«Es conveniente conocer la intimidad de la historia para entender el presente. Los muy millonarios y las grandes empresas mantienen la apariencia de una actividad ajena a las cuestiones políticas. Son, aparentemente, respetuosos de las leyes democráticas y los derechos humanos.»


21 de marzo de 2026 | Fuente: La vida en orsay

LOS MILITARES, INSTRUMENTO CRIMINAL DE LOS EMPRESARIOS

El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas de Argentina ejecutaron el golpe que habían preparado y organizado las grandes empresas nacionales y extranjeras, con la colaboración de la cúpula de la Iglesia católica, de activa participación en ese acontecimiento.

No fue una acción independiente y delirante de algunos militares sanguinarios, instruidos y apoyados por la CIA. No fue solo eso, mejor dicho. Ese golpe fue estudiado y organizado, como digo, por empresarios argentinos y extranjeros, la oligarquía agrícola-ganadera, economistas argentinos y estadounidenses, medios de comunicación en manos del poder económico, el poder judicial, entre otras organizaciones civiles.

Entre las empresas más activas que tomaron parte del golpe directamente, están la Ford y Mercedes Benz. Ambas tenían línea directa con la Junta Militar y les confeccionaban listas de trabajadores combativos, muchos de los cuales fueron secuestrados, torturados y asesinados.

La Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias, fue la que encabezó la tarea de derribo del Gobierno a través de la violencia terrorista de los militares. También participaron la Cámara Argentina de la Construcción, la Sociedad Rural Argentina, la Cámara de Exportadores de la República Argentina, de Importadores, los empresarios de Autotransporte, la Cámara de Comerciantes Mayoristas, Techint, el ingenio Ledesma, los diarios La Prensa y La Nueva Provincia de Bahía Blanca y un largo etc.

De los grandes empresarios que jugaron un papel importante, figuran Enrique Patrón Costas, Federico Zorraquín, José Estenssoro, Jacques Hirsch, Armando Braun, Luis María Gottelli y otros destacados hombres de negocio.

José Martínez de Hoz fue el economista que encabezó el grupo que elaboró el plan económico que impusieron los militares. Ni bien asumió la Junta Militar, fue nombrado ministro de Economía. Y a los pocos días, el Fondo Monetario Internacional, otorgó a los golpistas un abultado préstamo económico.

Los principales objetivos del plan económico que consensuaron los economistas con los empresarios fueron :

La desregulación selectiva de los mercados

El desmantelamiento del Estado de bienestar

Privatización de empresas nacionales

Liberalización de la cuenta de capitales

Prohibición de los partidos políticos y de los sindicatos de trabajadores.

En definitiva, la aplicación de las normas del liberalismo económico al servicio del imperialismo norteamericano.

CUALQUIER SIMILITUD CON EL PLAN ECONÓMICO DEL GOBIERNO ACTUAL, NO ES CASUAL

Javier Milei, más allá del personaje histriónico, ridículo y vergonzoso que aparece por el mundo como un plagiador de fórmulas liberales, que él las difunde como si fuera el inventor de la manteca, no hace más que seguir las instrucciones empresariales autóctonas y estadounidenses, para también, como la Junta Militar del 76, aplicar un plan de hambre.

Para eso se convirtió en un lacayo baboso del matón universal, Donald Trump, que con su apoyo le permite estar donde está. El mismo Trump lo dijo ante la mirada agradecida de Milei, como la de un esclavo complaciente: «Yo lo salvé a este», dijo Trump señalándolo con un dedo, «porque perdía las elecciones si yo no lo apoyaba».

LA DEMOCRACIA DE LAS GRANDES EMPRESAS

Los grandes empresarios, la burguesía dominante en general, hablan y defienden la democracia liberal, en cuanto les favorece para seguir acumulando riquezas a costa del esfuerzo de la mayoría. Pero si la situación tiende a cambiar, por distintos motivos, especialmente por la lucha de las clases populares que reclaman sus derechos, se termina lo que se daba, inmediatamente. Queda en evidencia, cada vez con mayor descaro, la parodia de la democracia que defienden.

Por ejemplo en Chile, para derrocar al gobierno constitucional de Salvador Allende, intervinieron decisivamente la I.T.T, el diario El Mercurio, el City Bank, la empresa Anaconda del Cobre, la Kennecott Corporation, la patronal de camioneros y algunas otras.

Por ejemplo en España, Francisco Franco, Generalísimo por la gracia de Dios y la desgracia de los españoles, estuvo apoyado desde el inicio de su golpe contra la República, no solo por Hitler y Mussolini, sin los cuales no hubiera ganado la guerra, sino por distintas empresas y empresarios.

La Banca March, con Juan March a la cabeza, dio a Franco el dinero necesario para armas y material de guerra.

La Banca Urquijo, con los hermanos Urquijo en la dirección, también jugó un papel fundamental.

La empresa Texaco, que proporcionó combustible al bando franquista, durante la guerra.

Y también empresarios como Manuel Aznar Zubigaray, director del diario Vasco y luego de La Vanguardia, Ramón Areces de El Corte Inglés, Pedro Barrié de la Maza, presidente del banco Pastor, Juan Ignacio Luca de Tena, del diario ABC e Ignacio Villalva, presidente de la Cámara de Comercio y copropietario del Banco de Valencia y desde 1944 presidente del Banco Central de España.

La Iglesia Católica fue aliada de Franco desde el inicio de su golpe de Estado.

PARA TENER EN CUENTA

Es conveniente conocer la intimidad de la historia para entender el presente. Los muy millonarios y las grandes empresas mantienen la apariencia de una actividad ajena a las cuestiones políticas. Son, aparentemente, respetuosos de las leyes democráticas y los derechos humanos. No obstante, cuando les suena la alarma del pueblo en rebeldía, se convierten rápidamente no solo en cómplices de los regímenes y partidos de extrema derecha, sino y sobre todo en impulsores y financistas de la violencia fascista y los golpes de Estado militares o civiles.

A mi me parece que esta, es una enseñanza imprescindible.

Son 30 mil. Ni olvido ni perdón.

La seguimos.

*Ángel Cappa es exfutbolista argentino, entrenador, licenciado en Filosofía y Psicopedagogía, escritor y autor con Marcos Roitman del libro "Fútbol y política. Conversaciones desde la izquierda" (ed. Akal)