DINERO «INORGÁNICO» Y LA PRODUCCIÓN REAL DE LA ECONOMÍA

Por Pasqualina Curcio Curcio

«Todo funciona bien en el intercambio hasta que, el propietario del café no quiere adquirir queso, pero éste sí quiere café. Surge entonces el dinero, cuyo valor, en un primer momento en la historia, dependía del valor del oro y la plata, una mercancía que por sus características todos querían atesorar».

Caracas | 18 de mayo de 2021 

Un error frecuente en el discurso, incluyendo el de algunos economistas, es el relacionado con el dinero “inorgánico” el cual definen como “aquel que no está respaldado en la producción real de la economía”. Comenzamos diciendo que el dinero “inorgánico” no existe como categoría económica. El dinero adicional siempre tendrá un “respaldo” en la producción, éste será mayor o menor dependiendo de qué tan lejos de la plena capacidad productiva se encuentre esa economía.

En el caso venezolano actual y dado que estamos en guerra económica, se debe incorporar un aspecto adicional al análisis: la cantidad de dinero que se está requiriendo es para restablecer los niveles de consumo de los hogares que han sido afectados por el ataque criminal al bolívar.

Veamos un ejemplo.

Supongamos que se trata de una economía en la que se producen tres bienes: harina de maíz, queso y café. Supongamos primero que, en esa economía no existe el dinero sino el trueque. Dependiendo del trabajo materializado en el proceso de producción 1 Kg de harina equivale y puede intercambiarse por ½ Kg de queso y por ½ Kg de café. Por lo tanto, ½ Kg. de queso equivale a ½ Kg de café.

Todo funciona bien en el intercambio hasta que, el propietario del café no quiere adquirir queso, pero éste sí quiere café. Surge entonces el dinero, cuyo valor, en un primer momento en la historia, dependía del valor del oro y la plata, una mercancía que por sus características todos querían atesorar. Dependiendo del valor del oro y la plata, es decir, del trabajo materializado en su producción, se harían las equivalencias con el resto de las mercancías.

Supongamos que 1 onza de oro equivalía a 1 Kg de harina, ½ onza de oro a ½ Kg de café y ½ onza de oro a ½ Kg de queso. Ahora el propietario del queso le dará al del café 1 onza de oro a cambio de 1 kg de café. Como el oro es muy pesado y difícil de dividir para aquellos que solo quieren 100 gramos de café, se optó por convertirlos en billetes y monedas, más livianos y divisibles. Arbitrariamente se decidió que 1 onza de oro equivaldría a 100 bolívares (bs), por lo tanto, ½ onza de oro equivaldría a 50 bs. Ahora 1 Kg. de harina tendrá un precio de 100 bs., el precio de ½ Kg de café será 50 bs. y el ½ de queso también 50 bs.

Esa decisión de que 1 onza de oro equivaldría a 100 bs. es arbitraria, perfectamente pudo haberse establecido que 1 onza de oro equivaldría a 10.000 bs. o a 1 bolívar. ¿Qué efecto hubiese tenido que la equivalencia hubiese sido 200 en vez de 100? Respuesta: la denominación más o menos alta de los billetes y por supuesto la cantidad de dinero que circula en esa economía: si se hubiese decidido que 1 onza de oro equivale a 200 Bs, entonces en esa economía circularían 2 veces más bolívares, pero la cantidad de bienes producidos seguirá siendo la misma.

Esto no es cualquier detalle, distinguir entre el valor del dinero y la cantidad de dinero que circula en la economía es crucial para comprender lo que actualmente ocurre en Venezuela.

Luego, en 1944, los poderosos decidieron en Bretton Woods que las equivalencias del dinero de todas las economías se harían con respecto al dólar y no al oro. Entonces, por ejemplo, si 1 onza de oro equivalía a 1 dólar, entonces 100 bs. equivaldrían a 1 dólar. Más tarde en 1973, unilateral y arbitrariamente decidieron que el valor de 1 dólar ya no equivaldría a 1 onza de oro, sino que equivaldría a la confianza, o sea, a cualquier cosa.

En esa economía se producen en un mes 100 Kgs de harina, 50 Kgs de café y 10 Kg de queso. En términos monetarios serían 10.000 bs. de harina (100 Kgs por 100 bs./Kg), 5.000 bs. de café y 1.000 bs. de queso, la producción total es 16.000 bs. mensuales. Hay 10 trabajadores y el salario de cada trabajador es 300 bs. mensuales que le alcanzan para 1 kg. de harina, 1 de queso y 1 de café al mes, con eso viven ellos y su prole. En esa economía circulan 16.000 bs. La ganancia mensual que se reparte entre los dueños del capital es 13.000 bs., 81,2% de lo que se produce.

Suponga ahora que, de manera repentina, arbitraria y con objetivo políticos y de guerra, un cuarto agente de la economía interviene desde fuera e independientemente de lo que se produce y cuánto, dice que la equivalencia del bolívar con respecto al dólar ya no es 100 bs. por dólar sino 200 bs., es decir, disminuye el valor del bolívar, lo deprecia. En ese caso las equivalencias del dinero con la harina, el queso y el café también variarán: ahora 1 Kg de harina tendrá un precio de 200 y no de 100, el ½ de queso equivaldrá a 100 bs. y no 50, de la misma manera el del café. Los neoclásicos lo llaman paridad de poder de compra.

Si se fijan bien, la relación de intercambio entre la harina, el queso y el café sigue siendo la misma, 1 Kg de harina equivale a ½ de queso y ½ de café, lo que varió es la equivalencia con respecto al dinero.

Imagine que, en el mejor de los escenarios, el precio del valor de la fuerza de trabajo también se expresara según la nueva equivalencia del dinero. Ahora, el salario sería 600 y no 300 bs. Eso implicaría que, primero, el trabajador tendría el mismo poder adquisitivo o salario real, es decir, puede seguir adquiriendo 1 Kg de harina, 1 de queso y 1 de café, por lo tanto, en esa economía se seguirá produciendo los mismos 100 Kgs de harina, 50 Kgs de café y 10 Kg de queso.

Es la misma economía, los mismos 10 trabajadores que siguen produciendo y consumiendo la misma cantidad de mercancías y el intercambio entre cada mercancía sigue siendo igual.

La diferencia es que, ahora, en términos monetarios, debido a la depreciación inducida del bolívar, la producción nacional, aunque sigue siendo 100 Kgs de harina, 50 Kgs de café y 10 Kg de queso equivaldrá a 32.000 bs. de producción nacional y no a 16.000 bs. En cuanto a la cantidad de dinero que debería circular en esa economía, ahora debería ser mayor, es decir, 32.000 bs. y no 16.000. Esa cantidad de dinero adicional está “respaldada” en los mismos niveles de producción y consumo, pero además se requiere para poder realizar los intercambios de esas mercancías incluyendo la fuerza de trabajo. Ahora la ganancia es 26.000 bs., sigue siendo el 81,2% de lo que se produce.

El valor del dinero, independientemente de las cantidades que circulan, es el más importante de cualquier economía porque es la equivalencia con los valores de cambio del resto de las mercancías incluyendo la fuerza de trabajo. No por casualidad su manipulación es el arma más poderosa del imperialismo.

En Venezuela no estamos en el mejor de los escenarios, por el contrario, mientras el precio de la harina, el queso y el café se ajustó cuando el valor del dinero pasó de 100 a 200 bs por dólar, el precio de la fuerza de trabajo, o sea el salario, se mantuvo igual, en 300 bs mensuales, solo nos alcanza para adquirir la mitad de harina, café y queso que consumíamos antes. Esto debido a que algunos dicen que no se pueden incrementar los salarios, porque no se puede aumentar de 16.000 a 32.000 la cantidad de bolívares porque no tiene respaldo en la producción. En este ejemplo donde circulan los 16.000 bs., el burgués mantiene su 81% de ganancia, pero a costa de los trabajadores que comemos menos.

Fuente: AbreBrecha