
EEUU E ISRAEL BOMBARDEAN IRÁN. POR MARC VANDEPITTE
Por Marc Vandepitte
Con este ataque contra Irán, Trump y Netanyahu dan un salto temerario hacia la escalada. La región se balancea al borde de una gran guerra que puede socavar la economía mundial y la seguridad nuclear
2 de febrero de 2026 | Fuente: Rebelión, de Wereld Morgen | Traducido del neerlandés por el autor
El ataque estaba decidido desde hace meses
El 28 de febrero Estados Unidos e Israel lanzaron una serie conjunta de bombardeos contra ciudades y objetivos militares en Irán. Además, perdieron la vida el expresidente Mahmoud Ahmadinejad y el líder espiritual supremo, el ayatolá Ali Khamenei.
Fue precisamente Khamenei quien en el pasado había emitido una fatwa (prohibición) sobre el desarrollo y el uso de armas nucleares. El ataque comenzó pocas horas después de que Trump dijera que “no estaba contento” con las últimas negociaciones con Irán sobre el programa nuclear. La ofensiva se presenta como una “acción preventiva contra la amenaza iraní”.
El presidente Donald Trump anunció “grandes operaciones de combate” y llamó a los iraníes a “tomar el control de su gobierno”. Israel, por su parte, habló de una necesaria autodefensa frente a un peligro inminente.
Un funcionario de defensa israelí admitió que la operación se había planificado desde hacía meses y que la fecha de lanzamiento se fijó hace semanas; ocurrió mientras en Ginebra aún se negociaba sobre el expediente nuclear. La operación militar se lleva a cabo en plena coordinación entre EE. UU. e Israel. Trump y Netanyahu se reunieron siete veces en los últimos trece meses
El acuerdo que Washington hizo estallar
En 2015 se firmó el Plan de Acción Integral Conjunto entre Irán, EE. UU. y otras grandes potencias. Irán limitó sus actividades nucleares y aceptó controles estrictos a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales.
El Organismo Internacional de Energía Atómica confirmó repetidamente que Irán cumplía los acuerdos. Sin embargo, en 2018 Trump retiró unilateralmente a EE. UU. del pacto. Lo calificó como “el peor acuerdo de la historia” y restableció duras sanciones contra Teherán.
Washington lleva a cabo desde entonces una política de “máxima presión”. EE. UU. exige hoy la rendición nuclear completa, incluida la suspensión del enriquecimiento bajo de uranio para uso civil. Para Irán es inaceptable, sobre todo frente a un Israel armado nuclearmente que no tolera el control internacional.
Estrangulamiento económico y protestas callejeras
Los bombardeos constituyen el punto culminante militar de una guerra económica de años. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, admitió abiertamente que Washington creó deliberadamente una escasez de dólares en Irán para desestabilizar la economía, lo que llevó al colapso de uno de los bancos más grandes del país, a una hiperinflación y a una caída libre de la moneda iraní.
Bessent elogió anteriormente este planteamiento en el Foro Económico Mundial en Davos como “estadismo económico” y “máxima presión”, una estrategia en la que no se dispara ni un tiro, pero la economía se derrumba. Desde la administración Trump se mantiene esta estrategia para golpear tan duramente a la población que esta derribe a sus propios gobernantes.
El caos económico condujo, efectivamente, a protestas. Pero lo que comenzó como descontento económico y un llamado legítimo a la democracia, contra la corrupción y contra el tutelaje religioso, pronto se convirtió en una confrontación violenta entre fuerzas de seguridad y grupos armados.
El servicio secreto israelí, Mossad, llamó a través de las redes sociales a la población iraní a “salir juntos a la calle” y declaró estar “de su lado sobre el terreno”. Un canal mediático en Israel, considerado cercano al primer ministro Benjamín Netanyahu, informó que “actores extranjeros” habían armado a manifestantes antigubernamentales en Irán.
Se pagó a jóvenes para crear caos y se incautaron armas. Según diversas fuentes, el número de víctimas aumentó rápidamente, hasta alcanzar los miles. Lo que comenzó como protestas legítimas y pacíficas se convirtió así en una pieza dentro de una estrategia más amplia para transformar tensiones internas en un cambio de régimen.
EE. UU. e Israel esperaban alcanzar ese objetivo mediante una “revolución de colores”, pero fracasó. Ahora que esa vía se ha estancado, parecen estar recurriendo a los grandes medios militares.
La industria petrolera ve la “mayor oportunidad”
Detrás de la retórica ideológica sobre la “democracia” y de Irán como “amenaza para la seguridad nacional” se esconden intereses muy crudos de la industria fósil. En una cumbre del American Petroleum Institute se describió una posible caída del régimen iraní como “la mayor oportunidad” para la industria petrolera.
El consultor energético Bob McNally esbozó un futuro en el que las empresas estadounidenses regresarían rápidamente a Irán y obtendrían unos beneficios petroleros inmediatos. Un “día maravilloso para la industria”, se dijo a puerta cerrada.
El papel de Israel
A menudo se subestima el papel de Israel en esta escalada. El primer ministro Benjamín Netanyahu se opuso con vehemencia al acuerdo nuclear de 2015 e incluso se dirigió al Congreso estadounidense para bloquearlo.
Tras la retirada de Trump del acuerdo, Israel llevó a cabo una campaña de ciberataques, sabotajes y asesinatos selectivos contra objetivos iraníes. El objetivo final, según analistas y estrategas, es un cambio de régimen en Teherán y el fortalecimiento de la dominación regional de Israel.
La región al borde de la escalada
Estados Unidos ha llevado a cabo una acumulación militar sin precedentes alrededor de Irán, con portaaviones, destructores, sistemas de defensa aérea y decenas de miles de tropas. Los expertos comparan la magnitud con los preparativos para la guerra de Irak en 2003.
Tras la exitosa operación militar en Venezuela hace dos meses Trump se siente excesivamente confiado y seguro de la victoria. Pero Irán no es Irak ni Venezuela. El país cuenta con aproximadamente 90 millones de habitantes y puede bloquear el estrecho de Ormuz, crucial para una parte considerable del comercio mundial de petróleo. Una guerra prolongada haría que los precios del petróleo se dispararan y desestabilizaría la economía mundial.
Irán, además, dispone de misiles hipersónicos y otros proyectiles rápidos que, según análisis occidentales, son difíciles de interceptar y pueden amenazar objetivos sensibles en Israel y bases estadounidenses en la región. Esto puede llevar a una escalada peligrosa en la que no se excluye el uso de armas nucleares. El ataque conjunto de Israel y EE. UU. es una apuesta particularmente arriesgada que podría ampliarse rápidamente hasta convertirse en un conflicto regional en un área donde varios países disponen de armas nucleares.
Si EE. UU. o Israel recurrieran por desesperación a armas nucleares para evitar una derrota frente a Irán, el resultado sería desastroso. Un conflicto nuclear en la región petrolera del Golfo tendría un impacto devastador en la economía mundial.
Esta guerra también podría llevar a Irán a apresurarse en la obtención de armas nucleares. Aunque Teherán dice no desearlas, la Guardia Revolucionaria podría decidir dar el paso en caso de una amenaza de aniquilación.
Irán ha llamado al Consejo de Seguridad de la ONU a actuar con urgencia. Según Teherán, los ataques violan la Carta de la ONU y constituyen una “agresión militar criminal”. El presidente Trump, por su parte, habla de una operación a gran escala. Irán afirma haber buscado la vía diplomática, pero asegura estar ahora preparado para la defensa militar.
También Macron pidió una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU. Subrayó que la actual escalada es peligrosa para la paz y la seguridad internacionales, y debe ser detenida.
Gran Bretaña, Francia y Alemania pidieron que se reanuden las negociaciones entre EE. UU. e Irán y condenaron los ataques iraníes contra países de la región. No hicieron comentarios sobre los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán del sábado 28 de febrero. Una vez más, se caen las máscaras.
Un detalle llamativo es que Macron había escrito en un SMS a Trump a finales de enero que “podemos hacer grandes cosas en torno a Irán”. Un bonito ejemplo de imperialismo vasallo.
Fuente: https://www.dewereldmorgen.be/artikel/2026/02/28/breaking-vs-en-israel-bombarderen-iran





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