«Usted confunde la Revolución con un manual de consignas. La Revolución Bolivariana es un proceso, una construcción colectiva. No se «trunca» porque un grupo de mercenarios y el imperio cometan un crimen de lesa humanidad».

Caracas, 18 de febrero de 2026 
Compartimos la respuesta de la militante venezolana Miralys Viscalla a un texto que circula por las redes, titulado "La Revolución bolivariana trunca" y firmado por Ramón Antonio Veras, que refleja una matriz de opinión diseñada para generar dudas y distancias. Estas narrativas de la derrota y la entrega penetran al interior de algunos sectores de izquierda con el objetivo -no casual- de desmoralizar y dividir en un momento de tamaña agresión imperialista. Difundimos por ello la oportuna respuesta de Miralys Viscalla, seguida del texto que provoca dicha respuesta. Lo hacemos con sumo respeto, en circunstancias extremadamente difíciles, donde es crucial que el campo popular siga al lado de la Revolución Bolivariana, defendiendo su vigencia y preservando su continuidad desde todos los rincones del planeta. 

Señor Ramón, no puedo más que sentir una profunda mezcla de asombro y rechazo a su texto. Asombro por la ligereza con la que se aborda una realidad tan compleja como la venezolana, y rechazo absoluto por las conclusiones entreguistas y derrotistas que pretende vender como verdad. Pretender analizar la Revolución Bolivariana desde una óptica tan simplista que no es solo un error de cálculo, es una falta de respeto a la conciencia y a la dignidad de un pueblo que lleva décadas en resistencia.

Usted parte de premisas falsas para construir la ficción de que el chavismo ha muerto. Pero la realidad, la que vivimos en las calles, en las comunidades y en la trinchera de batalla de cada día, es terca y le grita lo contrario.

Escribir desde República Dominicana, sin sentir en carne propia el zumbido de los aviones hostiles, sin vivir la presión de una base militar instalada en casa de su vecino, y sin tener que tomar decisiones bajo la amenaza constante de bombardeos al pueblo, es un ejercicio de escritorio. Es la famosa «objetividad» del que observa el incendio desde la colina de al lado, mientras otros se asfixian con el humo.

Usted habla de examinar los hechos «libre de sectarismo y prejuicios», pero su texto está cargado del más rancio prejuicio, el que cree que la dignidad de un pueblo se mide por el volumen de sus gritos y no por la sabiduría de su estrategia de supervivencia.

Su «idea central» es un monumento a la simplificación. Habla de una intervención y un secuestro el 3 de enero. Pero, ¿acaso cree que la historia empezó ese día? Usted omite la variable fundamental, la extorsión permanente de Estados Unidos como arma de guerra que suma más de 1000 medidas coercitivas unilaterales que bajo el eufemismo de las sanciones asfixiaron nuestra industria petrolera, nos bloquearon económica, financiera y de manera naval, nos robaron los recursos en los bancos, el oro, etc. ¿No son misiles los que han violado nuestro espacio aéreo y territorial en las últimas semanas? ¿No es una flota de guerra lo que patrulla amenazante nuestro mar territorial, violando toda norma del derecho internacional, para presionar, para ahogar, para doblegar, para extorsionar? ¿O acaso los misiles y buques de guerra estadounidenses estacionados en el Caribe son una misión de buena voluntad?

Usted habla del «secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa». Para nosotros, eso no es una frase hecha. Es la herida abierta de la Patria. Ese hecho criminal no «truncó» la revolución; la puso a prueba. La pregunta que usted evade es: ¿Qué hace un pueblo cuando secuestran a su presidente? ¿Se suicida colectivamente en un ataque de furia inútil, o resiste, se reorganiza y lucha por su liberación con la inteligencia del que sabe que el enemigo es despiadado?

El gobierno bolivariano que ha quedado en la primera línea de batalla no está «contemporizando». Está maniobrando en medio de una tormenta. Usted, desde su cómoda posición, exige «firmeza política». ¿Qué firmeza es esa? ¿La que lleva al sacrificio estéril de los líderes que aún quedan en libertad, para que el imperio complete su festín? No, compañero. La firmeza revolucionaria es la de la hormiga que, bajo la bota del gigante, no se deja aplastar y busca la grieta para seguir adelante. La firmeza es no firmar la capitulación, es no reconocer gobiernos títeres, es mantener viva la estructura del Estado y la conciencia del pueblo a la espera del momento propicio.

Usted afirma que la Revolución Bolivariana «luce hoy entregada en cuerpo y alma a las aspiraciones del señor Donald Trump». Eso es un insulto a la memoria del Comandante Chávez y a la lealtad de millones. ¿Acaso la resistencia del pueblo, que sigue en las calles a pesar de la represión y la amenaza, es una entrega? ¿Acaso los soldados bolivarianos que no han arriado las banderas de la soberanía en los cuarteles son títeres de Trump?

Lo que pasa es que usted confunde la Revolución con un manual de consignas. La Revolución Bolivariana es un proceso, una construcción colectiva. No se «trunca» porque un grupo de mercenarios y el imperio cometan un crimen de lesa humanidad. Lo que se ha «truncado» es la normalidad. Ahora, la lucha adquiere nuevas formas: la lucha clandestina, la lucha diplomática en los organismos internacionales, la lucha por aislar al verdadero agresor.

Usted llama a una «alianza indestructible» de militares y civiles patriotas para «rescatar» la Revolución. Pero esa alianza YA EXISTE. Se llama Pueblo Organizado, Fuerza Armada Nacional Bolivariana leal, y dirección política sólida. Lo que no puede existir es una alianza basada en la impaciencia pequeñoburguesa que quiere resultados inmediatos sin medir las consecuencias.

Chávez nos enseñó a tener paciencia estratégica. El enemigo es el imperio más poderoso de la historia, con bases en Colombia y con el patio de su casa lleno de lacayos. Creer que se le puede derrotar con un simple «movimiento» interno, sin tener en cuenta el cerco militar y la presión extorsionadora, es un sueño de intelectual de café.

La Venezuela de hoy es la misma de siempre, en pie lucha.

Usted ve una Revolución «amputada». Yo veo una Revolución herida, sí, dolorida, sí, pero con los ojos más abiertos que nunca y con las uñas y dientes listos para la pelea. Usted ve «componendas». Yo veo una dirección política que intenta ganar tiempo, que busca resquicios legales y políticos para evitar una masacre y para mantener viva la esperanza hasta que el equilibrio de fuerzas, hoy adverso, pueda cambiar.

Usted habla desde la comodidad de Santiago de los Caballeros. Nosotros, los bolivarianos y chavistas, resistimos con la angustia de un Presidente secuestrado, con el ruido de los misiles extranjeros en nuestro mar, y con la certeza de que, como dijo el Comandante Chávez «por ahora no lo lograron». La historia no ha terminado el 3 de enero de 2026. Este es solo un capítulo más, quizás el más oscuro, de nuestra larga y victoriosa lucha. Pero segura estoy, de que nosotras y nosotros Venceremos!!!

A continuación, el texto que provocó la anterior respuesta de Miralys Viscalla:

La Revolución Bolivariana trunca
Por: Ramón Antonio Veras

1.- No escapa a error aquel que hace un análisis sobre asuntos políticos que ocurren o han ocurrido a la distancia.

2.- En todo caso, lo importante es examinar los hechos con seriedad, lo más apegado a la realidad y libre de toda clase de sectarismo o prejuicios.

3.- La plena libertad de pensar hace posible averiguar cuidadosamente y a profundidad lo que aspiramos conocer como la verdad.

4.- Aunque los procesos políticos y sociales son cambiantes, nada impide conocer su ascenso o descenso tomando en consideración el lugar y época donde se desarrollan.
Idea central

5.- La intervención ejecutada por fuerzas militares norteamericanas en Venezuela, el 3 de enero pasado, y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, cambiaron por completo la situación política venezolana.

6.- El ambiente político y social que se había iniciado con el comandante Hugo Chávez y continuado con Nicolás Maduro no es el mismo después del 3 de enero de 2026.

7.- La intervención y el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores han dejado trunco todo lo que significó la Revolución Bolivariana. La Venezuela de hoy no es la misma que fue con Chávez y Maduro.

8.- Los dirigentes políticos chavistas ahora en el poder del Estado no han respondido a Estados Unidos con una actitud ajustada a la línea y principios de la Revolución Bolivariana.

9.- En lugar de firmeza política bolivariana, dirigentes chavistas oficialistas están contemporizando con representantes de los intereses monopolistas norteamericanos.

10.- La Revolución Bolivariana luce hoy entregada en cuerpo y alma a las aspiraciones del señor Donald Trump. Lo que se está viendo es el proceso político y social bolivariano amputado, cortado el 3 de enero de 2026.

11.- En la Venezuela de hoy se hace necesario que, dentro de las fuerzas chavistas, civiles y militares, surja un movimiento para revertir, restituir el camino de antes del 3 de enero.

12.- La unión o correspondencia entre chavistas y el señor Donald Trump no debe continuar. El chavismo fue formado para la lucha liberadora de Venezuela, no para maridajes y componendas.

13.- La liberación nacional se logra en la brega de los pueblos oprimidos contra sus opresores. Así lo entendió Hugo Chávez y con tal objetivo fundó y se puso al frente de la Revolución Bolivariana.

14.- En la actualidad, los chavistas que están en conciliábulos con la gente del señor Donald Trump conspiran contra la independencia y soberanía de Venezuela.

15.- Los chavistas con sentir patriótico en las fuerzas armadas, y los civiles de igual sentimiento, deben hacer una alianza indestructible para rescatar la Revolución Bolivariana.

16.- En Venezuela hay que aislar a los que han hecho componendas, después del 3 de enero de 2026, con la gente de Donald Trump y todos los interesados en saquear las riquezas naturales venezolanas.

Santiago de los Caballeros,
16 de febrero de 2026