
ENTREVISTA DE HÉCTOR LLAITUL
Por Reuters
«El principal enemigo de la causa mapuche son las inversiones capitalistas en Wallmapu»
25 de julio de 2026 | Fuente Reuters Imagen Juan González
Esta entrevista fue concedida a Reuters para la realización de un reportaje. Por su valor analítico y contextual se publica de manera integral para dar cuenta de lo que está pasando en el Wallmapu.
Bajo el gobierno de José Antonio Kast, la estrategia estatal ha pasado a una lógica de «interdicción ofensiva», con allanamientos sin aviso, bloqueos territoriales y amenazas de cortar suministros a comunidades como Temucuicui. ¿Cómo interpreta CAM estas medidas y cómo se adapta la estrategia de recuperación territorial «metro a metro»?
Las medidas que está aplicando el actual gobierno son de continuidad. De hecho, las condiciones sociopolíticas fueron creadas e impuestas hace décadas, en términos supra estructurales contra el Pueblo Nación Mapuche, generando así una base para ir modernizando las estrategias de represión hacia el movimiento autonomista mapuche principalmente. En el marco de la conocida política del garrote, el Estado Chileno estableció lógicas, medidas de criminalización y militarización del Wallmapu. Actúa a través de allanamientos, que siempre se han utilizado, solo que ahora de manera más sofisticada, mediante técnicas donde se privilegia la sorpresa y el copamiento territorial más que el bloqueo en sí. Es una nueva modalidad que está utilizando este gobierno, lo innovador esta vez es dejar sin suministros básicos a las comunidades tratando de ahogar su subsistencia. Esta es una política de asedio que no es nueva bajo el parámetro de la dominación y el imperialismo. Es la lógica de EE.UU. contra Venezuela y Cuba, de Israel contra Gaza y el Líbano.
En chile estas formas responden a una lógica represiva y una estrategia estatal de continuidad. A su vez, son las políticas de modernización del aparato represivo del Estado, que por cierto se profundizó con el gobierno seudoprogresista de Boric.
Sin embargo, este actuar choca con nuestra estrategia de Resistencia y de recuperación territorial, que en su momento efectivamente fue definida «de metro a metro» y que implica lograr la autonomía de facto que para nosotros es un cambio radical de lógicas, desarrollando vision y proyectos propios con una postura de confrontación contra la reproducción del gran capital que destruye el Wallmapu. Hablamos de la búsqueda de la recomposición del mundo mapuche. Que por cierto es una propuesta que implica un trabajo arduo y sacrificado de la militancia mapuche y de las comunidades que están en la lucha concreta a través del control territorial. Un camino enmarcado en nuestra ya histórica línea de resistencia y reconstrucción de la Nación Mapuche.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado hostigamiento contra machis, presos políticos mapuche y comunidades en resistencia, mientras leyes como la Naín-Retamal amplían la protección legal al uso de fuerza letal por parte de Carabineros. ¿Cree que el Estado está usando el sistema policial, judicial y penitenciario como una herramienta de persecución política y «reeducación», más que de justicia?
Frente a esta realidad que describe ya se han hecho denuncias abiertas. La confrontación que desarrolla nuestro Pueblo Nación Mapuche contra el Estado y el sistema de dominación, donde existe una lucha de restitución territorial y de reconstrucción del mundo mapuche, ha agudizado las contradicciones contra el sistema. Y es justamente en este contexto que el Estado chileno ha reforzado su sistema de dominación de manera integral y total. Lo económico estructural es la base de un ordenamiento jurídico-político-institucional de carácter abiertamente represivo para la persecución y atomización de la resistencia. Ejemplo de ello es que en el último tiempo ya ha funcionado con cruentas formas de persecución política contra el movimiento en lucha en el ámbito judicial, policial y últimamente el penitenciario dado el encarcelamiento de dirigentes y weichafe, actuales presos políticos. En este marco, la criminalización pasa a ser una herramienta más de persecución política, tomando ribetes de carácter punitivo y de castigo más que de reeducación para someter y exterminar las resistencias. Son conocidos casos de violación de derechos humanos que tienen como objetivo principal el quiebre moral y político de la militancia que está siendo reprimida en las cárceles del Estado Chileno.
En este sentido hemos criticado enfáticamente esta lógica, que responde a políticas establecidas en los gobiernos anteriores, que fueron abiertamente racistas, en especial el gobierno de Boric, donde se implementó un tipo de legislación nueva que robustece el aparataje represivo. Ejemplo de aquello es la Ley Naín-Retamal, que entrega facultades y prerrogativas a Carabineros, además de apoyo irrestricto a las FFAA y a Gendarmería para actuar con mano dura contra las movilizaciones que desarrollan las comunidades.
Las nuevas leyes de usurpación permiten castigar con mayor dureza las recuperaciones de tierras, mientras el gobierno promete capturar a los prófugos “sin aviso”. Frente a este escenario, ¿Qué opina sobre estas iniciativas y la CAM seguirá usando la defensa legal como un frente más de lucha?
En efecto son nuevas leyes, pero venían siendo planteadas hace tiempo por las fuerzas de la derecha. Sin embargo es en el contexto del gobierno supuestamente democrático y de izquierda de Boric donde se materializan y se comienzan a ejecutar. Con el gobierno anterior se logra el consenso entre la oligarquía, los sectores políticos ligados al empresariado -los que mantienen el sistema- y los grupos “progres”, inclusive los “comunistas”. Gracias a ese consenso fue posible promulgar esta nueva normativa represiva.
De hecho, llegaron a concebir la problemática de la tenencia de la tierra sobre una nueva fundamentación histórica falaz, donde se mediatiza la usurpación histórica del Wallmapu por parte del Estado chileno. Instalando como discurso oficial e imponiendo la idea de que hoy son los mapuche quienes desarrollan las usurpaciones sobre sus propias tierras ancestrales.
Se pretende distorsionar los hechos a como dé lugar y se construye así un nuevo orden jurídico político con nuevas herramientas represivas que permite perseguir los procesos legítimos de reivindicación territorial de carácter ancestral. Bajo esta lógica existe hoy la militarización, la ley de usurpaciones o “ley antitomas”, cuyo objetivo central es reprimir comunidades que históricamente reclaman y se movilizan por recuperar lo que fue de sus ancestros, para recomponer formas de vida en los lof ancestrales. Así, surgen otras leyes que permiten a los agentes del Estado actuar con mayor fuerza e impunidad contra el movimiento mapuche. Esta la ley Nain-Retamal, como ya comentamos, lo cuál deja abierto un campo para el abuso y la violación de los derechos humanos como en los tiempos de la dictadura de Pinochet. Una normativa que con la militarización del Wallmapu histórico, dotando de mayores facultades y prerrogativas a las fuerzas militares en su conjunto, quienes ya han sido mandatados por la oligarquía para lograr el sometimiento de las comunidades en lucha. En este escenario es previsible todo tipo de acción en contra del movimiento mapuche. No solo en la captura y persecución política de “prófugos” mapuche sino de incursiones para hacer retroceder las legítimas recuperaciones de tierras hoy de manos del movimiento autonomista.
Como CAM seguiremos utilizando todas las formas de lucha para mantener las recuperaciones. Si bien nuestra lucha es eminentemente de tipo territorial, también los esfuerzos están en relación con la defensa legal de los procesos. Dado que el Estado chileno desarrolla incursiones político-judiciales para desarticularnos orgánicamente, se impulsan acciones que denuncian el actuar de carácter punitivo y el disciplinamiento en las cárceles. Asumimos la defensa político-judicial cada vez que se enjuicia a los militantes mapuche. Ahí están los actuales juicios en contra de nuestros weichafe. Se lucha en lo jurídico para lograr el establecimiento de debidos procesos. Principalmente por la no utilización de testigos sin rostro, que vulneran derechos procesales. Así ocurre en el caso Lautaro, donde está encausado -junto a otros jóvenes mapuche- mi hijo Pelentaro, a quien se pretende condenar a altas penas de cárcel.
Kast ha propuesto permitir que mapuche individuales puedan vender o hipotecar sus tierras, introduciendo una lógica de mercado dentro de las reducciones. Algunos propietarios mapuche optan por vender, hipotecar o privatizar sus tierras, ¿Qué opinas sobre esta propuesta?
En primer lugar, esta es una propuesta vinculada con la injerencia de la Ley Indígena, en el marco de una arremetida de la derecha a toda expresión de la causa mapuche. Sin embargo, a nosotros, como parte del movimiento mapuche autonomista, esto no nos atañe, porque nunca hemos reivindicado y menos luchado en base a las leyes que se proponen y sostienen desde el Estado colonial. Esta legislación tiene un cimiento profundamente genocida y racista, basada en el despojo, que valida la ocupación militar del Wallmapu, y una legislación que solo reconoce los títulos de merced una vez que se diezmó y ocupó militarmente a nuestro pueblo. Con ellas se niega la usurpación territorial. Nosotros desconocemos ésta legislación para la recuperación del territorio ancestral. Entendemos esta modificación como una intervención con lógica mercantil y capitalista para desarmar cultural e ideológicamente a las comunidades empobrecidas debido a la falta de tierras. Se debe reconocer que aún hay mapuche que están por la vía de recuperar tierras en base a algún tipo de legislación indígena así. Esta vía legalista solo ofrece una propuesta desde el Estado opresor, validando con ello la ocupación y el despojo de nuestros territorios ancestrales.
Consideramos que otorgar la posibilidad de venta, hipoteca y privatización, es una estrategia para golpear a estos sectores legalistas y a su vez constituye un verdadero atentado a la cosmovisión mapuche, de vivir en comunidad, .porque en términos culturales, el sentido profundo que tiene el territorio en el ser mapuche es esencial. Para los mapuche en general el Territorio es el elemento vital de toda existencia. Constituye la base de toda propuesta de reconstrucción de la Nación Mapuche.
Por cierto, para la reivindicación territorial más avanzada -que ideológica y políticamente lucha por la reconstrucción del territorio ancestral desde un proyecto de descolonización y liberación- una intervención así constituye una afrenta en el sentido político comunitario, porque se pretende crear división y grupos pro capitalistas en las comunidades, lo cual fortalecería una salida a favor de los poderosos que nuevamente intentan la ocupación político militar en nuestra territorialidad ancestral.
Por todo esto, como CAM reafirmamos que la reconstrucción nacional mapuche se sostiene en la resistencia y la reconstitución del mundo mapuche en todos los ámbitos. Y para ello es fundamental la reivindicación de todo el territorio histórico. Hoy ciertos sectores se preocupan de la modificación de la ley indígena, los mismos que fracasaron con su propuesta de multiculturalidad en la constituyente. Sectores que nada dicen sobre la militarización que pretende golpear el control territorial de cientos de comunidades que se alzaron frente al colonialismo, el extractivismo y el capitalismo globalizado. Persisten estos sectores entreguistas hoy alineados al seudoprogresismo y la “izquierda” corrupta por lo cual son contrarios a nuestra propuesta de reconstrucción basada en la resistencia.
Hoy la derecha fascista en el poder tiene como objetivo centrar la atención de estos sectores entreguistas en la modificación de una ley que posibilitaría a algunos mapuche vender o arrendar sus tierras principalmente a los empresarios forestales para así invisibilizar y cortar toda reacción cuando los militares emprendan incursiones contra las comunidades que ejercen un verdadero control territorial que para nosotros es la lucha principal.
El conflicto parece estar ampliándose desde las forestales hacia el llamado «colonialismo verde»: proyectos hidroeléctricos, eólicos, mineros, de litio e inversiones extranjeras de China, Estados Unidos u otros actores. ¿Sigue siendo el objetivo central de la CAM expulsar a las forestales del Wallmapu, o la lucha se ha transformado en una resistencia más amplia contra el capital global y los proyectos de energía «limpia» en territorio mapuche?
Nuestro análisis al respecto es que el principal enemigo de la causa mapuche son las inversiones capitalistas en Wallmapu. Primordialmente las forestales por tener el mayor sistema de propiedad usurpado contra las comunidades, en especial de aquellas que tienen la posibilidad de un proyecto de rearticulación de lof y de espacios territoriales más amplios para lograr la recomposición del Pueblo Nación Mapuche. En efecto la lucha principalmente es contra la industria maderera no solo por las graves afectaciones a nuestra ñuke mapu y al ecosistema en general, sino porque reflejan las políticas extractivistas que devastan nuestro mundo.
Más allá de la lucha contra las forestales existe una lucha contra distintos proyectos de inversión capitalistas que arremeten en contra de las comunidades, y que ha definido esta realidad de ocupación como “acumulación por desposesión”. Hablamos de mega proyectos de todo tipo que invaden y depredan nuestros territorios ancestrales, léanse centrales hidroeléctricas, proyectos eólicos, inmobiliarias, mineras, carreteras, etcétera. Las grandes corporaciones, el gran capital, se apropia de bienes, tierras y derechos de las comunidades para generar ganancias.
Los denominados proyectos de energía limpia son igualmente una quimera, toda vez que se instalan en espacios usurpados. Ya en análisis anteriores se planteó la existencia de un reacomodo del gran capital en el territorio ancestral, incluso con propuestas de proyectos silvoagrícolas más «amables», pero que también tienen un sentido extractivista que afecta y denosta la cultura mapuche. No solo por la trasformación del territorio al servicio del capitalismo sino por la imposición de una lógica colonial occidental que impacta sobremanera el tejido social, político, ideológico y cultural mapuche.
En este marco, nosotros hacemos una propuesta de lucha basada en la resistencia y reconstrucción de nuestro pueblo contra toda expresión del capitalismo globalizado. Nuestras definiciones principales son confrontar contra el imperialismo global y el despojo colonialista local de latifundistas y grupos económicos. Reafirmamos al movimiento mapuche autonomista como revolucionario, anticapitalista y antiimperialista.
Muchos nos han dicho que jóvenes mapuche se han alejado mucho de la cultura y lucha mapuche. ¿Qué opinas sobre esto y que significa para la lucha?
Entendiendo que la pregunta es una afirmación, a nuestro parecer es relativa. En el proceso de resignificación que viven las nuevas generaciones mapuche, son ellos, los jóvenes, los que han sido significativos para el restablecimiento y la reemergencia de la causa autonomista, sobre todo para sostener una propuesta de liberación para nuestro pueblo. Principalmente porque en los weche (jóvenes) está la fuerza, la vitalidad, nuevos bríos, donde han surgido los weichafe, pu lamngen, pu peñi que vienen a retomar no solo los aspectos culturales e identitarios, sino mayores grados de conciencia política del significado del despojo, la ocupación y el sometimiento de nuestro pueblo. De hecho, varios militantes han ofrendado su vida y centenares están en prisión política, lo cual grafica a la juventud mapuche más comprometida. Sin embargo, debemos reconocer que por la diversidad de expresiones dentro de nuestra juventud de cómo luchar, cómo vivir, la recuperación de la identidad y el vínculo con lo territorial puede que hayan surgido prejuicios respecto del abandono de principios de identidad y de valores culturales. La autocrítica que podemos hacer sobre nuestra juventud pasa por una reflexión respecto de algunas desviaciones en las formas de luchar mas que en los lineamientos programáticos o estratégico-tácticos de la lucha en general.
Como CAM hemos hecho definiciones respecto a cómo asumir la cultura propia en base a la lucha concreta. Consideramos la recuperación de la cultura como la esencia que dinamiza la lucha por la liberación. Se parte con la toma de conciencia de la necesidad de revitalizar los elementos cosmovisionarios propios, lo que a su vez es una lucha de denuncia contra la opresión y negación por parte del estado colonial a nuestra identidad y cultura. Esto se transforma en un componente más de la lucha, ejerciendo su práctica se construye una correlación de fuerzas a favor de una salida anticolonial de rebeldía, de insubordinación.
La propuesta es reforzar la cultura propia desde lo que aún subsiste en los territorios y desde lo marginal (condición de subcultura) para que se transforme en insumos en la lucha real contra el neocolonialismo. Lo principal, lo vital, es el legado de nuestros ancestros que lucharon. Actualmente existen distintos aportes y van de la mano del restablecimiento del weichan. Una lucha con diversos frentes que se propone como objetivo instalar el gran proceso de reconstrucción nacional, donde las nuevas generaciones son fundamentales.
Hoy con los weche y con todo un pueblo, las ceremonias y el legado de nuestros futakeche kuifi, en tanto mapuche kimun ka mapuche rakiduam de nuestros ta keche kuifi (antepasados) por lo mismo hemos de reafirmar con mucho NEWEN que el Pueblo Nación Mapuche avanza hacia su liberación.





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