
SIGNIFICADO DEL 12 DE OCTUBRE
Por Felipe Ávila
«La fecha que simbolizaba ese proceso como punto de partida fue ese 12 de octubre. Los europeos la bautizaron como el Descubrimiento de América, ignorando que ese continente ya existía, estaba densamente poblado y en él se habían desarrollado grandes civilizaciones»
12 de octubre de 2026 | Fuente: La Jornada
El 12 de octubre de 1492, el navegante genovés Cristóbal Colón, al frente de una expedición naval de tres carabelas enviada por los reyes de Castilla y Aragón, Fernando e Isabel, llegó a la pequeña isla de Guanahaní, en el archipiélago caribeño, a la que los expedicionarios pusieron por nombre San Salvador. El viaje tenía por objeto encontrar una ruta marítima comercial alterna para llegar a las Indias, navegando hacia el oeste por el océano Atlántico. Colón murió creyendo haber llegado a las Indias, error que Américo Vespucio corrigió años más tarde, demostrando que las tierras encontradas eran un continente, al que los europeos llamaron América.
Los europeos encontraron a seres humanos que los sorprendieron por estar desnudos, por el tono más oscuro de su piel, por un lenguaje que no comprendían y una forma de vida muy distinta a la que los europeos de esa época estaban habituados.
De acuerdo a lo que Colón había pactado con los Reyes Católicos en las Capitulaciones de Santa Fe, de manera unilateral, tomó posesión de la tierra a la que habían llegado y, aunque Colón en el testimonio que hizo llegar a los reyes no lo dijo así, capturó por la fuerza a varios hombres nativos y los llevó a España para mostrarlos a los reyes.
Ese primer contacto entre los europeos y los nativos de lo que sería América fue un acontecimiento histórico que cambió para siempre la historia mundial. Fue el inicio de una relación de dominio colonial, en la que los europeos declararon la guerra, derrotaron, conquistaron y sometieron a los pueblos nativos, los despojaron de sus tierras, esclavizaron a los que ofrecieron resistencia, explotaron su trabajo, violaron a muchas de sus mujeres, prohibieron y castigaron sus prácticas religiosas, les impusieron el cristianismo y un gobierno extranjero, así como leyes e instituciones para consolidar un sistema de dominación colonial sobre buena parte del continente americano, sistema que duró hasta la década de 1820.
Desde ese primer contacto, Colón y los europeos que lo acompañaban y que volvieron en más grandes expediciones muy pronto, se sintieron superiores a los nativos americanos. Informó a Fernando e Isabel que eran personas muy simples en armas y que con 50 europeos podrían someterlos a todos y obligarlos a hacer lo que los europeos quisieran.
Menos de un año después, el papa Alejandro VI, de manera unilateral, otorgó el dominio pleno de las tierras americanas y de otras que descubrieren navegantes castellanos o portugueses mediante la Bula Inter Caetera, del 4 de mayo de 1493. En ella, el papa señaló a los reyes católicos que la fe católica y la religión cristiana debían extenderse por todas partes para procurar “la salvación de las almas y que se humillen las naciones bárbaras y se reduzcan a esta fe… Sabemos ciertamente que vosotros os habíais propuesto buscar y descubrir algunas tierras firmes e islas lejanas y desconocidas, y no descubiertas hasta ahora por otros, para reducir a los habitantes de ellas al culto de nuestro Redentor y a la profesión de la fe católica.”
El pontífice se refirió a la expedición de Colón que encontró “ciertas islas remotísimas y también tierras firmes que hasta ahora no habían sido descubiertas por otros, en las cuales habitan varios pueblos que viven pacíficamente y, según se asegura, andan desnudos y no comen carne: y, según pueden opinar vuestros citados enviados, estas gentes que habitan en las mencionadas islas y tierras creen en un Dios creador que está en el cielo y las consideran bastante aptas para abrazar la fe católica e imbuirles buenas costumbres…”
En esas islas habían encontrado oro, perfumes y cosas valiosas que despertaron la codicia de los invasores europeos. Por ello, el papa autorizó continuar esas expediciones con el aliciente de que esas tierras –que no estaban vacías, pues estaban pobladas por millones de habitantes nativos que tenían milenios viviendo en ellas– serían propiedad de los reinos castellano y portugués, pues otorgó “con la plenitud de la potestad apostólica: todas las islas y tierras firmes, descubiertas y por descubrir, halladas y por hallar hacia el occidente y mediodía, haciendo y constituyendo una línea desde el Polo Ártico, es decir, el Septentrión; hasta el Polo Antártico, o sea, el Mediodía, que estén tanto en tierra firme como en islas descubiertas y por descubrir hacia la India o hacia cualquier otra parte…”
Sobre esa base, inició el proceso de exploración, ocupación territorial, guerras de exterminio, explotación y sometimiento de millones de seres humanos que fueron considerados inferiores a la civilización europea, que ellos mismos consideraban superior. Fue una brutal guerra de conquista y colonización disfrazada de guerra justa, de una cruzada para convertir por la fuerza a los nativos a la religión cristiana.
La fecha que simbolizaba ese proceso como punto de partida fue ese 12 de octubre. Los europeos la bautizaron como el Descubrimiento de América, ignorando que ese continente ya existía, estaba densamente poblado y en él se habían desarrollado grandes civilizaciones. Por centurias, los nuevos amos del territorio perpetuaron la idea y el significado de esa colonización conmemorando la fecha de inicio a la que llamaron “descubrimiento”. Fue hasta 1992, en el quinto centenario, cuando millones de indígenas americanos se movilizaron y protestaron contra esa celebración y le dieron un nuevo nombre y significado, que es el que ha ganado carta de naturalidad: el 12 de octubre es el Día de la Resistencia Indígena, que da un giro de 180 grados y subraya el proceso de resistencia, de sobrevivencia, de lucha de los pueblos indígenas por mantener su cultura, sus formas de organización, su historia y sus valores y es ese el significado que debe prevalecer.
Felipe Ávila es director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México





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