«Hace más de un año decidimos “fundar un partido de sueños” y elegimos a Cuba como la sede de nuestra IV Asamblea Continental por dos razones principales: la primera, ser testimonio de compromiso y solidaridad con la Revolución Cubana, con su pueblo y su dirigencia. La segunda, celebrar, junto al pueblo cubano, el centenario del natalicio del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz»

13 de agosto de 2026 | Fuente Alba Movimientos

Nos encontramos pisando suelo sagrado. Aquí, en la mayor de las Antillas, o en palabras del trovador “el reino de todavía”, el pueblo organizado hizo posible lo imposible: un país que conquistó una Revolución Socialista que hasta nuestros días sigue siendo faro y ejemplo de dignidad para todos los pueblos del mundo. Nos encontramos en La Habana, Cuba, para celebrar la IV Asamblea Continental de ALBA Movimientos con cerca de 200 delegados y delegadas, militantes sociales y populares de 132 organizaciones y 27 países del Sur Global. 

Hace más de un año decidimos “fundar un partido de sueños” y elegimos a Cuba como la sede de nuestra IV Asamblea Continental por dos razones principales: la primera, ser testimonio de compromiso y solidaridad con la Revolución Cubana, con su pueblo y su dirigencia. La segunda, celebrar, junto al pueblo cubano, el centenario del natalicio del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, quien abrió las alamedas, iluminó con su ejemplo todas las generaciones posteriores y puso en la vara más alta la lucha y el compromiso por la dignidad humana como un deber inexorable de todos y todas quienes tengamos un corazón en el pecho. 

Cuba nos recibió con la firmeza y la generosidad que la caracteriza. En medio de la situación sin precedentes que atraviesa la isla producto del recrudecimiento de las medidas criminales impuestas por el gobierno de Estados Unidos durante este 2026, que constituyen a todas luces un genocidio silencioso cometido con saña contra el pueblo cubano, y que agravan la ya difícil situación anterior producto del bloqueo impuesto desde hace seis décadas, las y los compañeros y compañeras de las organizaciones de masas y sociales en Cuba nos recibieron con compromiso y esfuerzo para poder realizar nuestra Asamblea Continental y traer la solidaridad que desde todos los rincones de la región se envió para la isla. 

Los efectos del recrudecimiento de las medidas son devastadores, y sin embargo el pueblo cubano, con su creatividad revolucionaria, sigue de pie y con la frente en alto reponiéndose a las dificultades. Sabemos que el pueblo cubano da la vida por la Revolución, por el legado de José Martí y del Comandante en Jefe Fidel Castro. Nosotros y nosotras no podemos hacer menos que dar también la nuestra, por cuidar y defender nuestra isla digna y humana. Como nos lo dijo el primer secretario del Partido y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel, Cuba no se va a rendir, ni ceder un milímetro de su soberanía y compromiso con el socialismo. 

Nosotros y nosotras vinimos a Cuba con un compromiso. Las y los delegados, en su preparación para venir a la Asamblea, hicieron actividades solidarias para recaudar elementos para traer a la isla, especialmente medicamentos y alimentos. En sus barrios, comunidades, asentamientos, lugares de trabajo, universidades, centros juveniles y de mujeres, reunieron el esfuerzo de miles que enviaban a Cuba desde un kilo de café o un blíster de medicamentos, hasta kilos de gel para ecografías y aportes para la instalación de paneles solares. Estas acciones consiguieron reunir en Cuba más de tres toneladas de implementos de solidaridad. Lo pudimos ver conmovidos y conmovidas hasta los huesos, con enorme orgullo por las organizaciones que hoy hacen parte de ALBA Movimientos y que dejan en lo más alto los estándares éticos y humanos a nuestra articulación continental. Sin duda, la solidaridad es y seguirá siendo el rasgo distintivo de nuestra articulación. 

La ofensiva contra Cuba responde a la naturaleza de un imperialismo en profunda crisis de hegemonía, que se enfrenta con la demostrada incapacidad de ofrecer un futuro para nadie en el planeta. Las guerras y genocidios que impulsa son la prueba más clara de su decadencia, y la señal de que antes de morir, el monstruo piensa llevarse consigo todo lo que considere suyo. En esa fantasía depredadora de los EE.UU. se ubica nuestro continente, y se recrudece más que nunca la vieja fórmula de la Doctrina Monroe, para castigar a nuestros pueblos y destruir toda posibilidad de transformación social del sistema capitalista. 

La bota imperialista nunca se fue de nuestra región. A través de métodos disimulados, siempre estuvo presente en América Latina y el Caribe. Sin embargo, hoy la remilitarización del continente se configura como una de las principales amenazas para nuestra soberanía e integración. Con el argumento de la lucha contra el “terrorismo internacional” el imperialismo impulsa el proyecto de un Escudo de las Américas sobre el continente, y en ese marco se ha desatado en la región un enorme despliegue del Comando Sur con la denominada “Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental”. 

Esa ofensiva ha tenido como principal escenario la región del Caribe como primera frontera imperial. Aquí, en estos mares inmensos llenos de riqueza y diversidad, se desarrollaron los escenarios que marcaron la ruta de lucha anticolonial por la independencia y la soberanía en todo nuestro continente. Y justamente es este el escenario central de este período de remilitarización. Con la excusa de la guerra contra el narcotráfico, vimos durante meses bombardeos y asesinatos deliberados de pescadores del Caribe perpetrados por EE.UU., que pretendían justificar la ofensiva militar en la región. 

Finalmente en la madrugada del 03 de enero se evidenció lo que en realidad quería el imperialismo. La operación sanguinaria contra la Revolución Bolivariana no solo buscaba secuestrar al presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores, sino buscaba —como denominaron a la operación— una “resolución definitiva” de aquello que siempre ha sido inaceptable para ellos: una Revolución socialista y comunal en uno de los principales países productores de petróleo del planeta. No lo lograron, ni lo van a lograr, pues el pueblo de Bolívar y de Chávez está dispuesto a construirla y defenderla. 

En este sentido, reafirmamos que todas las organizaciones sociales y populares de ALBA Movimientos, reunidas en esta IV Asamblea, exigimos la libertad inmediata del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores, secuestrados de manera ilegal y en clara violación de toda legislación internacional. Asimismo, ratificamos con total contundencia nuestro apoyo al pueblo venezolano, sus organizaciones y la Revolución Bolivariana de Venezuela, que han construido en estos 28 años un proyecto bolivariano, soberano, internacionalista, y fundador del espíritu del ALBA en ese abrazo de los pueblos que fue el encuentro entre los Comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez. 

Nuestro continente, como declaró la CELAC en La Habana en 2014, es una Zona de Paz, y los pueblos de la región y el mundo debemos levantarnos en contra de la guerra y en defensa de nuestro continente en el contexto de la agresión militar directa que ha sufrido Venezuela, que permanentemente amenaza Cuba y que puede sufrir cualquiera de nuestros pueblos. Levantarnos hoy con Cuba y con Venezuela —los países que constituyen el corazón de nuestro proyecto— es levantarnos para todos los tiempos, en palabras de José Martí. 

Aquí, en este inmenso Caribe, también se encuentra el pueblo haitiano en activa resistencia contra el imperialismo, y permanente movilización contra la violencia y la desigualdad. Continuamos exigiendo las reparaciones históricas de los pueblos del Caribe que como en el caso de Martinica, Barbados, Trinidad y Tobago, Jamaica, y muchos otros, continúan bajo el yugo imperialista y colonial de las entonces potencias europeas que invadieron nuestros territorios, y que trajeron a Nuestra América explotación, saqueo y desigualdad. Asimismo nos sumamos a la postura radical del no pago de la deuda, como una forma más de chantaje y control imperialista sobre nuestros pueblos. 

Puerto Rico continúa siendo una causa fundamental para todas y todos nosotros. Su independencia y libertad tiene que estar en primer orden de prioridad, junto con el reclamo por la independencia de las diferentes islas del Caribe que aún son colonia, así como en el caso de las Islas Malvinas y la ocupación inglesa sobre las mismas. Las Malvinas son argentinas y nuestroamericanas. 

El continente latinoamericano y caribeño enfrenta hoy uno de sus más grandes e importantes desafíos de las últimas décadas. Desde la derrota del ALCA, no habíamos asistido a un plan integral de esta naturaleza, esta vez no sólo de medidas económicas, sino también militares y políticas, contra la soberanía y los derechos de nuestros pueblos en la región. Ya no les basta solo con los bloqueos genocidas, ni con la persecución a nuestros movimientos. Ahora, acudiendo a su estilo de costumbre, desarrollaron también una política de injerencia directa en los procesos electorales que tuvieron lugar en la región durante los últimos meses. 

Hoy el mapa político de nuestra región ha cambiado de manera radical. La llegada de gobiernos de extrema derecha y de características fascistas a los países de nuestra región implica no solamente una amenaza para nuestros pueblos y las conquistas que pudimos lograr en estos años. Esta extrema derecha fascista criminaliza a los que luchan, y por eso exigimos la liberación de los presos políticos, luchadores y luchadoras víctimas de ella. Este avance no es solo en la institucionalidad, sino también amenaza la existencia de la democracia misma. La crisis de la democracia liberal todavía es fruto del propio neoliberalismo, por eso apuntamos que defendemos otro modelo, no de cualquier democracia, sino una popular, participativa y protagónica, donde el pueblo sea quien oriente los designios de la Patria.

Los pueblos de Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Colombia, Bolivia, Panamá, Costa Rica, El Salvador, Honduras, y muchos otros, hoy deben enfrentar la violencia fascista y criminalizadora de sus gobiernos, mientras buscan avanzar en los históricos reclamos de las clases populares: la reforma agraria y redistribución de la tierra, los derechos laborales, el derecho a la educación, al acceso universal a los sistemas de salud, etc. Sabemos que este proyecto diseñado por el imperialismo estadounidense busca eliminar la fuerza política organizada que hemos constituido como pueblos a lo largo de los siglos, especialmente los sectores organizados de nuestra región como son los pueblos indígenas, afrodescendientes, las mujeres o las juventudes. 

Nos comprometemos a acompañar al pueblo brasileño en la próxima disputa electoral para lograr una victoria imprescindible para todas y todos nosotros, junto con Lula y el pueblo. Perder a Brasil sería un retroceso aún más profundo para nuestro proyecto continental. Asimismo, debemos acompañar y defender el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum en México, para poder tener marcos de alianzas y combatir este nuevo momento de recomposición conservadora.  

Compañeras y compañeros, no tenemos otro camino que avanzar como pueblos. Retroceder no es ni siquiera una posibilidad remota. Debemos cualificarnos en aquellos terrenos donde el enemigo ha conseguido impulsar una guerra cognitiva que por ahora le ha dado buenos resultados: el uso de la inteligencia artificial, la utilización de los medios de comunicación y las redes sociales, y el manejo de los algoritmos, son territorios donde nosotras y nosotros tenemos el deber de conocer y manejar para utilizar este conocimiento producido por la humanidad y la clase trabajadora, en uno orientado para lograr la emancipación de los pueblos. 

Esta Asamblea marca un hito en nuestra articulación. Llegamos a Cuba bajo el lema “por el socialismo, cien años caminando con Fidel”. Nos vamos con la ratificación de que el socialismo no solo es urgente, sino necesario, y que lo que nos espera en adelante es un compromiso radical con construirlo, en cada escuela, cada barrio, cada vereda, cada territorio, cada centro de trabajo. La mejor manera de honrar ese horizonte y asegurarlo, no es solamente enunciarlo, sino dedicar nuestros esfuerzos y nuestras vidas a no bajar nuestros brazos hasta que hayamos erradicado del planeta la desigualdad y la explotación.

La lucha contra el imperialismo y sus expresiones fascistas es nuestra prioridad máxima. No es posible construir este camino sin internacionalismo, sin feminismo popular y sin la participación de los pueblos originarios, afrodescendientes y las y los trabajadores del campo y la ciudad. Alrededor de este mínimo, y junto a nuestras redes hermanas en la región y el mundo, abrimos un camino de coordinación y confluencia para hacer una gran articulación que nos permita dar pasos certeros y eficaces en este objetivo. Desde ALBA Movimientos nos levantamos hoy y siempre con los pueblos de Palestina, Sudán, la región del Sahel, y todos aquellos que con su resistencia histórica y su valentía dan ejemplo de dignidad. 

ALBA Movimientos, una articulación nacida del corazón de dos de nuestros gigantes, seguirá caminando con Fidel en estos cien años, y seguirá defendiendo rodilla en tierra la Revolución Bolivariana. Somos hijos e hijas de ese abrazo, y tenemos que estar a la altura. 

La Habana, Cuba, territorio libre de América. 

9 de agosto de 2026