera están delimitadas en su constitución. Apoyar a Marruecos para lograr su política de expansionismo no es ayudar para la estabilidad de la región.

No entendemos por qué el presidente de España se embarcó en esta tarea [el cambio de postura respecto a la cuestión del Sáhara Occidental en 2022], o qué presión o chantaje tiene Marruecos sobre él para obligarle a apoyar la ocupación marroquí, ya que no consultó al Gobierno, ni al Parlamento. Ahora, en el Congreso, cada vez que se plantea el tema del Sáhara Occidental, el PSOE se queda solo ante el resto las fuerzas políticas que apoyan la causa saharaui.

Hay un afán por la gente de construir cosas permanentes. Casas con bloques de cemento que perduren más, una red eléctrica que funcione mejor… y eso se junta también con un declive, como usted ha dicho, de la ayuda humanitaria. ¿Cree usted que hay una forma de que la población saharaui en los campamentos sea menos dependiente de esta ayuda?

Desde el alto el fuego hubo una apertura hacia el pequeño comercio y la iniciativa privada. Las experiencias agrícolas no triunfan por los altos grados de salinidad y la escasez de agua. En los campamentos de Dajla y El Aaiún, donde sí se dispone de más agua, las familias trabajan pequeños huertos donde producen y llegan incluso a vender. También están los talleres de reparación de vehículos y equipos electrodomésticos, es una forma de generar ingresos, aún así, aquí no hay empresas, estuvimos muchos años pensando que esto es transitorio y nadie quería hacer nada fuerte, pero ya han pasado 50 años y quien tiene más medios trata de construir algo, como una casa más aceptable.

Hay personas que trabajan en proyectos con ONGs, como médicos, ingenieros, intérpretes, administrativos, gestores…, ya que a diferencia de lo que ocurre en otros territorios donde hay refugiados, aquí quien trabaja los proyectos que ejecutan las ONGs son los saharauis. Ahora, como se ha reducido la financiación de las agencias, estas han tenido que reducir el numero de personas contratadas por lo que un buen número queda desocupado.

Aunque hay talleres, servicios…, la capacidad financiera de la gente no es suficiente para muchas cosas, algunas familias tienen algún miembro que trabaja en el extranjero, esto les ayuda a mejorar su vida diaria, aunque gran parte de la población depende de la ayuda internacional. La población ahora busca la forma de crear capital, el nivel de vida en los últimos 30 años también ha cambiado mucho, las familias necesitan de internet, televisión, frigorífico y otros medios que son elementales para la vida de hoy.

¿Y cree usted que hay una forma, a corto o medio plazo, si hubiera algún otro alto el fuego, de explotar recursos de la parte liberada del Sáhara? Dice que se ha encontrado oro, por ejemplo. ¿Se podría tratar de explotar esa tierra?

No es posible porque Marruecos está atacando a todo aquel que trabaja en la zona liberada, mauritanos, saharauis… También se han presentado a la Comunidad Internacional propuestas para que los recursos del Sáhara Occidental se pongan bajo la tutela internacional y que parte de los beneficios del pescado, del fosfato y otros recursos del territorio vayan para los saharauis en el territorio ocupado y parte para los que viven como refugiados, pero aún no se ha tomado ninguna decisión en este sentido.