
EL COMITÉ CEREZO, 25 AÑOS DE LUCHA POR LOS DDHH Y LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS
Por Luis Mangrané Cuevas
«Durante todos estos años hemos documentado los casos de represión por motivos políticos en contra de personas defensoras de derechos humanos o luchadores sociales»
9 de junio de 2026
Lo que comenzó en 2001 como una campaña familiar para liberar a tres hermanos estudiantes —acusados falsamente de terrorismo tras la huelga de la UNAM— se ha transformado en dos décadas y media de resistencia, pedagogía y denuncia. El Comité Cerezo México cumple 25 años convertido en referente de la documentación de la represión política, formando a defensores populares y cuestionando la universalidad de unos derechos humanos que, sostienen, siguen secuestrados por la lógica de clase. En esta entrevista, tres de sus integrantes repasan su origen, la evolución de la guerra contra el pueblo, la desaparición forzada, el uso del paramilitarismo como brazo ilegal del Estado y las contradicciones del actual gobierno de la llamada «prosperidad compartida» de la Cuarta Transformación, iniciado por Andrés Manuel López Obrador y que ahora preside Claudia Sheinbaum. Con una certeza: la herramienta de los derechos humanos no es neutral, pero bien utilizada —junto a la movilización y la solidaridad internacional— puede bajar la intensidad de la represión.
Francisco Cerezo explica que el Comité surgió tras la detención en 2001 de sus hermanos Alejandro, Héctor y Antonio Cerezo, junto con Pablo Alvarado, acusados falsamente de terrorismo. Ante la falta de apoyo de muchas organizaciones por el tipo de acusación, él y su hermana iniciaron una lucha por su libertad. Lo que comenzó como una campaña por la liberación de sus familiares se convirtió en una organización dedicada a la defensa de los derechos humanos y de las víctimas de las vulneraciones de los derechos humanos.
Francisco (F): “Soy el coordinador del Comité Cerezo porque yo no fui a la cárcel cuando detienen a mis hermanos Alejandro, Héctor y Antonio. En ese tiempo tenían 19, 22 y 24 años de edad. Eran estudiantes de aquí de la Facultad de Filosofía y Letras. Mi hermano Alejandro era estudiante de economía, y de la carrera de sociología en la UAM Xochimilco, otra Universidad pública.
Ellos no habían cometido los atentados terroristas de los cuales los estaban acusando. Tardamos 7 años y medio en lograr que salieran de la cárcel Héctor y Antonio. Nuestro caso era el más importante de presos políticos en ese momento. El Estado para darle una salida también política a la presión sacó a mi hermano Alejandro 3 años y medio después. Nosotros decimos que el Estado nunca pierde.
Empezamos a aprender lo que era una organización social y los derechos humanos. Al ser acusados de terrorismo, de pertenecer a un grupo insurgente mexicano, la mayoría del movimiento social y las organizaciones de derechos humanos no quisieron ayudarnos, casi siempre defender presos acusados de terrorismo te convierte en cómplice del terrorismo.
En ese momento encontramos una organización que era como nosotros somos ahora y nos echó la mano. Nos aconsejó que si queríamos ver a nuestros hermanos libres teníamos que aprender. Ahí empezamos a aprender, en la práctica, lo que eran los derechos humanos: una herramienta que además de servir para conseguir la libertad ayude a organizar a la gente”.
El Comité inició su andadura de manera autodidacta acompañando su propio caso para enfocarse seguidamente en denunciar las detenciones arbitrarias, tortura y encarcelamiento en penales de máxima seguridad del país. Al mismo tiempo enfrentaron amenazas de muerte, vigilancia, hostigamiento y seguimiento por parte del Estado. La detención buscaba intimidar al movimiento estudiantil y social de la época.
F.- “El Comité surgió entorno a una demanda concreta que era la libertad de los hermanos Cerezo y de Pablo Alvarado, un indígena náhuatl que también, sin deberla ni temerla, fue detenido. A todos los torturan, los juntan y señalan de grupo terrorista que cometió los atentados en contra del Banco Banamex en México. Estábamos en 2001, acababa de terminar una de las huelgas más importantes de la universidad del año 1999-2000. El movimiento estudiantil empezaba nuevamente a remontar y el Estado también utilizó la detención de mis hermanos para que a la mayoría del movimiento estudiantil, que en ese momento estaba nuevamente trabajando, le diera miedo y se escondieran o dejaran la lucha. Fue un aprendizaje cotidiano, no solamente de las herramientas de derechos humanos, sino también a defendernos, porque inmediatamente el Estado empezó a amenazarnos de muerte para que nos calláramos, para que dejáramos de denunciar que habían sido detenidos de manera arbitraria, que habían sido víctimas de tortura, que estaban en penales de alta seguridad.
En ese tiempo solo había cuatro penales de alta seguridad en México y ellos los mandaron pues al penal, pues digamos al más feito de México.
Nos pusieron una cámara de video enfrente del domicilio para estar monitoreando quién entraba, quién salía y las amenazas de muerte en ese tiempo eran cotidianas. Llamaban por teléfono a la casa y decían “lo primero es ya dejen de estar chingando, los vamos a matar”.
Directamente era pues con nosotros, que éramos los que estábamos visibles, digamos, dando la cara para lograr la libertad de mis hermanos. Fueron las primeras, empezaron en diciembre del 2001. Desde enero de 2002 íbamos a tener casi una amenaza por año, hostigamiento, seguimiento y en alguna ocasión también un ataque en contra de una compañera del comité, siempre con el objetivo de que dejáramos de denunciar. La llegada del gobierno de Vicente Fox en el año 2000 marcó una nueva etapa represiva y utilizaron nuestro caso para mostrar eficacia en materia de seguridad y golpear al movimiento social.
La alternancia política fue sacar al PRI, que había durado 70 años en el poder. El gobierno panista de Fox poco a poco iba a mostrar lo que es la cara de la derecha. La derecha había tomado el poder y quería demostrar que eran efectivos en las investigaciones en contra de los delitos, después vino la detención de mis hermanos. Denunciamos que no tenían ninguna razón, que era un golpe político contra el movimiento estudiantil y social para empezar lo que después sería la famosa guerra contra el pueblo. Lo que sucedió contra nosotros lo veríamos desarrollar cuatro o cinco años después contra todo el movimiento social en México. Eso nos ayudó a estar un poquito adelantados, digamos, en el análisis que muchas organizaciones del movimiento social en ese momento todavía no había una política represiva, directa y generalizada en contra el movimiento. Hay que entender que en México existen todavía grupos insurgentes armados socialistas que tienen su actividad y que el Estado va a utilizar los actos que cometen estas insurgencias para golpear también a todo el movimiento social. En 1994, surge la guerra contra el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y en 1996 la guerra sucia en contra del Ejército Popular Revolucionario. Ese caudal de represión se iba también a generalizar en contra de todo el movimiento social. Fue como un periodo preparatorio para lo que vendría con Felipe Calderón, que ya es una guerra en contra de todo el movimiento social de manera sistemática y generalizada. A nosotros nos va a tocar la primera parte con el foxismo de luchar por una amnistía y la libertad de la mayoría de los presos por motivos políticos. En México empezamos a documentar la existencia de los presos políticos, hasta el 2006 teníamos casi 1000 personas presas por motivos políticos.
Después cambiaría la modalidad represiva también y empezaría la ejecución extrajudicial y la desaparición forzada y en menor medida la detención arbitraria con prisión por motivos políticos de largo plazo”.
El Comité durante estos años ha conciliado la praxis y la pedagogía de los derechos humanos desde una perspectiva histórica de estos y sus diferentes fuentes filosóficas, afirman que México puede tener las mejores leyes del mundo y haber ratificado la mayoría de instrumentos internacionales en la materia pero que no basta con que estén escritos, tienen que hacerse realidad en la práctica.
F.- “Los derechos humanos son el anhelo de los pueblos por una vida digna. No importa el tiempo que haya pasado, los pueblos por sí mismos siempre están luchando y anhelando una vida digna. En uno de los talleres enseñamos el círculo de las herramientas y los derechos humanos son una herramienta especializada, no es ni la mejor ni la única del conjunto de todas las herramientas que van a permitir lograr el objetivo que tengamos. En nuestro caso, la libertad de nuestros hermanos, la amnistía para lograr la libertad de la mayoría de los presos por motivos políticos en México. En ese caminar fuimos enseñando a otros familiares y organizaciones, cómo podían utilizar la herramienta de los derechos humanos para que las víctimas y el movimiento social pueda complementar su propia lucha, porque también tenemos que ser honestos, la gente lucha sin necesidad de saber o conocer los derechos humanos.
Son un complemento, una lucha más de las miles de formas de luchas que los pueblos han creado para lograr sus objetivos, tener una vida digna, conseguir justicia, verdad, memoria y reparación integral. Estamos convencidos que los derechos humanos, acompañada de otras como movilización, difusión y la cuestión jurídica, genera un costo político al Estado y disminuye la intensidad de la represión.
Tampoco vamos a decir que solo utilizando los derechos humanos vamos a eliminar la represión o vamos a evitar que el Estado golpee a las organizaciones sociales, pero hemos descubierto que los derechos humanos en conjunto con las demás herramientas baja la intensidad de la represión”.
Antonio (A).- “En una primera etapa para tener el censo de presos aprendimos a documentar.
En el caso de los presos por motivos políticos que agrupa a los presos de conciencia, es decir, que no participan en un movimiento armado y presos políticos que sí participan en un movimiento armado; en esos años fue común que estuviéramos revueltos. En el año 2007 hicimos el informe de condiciones penitenciarias en los penales de máxima seguridad. Con base en los testimonios de Héctor, de Alejandro, el mío y el de Pablo vamos a denunciar las violaciones a la legislación nacional e internacional de los derechos humanos. En esa labor de acompañamiento hubo logros muy concretos: Alejandro sale libre en el 2005, Pablo Alvarado, que también estaba preso con nosotros, en el 2006, y al final Héctor y yo que salimos en el 2009.
Además nos vinculamos con otras organizaciones y familiares de presos. En esa época del 2001 con los presos de Oaxaca, de la región de Loxicha, que estaban presos en varios penales federales y en Almoloya. Se impulsó la ley de amnistía desde los derechos humanos y con la movilización, con huelgas de hambre fuera y dentro de la cárcel.
La sistematización de la documentación ha permitido al Comité Cerezo crear estos informes, tener una idea más clara de los efectos de la represión respecto a ejecución extrajudicial, presos y desaparición forzada”.
Respecto al contexto histórico, recuerdan que en esos años 2001 a 2006, el equipo de seguridad de Vicente Fox lo encabezaba Genaro García Luna, hoy preso en Estados Unidos por narcotráfico, el mejor policía de México para el FBI y las agencias norteamericanas -apuntan con ironía.
A.- “Ese grupo policíaco y la cúpula militar es la que implementó lo que nosotros nombramos en esos años y posteriormente como “guerra contra el pueblo”. Crearon cuerpos especializados en la persecución, amenazas y hostigamiento. Posteriormente con el conocimiento de otras experiencias en Sudamérica, sobre todo en Colombia, nos vamos a dar cuenta que hay patrones similares, manuales para amenazar a defensores, todo eso lo va a crear en esta supuesta etapa de transición democrática, este grupo policíaco y la cúpula militar que va a ser responsable de graves violaciones a los derechos humanos en México en toda esa época del 2001 al 2006 con Vicente Fox y, posteriormente, con Felipe Calderón y Peña Nieto hasta el 2018. Sin embargo, García Luna está preso no por violaciones a derechos humanos, sino por narcotráfico, debería estar preso por más cosas y ser juzgado en México junto a parte de su equipo como Cárdenas Palomino que participaron directamente en nuestra aprehensión y tortura”.
La situación internacional y, específicamente, el genocidio de Gaza es una cuestión que a pesar de no ser nueva les preocupa:
A.- “Lo que sí es nuevo es el cinismo con el que Estados Unidos y el ente sionista desprecian cualquier ley. El genocidio se ha acelerado, no quiere decir que antes no hubiese terrorismo de Estado, ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada, miles de presos por motivos políticos y tortura. El que se desnuda es el neofascismo ante una debilidad económica y política que tiene los Estados Unidos, quien va a intentar remontar esa crisis a costa de la sangre y la vida de los pueblos que por mala suerte estén en su mira. El pueblo palestino, por ejemplo. También el saharaui es un pueblo sojuzgado, producto de los colonialismos europeos que han golpeado todo el mundo durante muchísimos años. Están diciendo lo que siempre han pensado y hecho. Pareciera ser que al decirlo es mucho más escandaloso, vivimos tiempos donde ninguna ley va a ser respetada por los grandes poderes, sobre todo capitalistas. Creemos que se está descomponiendo políticamente el mundo y van a golpear a muchos más pueblos para intentar sobrellevar una gran crisis económica.
Los israelitas y los norteamericanos siempre han sido un mal ejemplo. Históricamente, en América Latina, existió el plan Cóndor de exterminio de la oposición; donde México fue partícipe y quien lo coordinaba era Gertz Manero, después fiscal general de la República en el sexenio de López Obrador. En el salto cualitativo actual, de la crisis estructural del capitalismo, ya no cuidan las formas, porque, como dice Francisco, hay una crisis profunda del imperialismo norteamericano y eso lo empuja a descuidar incluso las formas a través de las cuales imponen la voluntad. No es que antes no hubiesen asesinado, masacrado, aunque ahora se amplía ese proceso por la profunda crisis. El otro salto cualitativo, en relación a los años setenta y ochenta, es el uso generalizado del paramilitarismo y las agencias de seguridad privadas. El Estado ha recurrido a la ilegalidad o a romper sus marcos legales para cometer crímenes que antes cometía directamente. Ahora no tenemos a los ejércitos europeos o latinoamericanos cometiendo las masacres y desapareciendo, sino a los grupos paramilitares mandatados, creados, financiados o protegidos por los estados, cometiendo ese tipo de atrocidades. Un compañero sudamericano me decía que en México la situación es muy grave porque hay un tercer actor que es el crimen organizado. Nosotros decimos que sí hay un tercer actor, pero no es independiente del estado; el uso del paramilitarismo como un mecanismo ilegal de control del estado sobre el territorio y la población. No hay ausencia del estado, no hay estados fallidos, sino que hay el estado utilizando métodos ilegales de control del territorio y del control social. Eso es lo nuevo cualitativamente, lo que va a diferenciar esta etapa del terrorismo de estado y del genocidio con relación a lo que ya venía siendo el imperialismo norteamericano en los 60, 70 y 80 en América y en otras partes del mundo.
Otro aspecto cualitativo es el papel de Israel, ente que utilizó Estados Unidos para capacitar, por ejemplo, la Guardia Nacional de Somoza en Nicaragua, siempre fue un papel muy velado. En la actualidad, está siendo un actor que condiciona o intenta imponer sus propios intereses, que suelen coincidir con los norteamericanos pero a veces entran en contradicción con los de Estados Unidos”.

¿Cuál es su concepción pedagógica de los derechos humanos y la importancia de la educación popular en la materia?
F.- “A nosotros nos capacitaron en un primer momento en materia de derechos humanos. Después cuando conocimos a los familiares y organizaciones que defendían presos por motivos políticos, sobre todo los presos de la zona de los Loxicha en Oaxaca, en su mayoría mujeres indígenas, algunas monolingües o que no dominan el español, nosotros que somos urbanos universitarios, con mayores capacidades para escribir un volante, incluso contestar una entrevista, tratamos de enseñar a esas personas que no tenían esas capacidades. Empezamos a convertir el conocimiento que habíamos recibido en talleres de derechos humanos para transmitir la experiencia, no solo el conocimiento de los derechos humanos, también la experiencia que estábamos teniendo, que habíamos abrevado principalmente de dos grandes movimientos por la libertad de presos vascos y colombianos, junto a la experiencia que en México existía por la libertad de los presos. Así, empezamos a dar talleres, fundamentalmente a otras organizaciones, a familiares de víctimas. En ese momento nos agarra el inicio de la guerra contra el pueblo de Calderón y también gracias al apoyo de las Brigadas Internacionales de Paz (PBI) que empezaron a acompañarlos en el 2002. Ellos nos dieron un taller de seguridad para defensores de derechos humanos y lo incluimos en nuestros talleres. Llegamos a impartir 80 talleres de seguridad al año, más todos los talleres en materia de derechos humanos específicos. Vimos que había una gran necesidad no solo de talleres, sino de crear un camino pedagógico para transmitir experiencia y conocimiento. Necesitábamos una metodología y retomamos la metodología de la educación popular y damos una escuela general de derechos humanos, donde transmitimos no solamente el conocimiento específico de los derechos humanos, sino también de otras herramientas de difusión, cómo hacer una conferencia de prensa, cómo dar una entrevista, primeros auxilios en materia jurídica, porque también hay una carencia muy grande de abogados solidarios.
Empezamos con la escuela de educadores populares en derechos humanos. Actualmente, tenemos 13 procesos pedagógicos en 7 estados de la República, porque a pesar de que ha habido un cambio de gobierno, las necesidades en materia de derechos humanos o la vida digna, aún no está satisfecha en México”.
Héctor (H): “En estos procesos pedagógicos explicamos qué son los derechos humanos y las diferentes formas y concepciones ideológicas de entenderlos. La historia de los derechos humanos, incluso cómo se construyó el concepto de los derechos humanos. Y vemos que efectivamente ese campo no está exento de la misma idea de la lucha de clases. La burguesía liberal a hecho pasar sus derechos como universales, para ellos sus derechos como clase son los que nos han dicho que son los derechos de toda la humanidad y ese es su concepto de universalidad. Nosotros aspiramos a la universalidad, pero para pensar en esa universalidad debería que haber una sociedad sin clases sociales donde construir derechos que sean para toda su población. Hoy lo que tenemos es una pugna entre el derecho a la propiedad privada del gran empresario contra el derecho de los pueblos a la autodeterminación de su tierra o de sus recursos, entre el derecho de explotar o emplear del empresario y el derecho del trabajador a un salario bien remunerado. Esta pugna se refleja incluso dentro de los pactos internacionales sobre derechos humanos y estas diferentes concepciones de las diferentes clases sociales y grupos sociales por alcanzar una vida digna, otros para mantener un capitalismo que a ellos efectivamente les garantiza una vida digna a costa de la miseria de la explotación de la mayoría de la población.
No podemos entender los derechos humanos como algo homogéneo, monolítico y sin contradicciones. Al final de cuentas, como pueblos oprimidos, también vamos a poner el acento más en unos derechos que el opresor”.
La sistematización de la documentación de las violaciones de derechos humanos, tanto de manera estructural, como las dirigidas en contra del movimiento popular, ha convertido la labor del Comité Cerezo en un referente nacional e internacional para conocer la situación en México.
A.- “Empezamos documentando las condiciones penitenciarias y con esa sistematización visibilizar la estrategia del Estado. Alguien podría pensar que son hechos aislados, o cometidos por malos funcionarios. La documentación permite observar que hay una sistematicidad de la represión y que tiene que ver con los intereses políticos y económicos. Al tener esa claridad, las propias organizaciones populares pueden hacer un mejor análisis y prevención. La sistematización permite disminuir el impacto de la represión.
El objetivo es disminuir el impacto en terrenos prácticos. Hemos logrado alertar cuando detectamos un cambio en la tendencia, en la estrategia, para mejorar nuestras estrategias de prevención y reacción en el tema de seguridad. Para eso sirve la sistematización y los informes en materia de violaciones a derechos humanos”.
Para el Comité Cerezo la universalidad de los derechos humanos es un terreno en disputa, condicionado por la clase dominante y la herramienta de derechos humanos sirve para documentar violaciones en un contexto histórico concreto, sin justificar a ningún gobierno por su supuesta adscripción ideológica, así llevan 25 años trabajando con esta metodología. Nos recuerdan que el capitalismo creó el Estado de bienestar para oponerse al atractivo del socialismo y una vez derrotado el socialismo en la mayoría de países volvió el capitalismo salvaje con el neoliberalismo, el despojo de materias primas y explotación exacerbada. El neoliberalismo genera resistencia popular y organización social, lo que a su vez trae represión:
F.-“Esa ola también va a traer represión. Entonces cuando el estado de bienestar se va desmoronando, empiezan a surgir grupos insurgentes en todo Latinoamérica y frente a esa ola, digamos, liberadora en América Latina surgen las grandes dictaduras militares. México siempre ha tenido un estado tan inteligente que no ha necesitado abiertamente una dictadura militar para cumplir ese objetivo de desarticular y desmantelar el movimiento social”.
En ese marco se insertan episodios como la guerra contra las drogas, una política de origen estadounidense y el escándalo Irán-Contra, cuando EEUU vendía droga para financiar a la contraguerrilla en Centroamérica:
F.- “Ese mismo modelo es el que vamos a ver en México, solo que perfeccionado con la experiencia en Colombia, donde se instaló el discurso de la narcoguerrilla y contra ello iba a tratar de combatir el estado democrático . En México también se da la circunstancia de que quienes dirigieron los operativos para la represión en la guerra sucia, durante los años 70 y 80, fueron personas que como premio les dieron las rutas del narcotráfico. Los grandes narcotraficantes, los primeros narcotraficantes en México, todos tenían la credencial de la Dirección Federal de Seguridad, que era la herramienta política para desaparecer, ejecutar y exterminar a la guerrilla de esos años.
Hillary Clinton fue quien utilizó o inventó el concepto del estado fallido: como era un estado que ya no podía por sí mismo, tenía entonces que pedir la ayuda de los Estados Unidos para que fortaleciera su democracia y exterminara a esos grupos que estaban atentando contra la democracia burguesa. En realidad estamos hablando de una política norteamericana aplicada en México, donde la mano diestra es el ejército y las fuerzas policíacas legales, y la mano siniestra son los grupos paramilitares que se auto-financian con el trasiego y la elaboración de la droga que va al mercado más grande del mundo, los Estados Unidos. Una política generalizada que se va a ir dando en Colombia y se va a perfeccionar y adquirir sus características específicas en México y que si seguimos las noticias, ahorita podemos ver Ecuador. Donde se está dando exactamente lo mismo, ese discurso donde están descubriendo grupos que controlan parte de la sociedad y del Estado. ¿Qué es lo que está haciendo Ecuador? Pidiendo el apoyo del ejército norteamericano directamente para combatir supuestamente a ese ente independiente que tiene incluso más fuerza que el Estado. Es una política que van a aplicar en Ecuador y luego a Bolivia y así va a estar recorriendo toda América Latina, generando dos cosas: uno, la resistencia de los pueblos al exterminio y el intento de la independencia para ser dueños de su propio destino, que además también es un derecho humano, uno de los grandes derechos humanos que han sido casi olvidados. El derecho a la autodeterminación de los pueblos, a decidir su destino político, económico y social sin la intervención de los Estados Unidos, principalmente también de otros países, sobre todo europeos. En ese sentido, estamos viviendo una vuelta más de la historia en México donde fue derrotado el intento de que la ultraderecha se mantuviera en el poder, el intento neoliberal y llega un gobierno nuevamente con la promesa del estado de bienestar que está bajando la intensidad de la represión, pero sin eliminar la fuente principal, que es la explotación del hombre por el hombre.«
Antonio recuerda como las victorias contra el neoliberalismo en América Latina, desde Lula en Brasil, los Kirchner en Argentina y Evo Morales en Bolivia, no han impedido periodos de regresión:
A.- “La historia reciente nos ha enseñado que el triunfo de los pueblos en echar atrás la aplicación del modelo neoliberal dictado desde Estados Unidos, también de América Latina, si no se construye un modelo económico social totalmente distinto al capitalismo, no acaba con las políticas neoliberales. La dinámica del capital es tan fuerte que incluso esos gobiernos anti-neoliberales son sometidos por las leyes del capital, porque no hay un rompimiento radical en la forma de la producción. Si bien lo logró más tiempo Bolivia, el propio Lineras, recordaba como crearon una pequeña clase media que se volvió en su contra. ¿Por qué si este gobierno anti-neoliberal, progresista, logra cierto bienestar en determinadas capas sociales, ese beneficio económico no se ve reflejado en la conciencia política del pueblo y cómo ellos perciben que esas mejoras económicas? La respuesta más clara y práctica es Cuba, a pesar del bloqueo, a pesar de sus errores, a pesar de los pesares, es un modelo económico distinto al capitalista y entonces el resultado es distinto. No es que sean socialistas por el bloqueo, son socialistas a pesar del bloqueo. Es un proyecto socialista que se ha logrado mantener porque las formas de la producción son diferentes a las capitalistas. Nosotros desde los derechos humanos vemos como ahora la política del estado de bienestar, nombrada así por López Obrador o el estado de prosperidad compartida, nombrada así por Claudia Sheinbaum, al no romper la dinámica del capital y el neoliberalismo, lo que hacen es prolongar ciertos problemas que con el tiempo se vuelven irresolubles. Un ejemplo muy concreto es el tema magisterial, ahora nuevamente en movilización pues en México hubo reformas al mundo laboral y de tener un régimen de pensión y jubilación solidario donde las mujeres podían jubilarse con 27 años de servicio y los hombres con 28, sin importar la edad, o después de 60 años para hombres y 58 para las mujeres, se alargan los plazos y las nuevas generaciones ya no tienen el derecho a la pensión como antes. Legalizar la explotación del trabajador, es decir, en términos muy clásicos, aumentar el tiempo de trabajo, es decir, generar la plusvalía de manera absoluta. Al no modificarse esa forma de explotación se crea esta inconformidad de la clase trabajadora, a pesar de los programas sociales de apoyo. Lo que nos ha demostrado la experiencia en América Latina y el mismo México es que el Estado benefactor, tal y como está concebido tiene grandes limitaciones en el aspecto social, por más benefactor que sea con la clase trabajadora, no logra restituir incluso los derechos más avanzados que tuvo en su democracia burguesa. Así, por ejemplo, en México no se ha logrado regresar a la época dorada del Estado de bienestar. Ya no hablamos de cambios profundos en materia económica, claro, como veníamos de un proceso más complicado de crisis económica, de represión política estos periodos son un descanso también, hay que entender que el pueblo descansa, que hay cierta mejora económica, política y entonces el pueblo respira con un poquito más de calma, lo cual no quiere decir que las cosas vayan a mejorar permanentemente.
Hoy lo decía la presidenta, Sheinbaum, estamos sufriendo la ofensiva de la ultraderecha en México. Argentina y Estados Unidos, se están coordinando en una ofensiva contra México y es real, esa es la gran contradicción, un estado benefactor que no resuelve los problemas de raíz, pero que al mismo tiempo, con lo poco que hace, se ve sujeto a la ofensiva de lo más reaccionario del imperialismo entre sus lacayos en Latinoamérica para regresar a un estado como el que tenían con Calderón. Dentro de ese terreno, los derechos humanos nos sirven para documentar esas graves violaciones y explicarlas en un contexto histórico concreto; eso nos permite entender los límites y los alcances de esta herramienta de los derechos humanos, con la cual hemos trabajado ya 25 años”.
F.- “Durante todos estos años hemos documentado todos los casos de represión por motivos políticos en contra de personas defensoras de derechos humanos o luchadores sociales por la labor que realizan. Con cifras en la mano, podemos decir que efectivamente bajó la represión por motivos políticos hasta un 75%. Antes en nuestros informes podíamos contar incluso casi 50 personas ejecutadas de manera extrajudicial en los años de Calderón de Peña Nieto y actualmente tenemos 5 o 6 casos. Claro, no debería de existir ningún caso, pero dentro de lo que fue la guerra contra las drogas, nosotros la llamamos guerra contra el pueblo, en medio de una guerra los que más pagaron fue el movimiento organizado, los dirigentes sociales, defensores de derechos humanos que estaban denunciando esa situación criminal del Estado mexicano.
En ese sentido, sí ha bajado la represión por motivos políticos, aunque también hay un discurso que dice que estamos igual o peor que con Calderón y Peña Nieto. En México se habla de la crisis de los desaparecidos, pero ese concepto no existe a nivel legal, ni siquiera de derechos humanos. Existe la desaparición forzada y en México existe la desaparición cometida por particulares. Lo que decimos es que hay un discurso dominante en México y a nivel mundial que dice que tenemos una crisis de desaparición de personas. Nosotros decimos que para poder leer la realidad necesitamos clarificar primero los conceptos. En México y en el mundo podemos hablar de víctimas de desaparición forzada o en México víctimas de desaparición cometida por particulares. Cuando el Estado mismo está hablando de desaparecidos, está intentando zafarse de la responsabilidad de la desaparición forzada, que es una grave violación a derechos humanos que solo es cometida por el Estado. Y cuando la derecha está hablando de crisis de desaparecidos, está incluyendo a absolutamente todas las personas que han sido víctimas, tanto de desaparición forzada como de desaparición cometida por particulares. Esto es importante porque si en el discurso dicen que México está peor porque hay más desapariciones, pues ahí ya tiene un sesgo político y no está respaldado con cifras de lo que está sucediendo en la realidad.
En la realidad, la desaparición forzada sí ha bajado enormemente, no tanto la desaparición cometida por particulares. En muchos de los casos, hemos documentado que muchas desapariciones son forzadas, es decir tienen la participación directa de fuerzas estatales o son cometidas con la aquiescencia del Estado, es decir, mandatan a particulares para que cometan la desaparición forzada.
Si hablamos entonces de la situación de las personas víctimas de desaparición forzada en México, hay menos cifras. Lo que sí hay es una crisis por miles de cuerpos en los lugares oficiales que no existe capacidad -y no se quiere crear- para darle salida e identificar a todas las víctimas por la desaparición forzada y de la desaparición cometida por particulares. Este fenómeno, este aparente caos, con la participación de actores incontrolables, responde a una estrategia. Si vemos lo que pasa en Colombia o vimos o estudiamos lo que pasa en México desde el 2014, cuándo llegó a México el general colombiano Oscar Naranjo como asesor de las Autodefensas Unidas de México; imagínate el nombrecito el parecido al de Colombia, nomás le dejaron en Autodefensas Unidas de Michoacán. De acuerdo a los propios testimonios de varios de ellos, fueron armados y entrenados por elementos del ejército mexicano. Tenemos que una serie de grupos paramilitares modernos van a nacer desde el estado, incluso el más famoso grupo de hace una década del narcotráfico, los Zetas, resulta que eran un grupo de mexicanos del ejército, aquí llaman GAFES, grupos aeromóviles de fuerzas especiales, un grupo contra insurgente surgido en 1994 contra el zapatismo y después contra el EPR. Entrenados por los boinas verdes de Estados Unidos, un grupo de ellos deserta del ejército y conforma un grupo narcotraficante. Si vamos rascando en este aparente caos, nos vamos a encontrar que expresa las propias contradicciones de la clase burguesa en cómo enfrentar la crisis económica y cómo mantenerse en el poder. Coinciden en que el capitalismo es necesario y para ellos es importante y es de vital importancia, pero aquí la disputa es en la forma, si es más o menos salvaje, pero el único beneficiario que también enseñamos en el tema de los derechos humanos y que también desarrolla mucho en Colombia los compañeros de derechos humanos, son empresarios reales y concretos.
Todo este fenómeno caótico, en realidad se ve reflejado en el aumento de las ganancias de Carlos Slim y sus empresas, el hombre más rico en América Latina, el décimo más rico en el mundo; de Germán Larrea, el segundo hombre más rico en México; de la familia Bailleres, de la familia Hank Ron, de las grandes empresas que se han beneficiado por el estado de bienestar, por el neoliberalismo y ahora por el estado de prosperidad compartida. ¿Quién se beneficia del terrorismo de Estado? Las empresas al subordinar a la fuerza de trabajo. ¿Quién se ha beneficiado en esta nueva era de Estado de bienestar o de prosperidad compartida? Las grandes empresas y los bancos nacionales e internacionales. Entonces, ese aparente caos tiene algo estable: el aumento de las ganancias de las grandes empresas transnacionales, capital financiero. Fundamentalmente ese es el tema, no es que sea falso que haya más muertos, no es que sea falso que haya una mayor confrontación entre diferentes grupos de poder económico y político. El problema es creer que eso es resultado de la contradicción de un estado con grupos delincuenciales, sin vínculo con el Estado, sin vínculo con las grandes empresas transnacionales, sin vínculo con el imperialismo norteamericano. En México el embajador norteamericano Ronald Johnson, antiguo miembro de la CIA y ex boina verde, quien además fue el encargado de las operaciones psicológicas en El Salvador durante la guerra civil.
No estoy de acuerdo con Sheinbaum en el sentido de nada más los estados legales, no. La CIA es experta en la creación de grupos de desestabilización. Y el paramilitarismo también está dividido, entre los que sirven a la CIA y los que sirven a otros intereses, pero a final de cuentas es al Estado mismo. Recordar que en México Manuel Buendía, un periodista crítico vinculado a los movimientos sociales en Sudamérica, fue asesinado porque empezó a escribir sobre la CIA en México, sobre cómo la CIA junto con los narcotraficantes mexicanos en los 80 traen armas y hacen campos de entrenamiento en Veracruz para entrenar a la contra nicaragüense. El paramilitarismo no es un proyecto ajeno al imperialismo ni a las fuerzas armadas, es el elemento ilegal del control social y territorial, es el elemento estructurado, ampliado, profundizado y, en algunos casos, legitimado para el control territorial y de la fuerza de trabajo. Voy a cerrar con lo que decía Videla, maestro insigne de los represores en América Latina, hijo de la Escuela de las Américas argentino, cuando lo juzgan por los más de 30000 desaparecidos en Argentina y ejecutados; los empresarios que hoy piden que me juzguen -dice- son los empresarios que ayer nos entregaban las listas de los trabajadores que querían que desapareciéramos y que no desaparecimos a todos los que nos dijeron que desapareciéramos para imponer el libre mercado. Era un mecanismo de disciplinamiento social para el libre mercado. No lo digo yo, está grabado ahí en su declaración y no en los 70, sino apenas en los 2000 salió en el periódico. ¿Y por qué es importante retomarlo? Porque él está desnudando la esencia del terrorismo de Estado desde las fuerzas armadas en Argentina, pero hoy lo hacen desde el grupo paramilitar. En México hace poquito hubo una denuncia de una minera canadiense en Zacatecas, el Sol Rojo, la empresa minera canadiense pagó al crimen organizado para controlar a los trabajadores e influir en las elecciones del sindicato. ¿Estaba enterado el Estado mexicano? Sí, estaba enterada la Secretaría de Economía, que el titular es Marcelo Ebrard, y la Secretaría del Trabajo, que es Marat Bolaños. ¿Qué hicieron y qué han hecho? Nada. Esa empresa canadiense no ha recibido una sola sanción, ni siquiera administrativa por parte del Estado mexicano, por ese delito que cometió de contratar a delincuentes para influir en las elecciones sindicales de la mina, ahí ya hay protección del Estado. ¿A quién sirve la delincuencia organizada? A la mina, sí, pero también el Estado mexicano, al no hacer nada, es cómplice de lo que está pasando. Y si ese delincuencia organizada comete alguna desaparición o ejecución extrajudicial, es una violación de derechos humanos, porque ya hay encubrimiento, ya ni siquiera podemos hablar de omisión, porque ya lo saben, hay un encubrimiento. Ese es otro ejemplo muy terrible de cómo el Estado, cuando conviene a los intereses de las grandes empresas de capital transnacional va a utilizar a la delincuencia para imponer el orden jurídico o para imponer la propia legalidad que ellos rompen al utilizar esos grupos ilegales. Lo que López Obrador planteó era separar el poder político del poder económico, pues tampoco le salió, lamentablemente.
Nuestra función fundamental es documentar las violaciones a derechos humanos que comete el Estado, y no importa si este Estado es de ultraderecha, derecha, socialdemócrata, incluso si fuera de izquierda. Sin embargo, tenemos que reconocer que la represión que se está cometiendo en contra de movimientos sociales actualmente no es de la misma intensidad que la que cometió Peña Nieto y Calderón en sus sexenios. Actualmente no se dan esos casos ni en la intensidad ni en el número de víctimas, lo que no quiere decir que no siga existiendo la represión, aunque sea con una intensidad menor. La represión en contra del movimiento social no debería existir porque el movimiento social está exigiendo lo justo que es tener una vida digna. En ese sentido sí hay grandes diferencias, pero se mantiene la represión en contra pues de las organizaciones, aunque no es ni generalizada ni sistemática, como en sexenios de la ultraderecha.«
A.- “Es importante no exonerar al Estado de las violaciones de derechos humanos. Lo hemos explicado frente a los organismos internacionales, el responsable es el Estado mexicano, no un presidente municipal, no el gobernador, no el Secretario de Relaciones Exteriores o algún funcionario menor. Es el Estado mexicano y como tal debe responder a los organismos internacionales cuando preguntan o solicitan información por alguna violación. Es cierto que en varios casos no tenemos los elementos para afirmar que hay una orden del gobierno federal lo que sí es real es que este ha defendido y argumentado que no existen violaciones de derechos humanos. Eso pasa en el caso de Higinio Bustos Navarro, un indígena preso del Estado de Veracruz, una investigación de la época de Felipe Calderón. Pero es el Estado mexicano, quien defiende a las autoridades de Veracruz, la Secretaría de Relaciones Exteriores y Gobernación, cuando primero se niegan a que el grupo de trabajo de detenciones arbitrarias analice el caso y, posteriormente, rechazan que sea declarado como detención arbitraria. Ahí decimos que si bien es cierto que ese caso muy concreto de represión política no tiene como origen el sexenio de López Obrador ni el de Claudia Sheinbaum, también lo es que el Estado mexicano, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, que depende de Claudia Sheinbaum y Gobernación, están defendiendo la actuación del Estado mexicano en tiempos de Calderón y Peña Nieto.
Lo mismo pasa, por ejemplo, en el tema de Chiapas, donde hay una política generalizada del actual gobernador Eduardo Ramírez Aguilar de no permitir ningún bloqueo carretero y que ha costado detenciones, ejecuciones extrajudiciales y golpes a todas las organizaciones o pueblos que han utilizado ese mecanismo de protesta social. El problema es que el Gobierno federal hace caso omiso frente a la evidente violación a los derechos humanos que se está cometiendo por parte del gobierno del Estado a través de esta Fuerza de Reacción Inmediata “Pakal”, que no es más que un grupo contrainsurgente y de control social. Ahí existe responsabilidad del Gobierno federal.
No podríamos afirmar como hace años que nosotros dijimos que había en México la configuración de un Estado terrorista a partir de Calderón y que coarta las libertades democráticas. Con Peña Nieto vamos a quitar la calificación de Estado terrorista y vamos a decir que el Estado limita las libertades democráticas. No podemos afirmar que sea una estrategia federal, la misma de Calderón y de Peña Nieto, pero tampoco podemos decir que a nivel federal el Estado no oculte, no matice y no deje de cumplir su obligación de investigar y sancionar las violaciones graves a los derechos humanos. Y es importante que desde la propia federación empezaron a argumentar, desde López Obrador, para evadir la responsabilidad política, jurídica y moral, que como somos una República federal, que cada estado y gobernador es responsable de lo que pasa en su estado.
Es cierto que somos una República federal, pero no somos países independientes. No puedes desde los derechos humanos, no importa para la ONU, si eres el presidente municipal o gobernador, el Estado mexicano está representado constitucionalmente por el Ejecutivo. La Constitución dice que el representante del Estado mexicano es el poder ejecutivo. No puedes evadir la responsabilidad ni frente al país ni frente a instancias internacionales. Ese debate que hemos tenido y hemos demostrado lamentablemente a través de las documentación de las graves violaciones de derechos humanos, es algo que a muchos compañeros de izquierda les causa escozor.
El problema es esa dinámica de defender al Estado mexicano diciendo que la situación no es la misma que con Calderón, que no reprimen, pero tampoco juzgan a esos gobiernos por actos claramente violatorios a los derechos humanos y defienden la actuación de esos sexenios frente a instancias internacionales. Es la gran contradicción que tiene este gobierno. Incluso, en ocasiones, la derecha reaccionaria y fascista, aliada de los norteamericanos, lo saca a colación para deslegitimar a un gobierno que, como diría Víctor Jara, ni es chicha ni limonada, dice que es de izquierda pero también coquetea con la CIA y hace cosas para agradar a los EEUU, aunque también se rebele contra ellos.
Vivimos en un mundo contradictorio y por eso nuestros análisis, a veces, para las personas cercanas al gobierno son radicales y para la reacción somos bien rojillos, pero jamás vamos a estar nosotros a favor del PAN, del PRI, del Movimiento Ciudadano, ni mucho menos de la intervención norteamericana en nuestro país, de manera legal, pero tampoco de manera ilegal, como lo han estado haciendo en nuestra historia reciente”.
El Gobierno de AMLO en lugar de cumplir su promesa de campaña de retirar al Ejército de las calles y regresarlo a los cuarteles profundizó la militarización del país durante su sexenio y ahora Sheinbaum parece que sigue en la misma línea. ¿Qué consecuencias tienen estas políticas y por qué no sirve para contener el crimen?
F.- “Efectivamente, una de las grandes cosas que siempre se le van a reclamar a López Obrador es que como parte de la campaña prometió regresar al ejército a los cuarteles. Sin embargo, hay que entender que porque ganase López Obrador el Ejército mexicano no se convirtió en bueno, siguen siendo los responsables de la mayoría de las ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas de los sexenios de Calderón y Peña Nieto. Cambia el poder ejecutivo pero no cambia la columna vertebral que sostuvo el terrorismo de estado en esos sexenios. La realpolitik no se enfrenta a un ejército poderoso y con intereses en todos lados, una negociación en la que no lo regresa a los cuarteles a cambio de no seguir matando a la gente, es más, te voy a dar grandes proyectos de mi sexenio y además los vas a administrar, vas a ser parte ya de la dirección económica de los grandes megaproyectos de López Obrador. Nosotros decimos que López Obrador pactó impunidad con el ejército para poder tener los cambios que se lograron en ese sexenio, evidentemente también hay una responsabilidad en la impunidad al no juzgar ni sancionar a los responsables de toda la violencia que ha vivido el país, al permitir que continúe ese tipo de cosas. Y está internacionalmente documentado que cuando los militares salen a la calle y controlan parte de la vida social de un país lo único que van a generar es violencia, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales. Entonces, en ese sentido, pues sí, es una de las grandes fallas, digamos, de las promesas de López Obrador”.
A.- “No solamente hizo empresario al ejército y administrador de las empresas, sino que crea la Guardia Nacional. El origen de la Guardia Nacional es gente civil para defenderse de invasiones o cuidar el orden interior, no eran soldados profesionales. Es un modelo copiado de Italia y España, de los cuerpos especializados en represión política y termina como un arma más del ejército: el jefe inmediato de la Guardia Nacional es el ejército mexicano.
No solamente hizo empresario al ejército, sino que además le dio un mayor número de efectivos al servicio de las fuerzas armadas. Además, ya hay otra arma que es la Marina y Aviación.
La Guardia Nacional fue la manera de López Obrador para resolver el gran problema de que el ejército en México por constitución no podía realizar labores policíacas de investigación y prevención, la Guardia Nacional va a tener esas funciones pero subordinada al ejército. Es como ver a los del comando jungla en Chile que se meten con los mapuches y en Argentina a quienes entrenaron la policía nacional colombiana. Hoy ves a un policía nacional colombiano y ves a alguien del ejército, ¿cuál es la diferencia? Ni en las armas, solo en el escudo, porque el entrenamiento es el de un ejército de ocupación. Entonces lo que está pasando en México es lamentable. Incluso que la propia izquierda vea como solución a una problemática no resuelta por sus propios gobiernos, la militarización y la extensión de la misma, ahora legitimada bajo este proceso supuestamente de izquierda”.
¿Habéis hablado de impunidad y en España viven varios expresidentes mexicanos?
F.- “Tenemos a Carlos Salinas de Gortari, a Calderón y Peña Nieto, tres expresidentes viviendo en España. Cuando las organizaciones de Derechos Humanos mexicanas intentaron que la Unión Europea rompiera relaciones con México a través de la cláusula democrática que dice que si hay un país violador de los derechos humanos, la Unión Europea España fungió a nivel internacional para frenar todas las denuncias de la violencia que existía en México en contra del movimiento social. Entonces, es como un premio político darles cabida. Entendemos que México no está aislado del mundo y que en las políticas de represión España fue un pilar fundamental de los Gobiernos de Calderón y Peña Nieto para evitar la denuncia en materia de derechos humanos respecto a lo que estaban cometiendo durante dos sexenios”.
A.- “Agregaría también que es un pago a las grandes empresas españolas. Habría que preguntarle a Iberdrola todo lo que tenía a nivel energético antes de la reforma energética con López Obrador. Incluso después de esa reforma va a vender 11 o 13 plantas de generación en energía eléctrica en México. El gran monopolio de la energía eléctrica beneficiado por Calderón y Peña Nieto fue Iberdrola. El banco que más ganancias obtuvo en México en ese momento fue Banco Bilbao Vizcaya, donde logró tener los mayores ingresos a nivel mundial, o sea, ganaban más en México que en cualquier otro lado del mundo y los intereses que cobran en México no los cobran en España. Muchas empresas españolas fueron beneficiadas por los gobiernos de Calderón y Peña Nieto y también en pago a ese favoritismo político es que se van a España arropados por las grandes empresas. También por los grupos políticos conservadores como José María Aznar, en los congresos de quién se presenta Calderón, la gente del PP, de Vox, toda esa ala más conservadora y neoliberal, reaccionaria y profascista en España. No es gratuito que se vayan a Estados Unidos o España”.
¿Qué consecuencias ha tenido el Comité Cerezo México durante estos años por realizar labor de documentación y denuncia?
A.-“No tan graves porque también tuvimos que aprender a defendernos por nosotros mismos, a proteger nuestro trabajo. De broma decíamos, en esos tiempos, hay que protegernos porque luego muertos es bien difícil luchar. Tuvimos el apoyo importante de las Brigadas Internacionales de Paz, una organización que acompaña a defensores de derechos humanos amenazados de muerte, el que estuvieran cerca de nosotros, que hicieran incidencia política en Europa, hizo que aunque las amenazas de muerte fueran reiteradas, no se cumpliera ninguna de ellas, lo cual es importante.
También hay que entender que, por ejemplo, nosotros, bueno, algunos de nosotros, en este caso yo soy beneficiario de medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Tenemos las medidas cautelares más viejas en México, o sea, llevamos casi 20 años con medidas cautelares y la medida cautelar de la Comisión Interamericana es importante políticamente porque es un ente internacional que le dice al Estado mexicano que se están cometiendo amenazas de muerte en contra de estas personas y si algo les pasa, pues ustedes son los responsables, porque son los responsables de proteger la integridad física y psicológica, pues de los defensores de derechos humanos, en este caso de miembros del Comité Cerezo.
En ese sentido, hemos sido arropados por organizaciones internacionales y por la solidaridad de mucha gente en México que nos ha permitido mantenernos vivos y seguir luchando”.
¿Qué es para el Comité la dignidad?
F.- “La dignidad es sinónimo de derechos humanos, en donde las personas podamos vivir y desarrollar nuestras potencialidades como seres humanos sin que un estado o intereses económicos poderosos nos tengan siempre en la explotación y miseria, no como individuos, sino como sociedad en su conjunto. Hay una corriente que dice que si los tengo como individuo, pues ya no me importa mucho el mundo. Nosotros decimos no, los derechos humanos también tienen que tener el componente colectivo y social. Solamente en una sociedad donde la mayoría de las personas o todas, si es posible, tengan una vida digna, pues eso es el ideal y por el por lo cual nosotros pues seguimos luchando”.
A.- “Yo diría que la dignidad o las condiciones materiales para vivir socialmente en dignidad pasan necesariamente por la superación de un modelo capitalista que se traduce en la imposición de una minoría de los intereses de una minoría a una gran o una mayor parte de la humanidad. Y solamente así vamos a poder hablar de una vida socialmente digna.
Nos toca a los pueblos hacer el esfuerzo por desde las herramientas que utilizamos cada quien, contribuir a que nuestra humanidad pueda vivir un sistema económico y social diferente, más justo, y que por ello pueda construir la vida socialmente digna para todos”.






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