
MARINALEDA: UNA UTOPÍA NECESARIA PARA LA PAZ. ENTREVISTA CON EL ALCALDE SERGIO GÓMEZ
Por Vocesenlucha
“Para que la gente crea en un proyecto político concreto, las personas que lideran ese proyecto político deben tener una cierta coherencia entre sus palabras y sus hechos, entre lo que se piensa, se dice y se hace. No podemos considerarnos de izquierdas si no hacemos una política de izquierdas.”
Marinaleda (Sevilla), 27 de febrero de 2026 | Fotos: Ayuntamiento Marinaleda y Vocesenlucha
Un equipo de Vocesenlucha conformado por Luis Mangrané, Vanessa Pérez y Raúl García, se desplaza hasta Andalucía para arribar a esa isla de utopía en medio del capitalismo del sur de Europa llamada Marinaleda. Allí entrevistamos a su alcalde, Sergio Gómez Reyes, quien revisa la historia de lucha y reivindicación protagonizada por este pueblo que se ha convertido en un referente de la reforma agraria y una gestión municipal alternativa a las fórmulas tradicionales de la política.
Marinaleda es un pequeño municipio de 2750 habitantes situado a 110 km de Sevilla, en la comarca de la Sierra Sur y al noroeste de la provincia. Desde las primeras elecciones democráticas municipales en 1979, tras la muerte del dictador Franco, este pueblo de Andalucía ha reelegido ininterrumpidamente una formación política de izquierdas a contracorriente. Durante 47 años, ha conseguido mantener la alcaldía y realizar transformaciones profundas que han beneficiado al conjunto de la población, la más destacada la ocupación y posterior cesión al municipio de la finca el Humoso, antes propiedad del latifundista duque del Infantado, base del desarrollo social mediante un modelo cooperativo y colectivo en beneficio de la comunidad.

Sergio Gómez Reyes (Sevilla, 1986), actual alcalde de Marinaleda, nos recibe después de finalizar su jornada laboral matutina como profesor de instituto. El resto del día lo dedica a la gestión municipal y a su hija. En el Ayuntamiento no queda nadie, excepto Manuel Prieto, jornalero jubilado que hace parte del equipo de gobierno municipal. Todas las luces están apagadas excepto las de su despacho.
Sergio procede de una familia humilde y trabajadora, con seis hermanos, como tantas familias andaluzas en la que los padres tienen que trabajar con el señorito de turno para buscar sustento para sus hijos, nos cuenta. La conciencia de clase le viene desde pequeño. Añade que al ser profesor de historia conoce de dónde vienen las desgracias de la clase trabajadora y las diferencias sociales y que “ser de Marinaleda y no tener esa carga ideológica de izquierdas es una contradicción […]. Creo que se han dado todos esos condicionantes para que hoy crea en la utopía no como un ideal lejano sino como un acto de compromiso con la vida diaria”.
Durante la conversación saldrán los temas que más han marcado la historia reciente del municipio, desde las luchas sociales y sindicales relacionadas con el acceso a la tierra, hasta la preocupación por el avance de la derecha y la solidaridad internacionalista ante los ataques a Venezuela y Cuba. Nada más empezar recuerda y hace memoria de los líderes que supieron canalizar las inquietudes y necesidades de la clase jornalera de Andalucía: Juan Manuel Sánchez Gordillo, líder de la Candidatura Unitaria de Trabajadores (CUT) e integrante de Izquierda Unida, alcalde durante 44 años; Diamantino García Acosta -conocido como “El cura de los pobres”, sindicalista y uno de los fundadores del Sindicato de Obreros del Campo- y Diego Cañamero.
Sánchez Gordillo se retiró de la política en 2023 debido a su estado de salud y Sergio le sucedió en la Alcaldía. Juan Manuel es reconocido como un maestro y líder, cuestionado por algunos porque ponía “en evidencia incluso a gente de la izquierda. Su mayor virtud ha sido unir en un mismo discurso las palabras y los hechos”.
Gordillo dedicó su vida personal a su ideología política, luchando de manera incansable por los derechos de las clases oprimidas, dejando un impacto significativo en Andalucía. Su figura ha sido fundamental en Marinaleda, y Sergio compara su importancia con la de Castro en Cuba y Chávez en Venezuela.

“Él fue quien puso el acento en el verdadero problema de esta tierra, el latifundio, el de que había muchos jornaleros que no tenían un sustento diario y estaban condenados a las desgracias del paro y la emigración”. Como decía el propio Sánchez Gordillo, un jornalero sin tierra es un árbol sin raíces.
Una reivindicación que se ha hecho realidad en Marinaleda, donde más de 1250 hectáreas son trabajadas en forma de cooperativa, lo que hace posible que sea el pueblo con menos desempleo de toda Andalucía.
Tras el fin de la dictadura, desde finales de los años 70, se dio una intensa movilización social contra el latifundismo y el cortijo de El Humoso, propiedad del Duque del Infantado, título creado en 1475 por los Reyes Católicos y que fue uno de los más importantes de la nobleza castellana, fue ocupado repetidamente por los jornaleros de Marinaleda. Hoy en sus paredes todavía aparece conservada la frase que pintaron las y los jornaleros: “Este cortijo es para los jornaleros en paro de Marinaleda”.
En 1991 la Junta de Andalucía expropió y compró la finca al duque para ceder su uso al pueblo de Marinaleda bajo la condición de que se constituyeran cooperativas agrarias encargadas de gestionar colectivamente la explotación de la tierra. Desde hace una década surgió el conflicto con la Junta de Andalucía, por una serie de cambios normativos que amenazaban con frustrar un proyecto que se ha convertido en motor económico del pueblo. En noviembre de 2025, después de negociaciones y movilizaciones, el Parlamento andaluz aprobó una modificación normativa que va a permitir transferir de forma gratuita al Ayuntamiento de Marinaleda la finca de El Humoso, por un periodo de 25 años.
Una gestión exitosa protagonizada por un ayuntamiento “atípico”, como lo define su alcalde: “siempre hemos sido un mal ejemplo para otros muchos ayuntamientos. Aquí ni el alcalde anterior ni yo ni nadie del equipo de gobierno ha cobrado ni un céntimo de este ayuntamiento, cada uno tiene su trabajo y eso hace que no dependamos de las arcas municipales para subsistir. Creemos profundamente en la austeridad institucional para convertirla en generosidad social.
Nuestro compromiso con el pueblo es serio y sincero, y creemos en la capacidad de lucha de los oprimidos. Si la humanidad fuese capaz de mantener la coherencia y la ética por encima de otros intereses particulares, estaríamos asistiendo al nacimiento de un futuro cargado de infinitas posibilidades.
Para hacer política no hacen falta corbatas sino principios. Como podéis ver este es un despacho totalmente atípico, está de puertas abiertas para que entre cualquier vecino o vecina y nosotros vamos a seguir funcionando de tal manera porque creemos en nuestra forma de hacer política. En una política cercana a la gente.
Pero lo más importante, la economía municipal es una herramienta que debe ponerse al servicio de la gente, de los pueblos. La política, si no sirve para transformar la vida de la gente, no es necesaria.”
La coherencia es parte esencial del proyecto de Marinaleda. “Para que la gente crea en un proyecto político concreto, las personas que lideran ese proyecto político deben tener una cierta coherencia entre sus palabras y sus hechos, entre lo que se piensa, se dice y se hace. No podemos considerarnos de izquierdas si no hacemos una política de izquierdas.”
En el actual contexto de derechización y regresión política, los factores que la hacen posible preocupan al alcalde: “el sistema tiene la capacidad para hacernos creer que nuestro enemigo pertenece a nuestra propia clase. Eso nos está convirtiendo en seres egoístas e insolidarios, fomentado por una ideología de extrema derecha en auge”.
“Creo que estamos en tiempos convulsos y es cuando más falta hace la ética y el compromiso honesto con la gente. Hay que resistir las envestidas. Hay que mantener la firmeza ideológica.”
En estas circunstancias, el compromiso y la firmeza ideológica continúan siendo el fundamento del proyecto político de Marinaleda. “En estos tiempos estamos librando una batalla ideológica y resulta incómodo lanzar un discurso que vaya a contracorriente del pensamiento fabricado. Existe una lógica capitalista vinculada al ideario fascista y al imperialismo”.
Esa lógica utiliza los mismos métodos que antes, pero ahora además cuentan con el control de los medios de comunicación, que funcionan más como instrumentos de poder que como vehículos neutrales de información.
Podríamos decir que los medios moldean la opinión pública, que aceptan incluso decisiones políticas que van en contra de sus intereses. Los medios de comunicación no son neutrales, toman partido en favor de las élites burguesas. El poder económico determina la agenda informativa. Quien paga manda.
Uno de los mayores errores en los que cae la izquierda es en las políticas posibilistas. La izquierda reformista no nos representa. Nosotros creemos en la izquierda que sueña con subvertir el orden establecido. Y a veces los ayuntamientos tienen los medios para lograrlo”.
Entre los ejemplos de esas políticas públicas radicales cita el de la vivienda. En Marinaleda, de las aproximadamente 1000 viviendas, 300 son públicas, superando el 33% frente al 2,5% de la media estatal.
“El Estado podría contar con un patrimonio de 5 millones de viviendas públicas. Sin embargo, con la crisis económica se vendieron miles de viviendas a propietarios particulares y a fondos de inversión privados. Ya solo quedan unas 300.000 viviendas públicas, lo que representa el 2,5 %, muy por debajo de la media europea (9,5 %).
En Marinaleda apostamos por la intervención estatal en temas tan concretos como la vivienda, los alimentos, la energía, la sanidad o la educación. La economía debe estar al servicio de todos los seres humanos, y no al contrario. Nos llaman radicales por defender que el pueblo debe ser dueño de su propio destino y de sus propios recursos.”
Por eso, Sergio enfatiza, “si eso es hacer políticas radicales, nosotros decimos que somos radicales. Nos llaman radicales por defender el derecho a la vivienda, a un trabajo digno, por defender a los seres humanos por encima de los intereses particulares, porque creemos profundamente en la transformación de la sociedad donde la gente sea protagonista de su propio destino. Nos llaman radicales por mostrar que existe otra alternativa. Y rechazamos rotundamente a un sistema que nos lleva al consumismo, al individualismo, a la competitividad, a la muerte.
Pensamos que radicales son las empresas que expulsan a la gente de su empleo, que explotan, los bancos que desahucian a miles de personas por no poder pagar su vivienda, los que especulan, los que invaden a otros pueblos acabando con la vida de mujeres, hombres y niños”.

La lucha por el Humoso
Marinaleda es un pueblo que logró adquirir 1.250 hectáreas de tierras tras una larga lucha del movimiento jornalero impulsado, en un primer momento, por el antiguo Sindicato de Obreros del Campo (SOC) y, después, por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT).
Este proceso se inicia con intentos de reforma agraria en Andalucía que datan de la Segunda República y se intentaron reactivar en la transición democrática. Sin embargo, a pesar de algunos avances, más del 50% de la tierra en Andalucía sigue en manos del 2% de los propietarios, creando una situación que Sergio define como pseudofeudalismo en el siglo XXI.
Los grandes terratenientes aún predominan y el verdadero movimiento hacia una reforma agraria genuina no ha prosperado. La acumulación de tierras, a menudo para recibir subvenciones de la UE por parte de rentistas, es una preocupación vigente. Aunque hubo repartos de tierras en diversas ocasiones, solo Marinaleda ha logrado implementar con éxito una transformación real que otorga acceso a jornaleros al trabajo digno en el campo.
“Es profundamente injusto que a día de hoy sigan existiendo propietarios que acumulan la tierra simplemente por el hecho de conseguir ayudas de la Unión Europea. Los famosos rentistas… Es cierto que en esos momentos iniciales se repartieron tierras en ciertos puntos de la geografía andaluza y que a día de hoy tan solo Marinaleda consiguió verdaderamente darle sentido a la reforma agraria, convirtiendo un latifundio de 1250 hectáreas en el pan de muchos jornaleros y jornaleras en paro”.
En el término de Écija también se repartieron otras 1250 hectáreas a numerosos agricultores de ese municipio, pero pronto cayeron en manos privadas, mientras que en El Humoso se siguen trabajando de forma colectiva. La diferencia para Sergio, a pesar de encontrarnos ante el mismo procedimiento, la misma época y la misma intencionalidad fue que la dirección política encabezada por Sánchez Gordillo tenía claro que las tierras provenientes de esta reforma agraria debían de caer en manos de todo el pueblo. “De nada sirve que pase de nuevo de un terrateniente a manos de otro terrateniente, entendimos que la reforma agraria solo podía tener éxito con una dirección política clara y donde el control de los medios de producción estuviesen en manos de los propios jornaleros/as.”
“El Humoso representa la mayor conquista que la clase jornalera jamás haya conocido en Andalucía”.
Durante estos años no solo han conseguido acceder a la tierra sino transformar unas fincas prácticamente de secano, no aptas para para su cultivo, ponerles riego y tener grandes extensiones de olivos, alcachofa, pimiento, habas, ajo, productos de huerta en el invernadero y que esa misma producción se transforme en una industria local.
“De este modo la cadena y el ciclo que tenemos en la cooperativa es íntegro desde que se siembra hasta que se recolecta y transforma en la industria. Lo mejor es que la plusvalía de esa riqueza no va a manos de ningún capitalista ni de ningún particular sino que se reparte generosamente, generando más empleo y más riqueza. Cuando hablamos de transformar la realidad estamos hablando de eso, de apropiarse por parte de la clase trabajadora de los medios de producción para que la riqueza llegue a todos los rincones de este pueblo.
Hay una cosa que no se nos puede olvidar, que no hay libertad sin igualdad ni justicia social. Si no se practica la justicia social, los seres humanos jamás llegarán a ser libres”.

Ley de Reordenación del Sector Público de Andalucía
En 2011, el PSOE impulsó una ley que permitía la subasta del patrimonio público andaluz, poniendo en riesgo las conquistas sociales logradas décadas antes.
“En esa ley también se incluían las 1.250 hectáreas de las cooperativas de El Humoso… En ese momento vimos en serio peligro todas estas conquistas sociales y sindicales de los años 80 y 90 logradas por el pueblo de Marinaleda”.
Después, con la llegada del PP a la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Marinaleda inició una serie de conversaciones con la Junta. “Hemos conseguido que la Junta considere que esas tierras están más que pagadas. El hecho de que el pueblo consiga esas tierras nos asegura un futuro. Es la consecución de esa reforma agraria que jamás se ha conseguido en ninguna parte del estado ni de Andalucía. Nos cansamos de pedirle a Dios y decidimos expropiarle al César llamado Duque del Infantado. La lucha ha dado sus frutos.
Nosotros no queremos la propiedad para que el beneficio vaya al bolsillo de nadie en particular, sino que el reparto de la riqueza vaya a toda la gente por igual, es decir, que la plusvalía que se genera en esas cooperativas se reinvierta en más trabajo, en más inversiones, pero siempre que sea repartido, como digo, de manera equitativa entre toda la gente que la trabaja y que no vaya nada al bolsillo particular de nadie en concreto. Aspiramos a una sociedad sin clases sociales y sin diferencias económicas”.
Para explicar históricamente el desigual reparto y distribución de la tierra, Sergio se remonta a la mal llamada reconquista cristiana frente al mundo musulmán, cuando “los reyes dan tierra en el norte a los campesinos sin tierra, potenciando el minifundismo, pero a partir de la mitad sur necesitaron recurrir a las órdenes militares para combatir al musulmán y se les encomiendan como recompensa grandes extensiones de tierra. Con el tiempo se ha ido potenciando la acumulación de la tierra a través de las distintas leyes de los gobiernos de España. Durante el franquismo, a cambio del apoyo militar y civil al golpe del Estado, Franco expropió muchas tierras a mucha gente humilde y compensó a las familias que eran leales al régimen con grandes latifundios de tierra. El latifundismo no ha sido erradicado sino todo lo contrario, se sigue potenciando, incluso desde la transición, con ese intento de reforma agraria que se prometió pero que nunca se puso en práctica”.
Preguntado por la significación del término jornalero explica que la palabra alude a la persona que tiene que levantarse todos los días a ganarse un jornal, es decir, un trozo de pan. Y añade que la clase jornalera en Andalucía ha sido la clase más denostada y explotada, “siempre dependiente de que el señorito de turno te avisara en la plaza del pueblo para que pudieras trabajar. Por eso nosotros no hablamos de campesinos ni de dueños de tierra, sino de jornaleros, porque hay una diferencia importante aquí en Andalucía. Nosotros vamos a estar siempre a favor de los empobrecidos y nunca a favor de esos grandes terratenientes que abusan y explotan a los más débiles”.

Marinaleda Andalucista
Marinaleda está impregnada de la historia andalucista, el andalucismo social, internacionalista y humanista que reivindicaban Blas Infante y Diamantino García Acosta. “Nuestra nación andaluza necesita un cambio profundo porque somos el sur de Europa, de las tierras más denostadas y más pobres […], donde el 30% de la población vive en una situación de extrema pobreza. Creemos en otra Andalucía, no en la del turismo y el folclore sino en la Andalucía de los más desfavorecidos. En la Andalucía de García Caparros, de Blas Infante, de Javier Berdejo, de Diamantino García, de Sánchez Gordillo, de Diego Cañamero, de toda esa gente que reivindica mayor soberanía para esta tierra llamada Andalucía”.
Pero “al mismo tiempo somos internacionalistas porque creemos, como decía el Che Guevara, que nos debe acongojar cualquier injusticia que se cometa en cualquier parte del mundo. Somos también ecologistas porque creemos que el planeta es uno y porque creemos en que la tierra, el aire y todos los recursos naturales no deben tener dueño sino que deben pertenecer a toda la humanidad, nos consideramos antimilitaristas porque las guerras representan el poder de las élites burguesas y el fracaso de la humanidad como colectivo. Nos consideramos anticapitalistas porque el capitalismo crea desigualdades, barbarie y el enriquecimiento de unos pocos por encima de los intereses de la mayoría. Y también nos consideramos humanistas porque creemos en la vida por encima de cualquier otra circunstancia.
Marinaleda defiende todas esas cosas juntas porque sinceramente creemos que otro mundo es posible”.
Día de Andalucía
El 28 de febrero se conmemora el referéndum de 1980, mediante el cual Andalucía accedió a la autonomía. Es el día oficial de Andalucía, reconocido por la Junta como festivo.
Marinaleda es el único pueblo de Andalucía en el que se celebra el 4 de diciembre como festividad local, recordando las manifestaciones de 1977, cuando más de un millón y medio de andaluces salieron a la calle para exigir autonomía plena tras la dictadura, y día en el que fue asesinado en Málaga Manuel José García Caparrós, convertido en símbolo del andalucismo popular.
“El cuatro de diciembre forma parte de la identidad andaluza. Nosotros no creemos en el 28 de febrero, más bien es la parte institucional. Creemos en el 4 de diciembre… Si el pueblo en el año 1977 no se echa a la calle, prácticamente no existiría el estatuto de autonomía. El 28 de febrero existe porque antes un movimiento popular tuvo presencia en las calles, donde hubo incluso un asesinato del joven García Caparrós, que entregó su vida cuando lo asesinaron por colgar una bandera de Andalucía en un balcón, creemos que la transformación viene desde las calles y que por mucho que después eso se escenifique en el plano institucional, nosotros creemos que la Andalucía autonómica proviene de esa lucha del pueblo andaluz el año 77, en el 4 de diciembre. Somos el único pueblo de Andalucía donde el cuatro de diciembre es fiesta local. Y vamos a seguir reivindicando esa identidad andaluza.”
A García Caparros lo asesinaron “los grises”, el franquismo no concebía que Andalucía tuviera voz. “Esa bala que lo mató intentaba matar también un pensamiento, que era el pensamiento autonomista del pueblo andaluz. Todavía el franquismo está presente en los gobiernos, en los medios de comunicación, en la banca y en los tribunales de justicia”.

La vivienda
En Marinaleda el concepto de vivienda pública dista mucho de las tendencias actuales. El alcalde pone como ejemplo el anuncio de unas promociones en la provincia con un precio mínimo de 120.000 €. “Es un concepto que está prostituido. Nosotros no queremos ese tipo de vivienda pública donde la gente no tiene para pagarla. O si la paga prácticamente vive endeudada toda su vida y sin saber si va a llegar o no va a llegar a fin de mes”.
En las más de 300 viviendas de parque público que hay en Marinaleda, la gente paga 15 euros al mes. “Nosotros como Ayuntamiento ponemos el terreno, albañiles, ponemos materiales, y la gente tiene que aportar su mano de obra y una vez finalizada una vivienda es para esa persona o, el segundo caso, que son las viviendas de alquiler donde el Ayuntamiento las construye de principio a fin. Estamos construyendo 24 viviendas y la gente accede a esa vivienda ya finalizada pagando entre 12-15 euros como máximo al mes. Porque creemos realmente que la vivienda es un derecho y no es un bien para especular. Y esa gente que me pregunta repetidamente si esto que se hace en Marinaleda puede hacerse en otro en otro lugar del mundo, por supuesto que sí. Tan solo hay que tener voluntad política.
El problema de la vivienda que existe en el Estado español se puede cortar de raíz. El estado tiene que intervenir de todas todas en el mercado de la vivienda, estamos en un sistema que potencia y promociona el libre mercado. Pero con temas tan básicos como la vivienda, los alimentos, las medicinas, el estado tiene que intervenir. Hay que llevar a cabo políticas intervencionistas. Y se acabaría al otro día con el problema de la vivienda, pero mientras vivamos en esta jungla, en este sistema salvaje, vamos a seguir teniendo este problema, donde el 70% tiene dificultades para acceder.
El capitalismo prioriza el libre flujo de capital por encima del bienestar de la gente, lo que provoca un aumento de las desigualdades sociales. Los datos nos recuerdan que el 10% de la población controla el 90% de la riqueza mundial”.
Retos
“El reto es seguir con este proyecto, siempre mirando atrás como un impulso para el futuro, no con nostalgia, estamos orgullosos del pasado que nos define. Mucha de la gente que consiguieron El Humoso ya no están con nosotros. Estamos plenamente orgullosos de que haya gente joven con la misma ideología y firme en nuestro pensamiento, que decida tirar para adelante, que defienda a la clase trabajadora, que defienda este pueblo, que defienda los derechos de los desposeídos, de los descalzos y que le haga frente a este gigante que es el sistema, que parece no tener nunca fin. Yo soy de los que piensa que si cayó el esclavismo y cayó el feudalismo, ¿por qué algún día no va a caer el capitalismo que tanta desigualdad genera?
Marinaleda sigue siendo un referente en el mundo de la izquierda porque sus discursos y sus hechos incomodan. Pensamos que la realidad no debe ser aceptada, sino que puede ser subvertida. Marinaleda empuñó una bandera y a través de sus movilizaciones, de sus huelgas de hambre, de sus reivindicaciones, de su lucha incansable, consiguió darle la vuelta a la triste situación que tenía este pueblo, como la mayoría de los pueblos de Andalucía, que era el de paro, emigración y un futuro cargado de desgracias”.
¿Qué es la dignidad para Marinaleda?
“La dignidad no es solo un valor abstracto: es la garantía de derechos básicos, la participación colectiva y la igualdad frente a la desigualdad. Como diría Julio Anguita, “con la dignidad no se come, pero un pueblo sin dignidad acaba arrodillándose y termina sin comer.
Para nosotros la dignidad empieza con tener un techo seguro y asequible; para nosotros dignidad significa trabajar para repartir la riqueza y no para enriquecer a unos pocos. Significa tomar decisiones de forma comunitaria y no aceptar la explotación como forma de vida
Se concreta en prácticas políticas, sociales y económicas muy concretas que transforman la vida cotidiana de sus habitantes”.
Internacionalismo
Ante el escenario de agresión imperialista, pedimos al alcalde si quiere enviar un mensaje de solidaridad a los pueblos de Venezuela y Cuba. Accede gustoso. “Cuba y Venezuela son dos pueblos que no se han doblegado ante el imperialismo norteamericano. Cuba está sufriendo un bloqueo profundamente injusto desde hace décadas, y Venezuela ha visto cómo su legítimo presidente ha sido secuestrado ante los ojos del mundo. Mientras, la complicidad internacional mira para otro lado.”
“Por tanto, nos solidarizamos con estos pueblos y defendemos su derecho de autodeterminación, así como defendemos las causas palestina y saharaui.
Hace apenas unos días celebramos en Marinaleda el encuentro de Solidaridad Europa por Cuba, con presencia de voces como la de Aleida Guevara, donde denunciaron las agresiones del imperialismo occidental y se reivindicó la resistencia y dignidad de los pueblos latinoamericanos luchando por su soberanía.
Las políticas imperialistas y sus intereses están poniendo en serio riesgo la supervivencia de todos los seres humanos. Por tanto, la humanidad tiene el deber moral de desafiar a los poderosos y de apoyar a los oprimidos”.
El lema “Una utopía hacia la Paz” del municipio ha enraizado en esta parte del sur de Europa como los miles de olivos que constituyen una de las fuentes de subsistencia de su población. La terca resistencia, la coherencia, la creencia en un proyecto político y el mantenimiento de esta alcaldía demuestran que el sueño de la reforma agraria, de la tierra para las manos colectivas que la trabajan, de relaciones sociales más humanas, no solo es posible sino necesario.
Sergio finaliza la entrevista asegurando que “nos toca defender los recursos, la naturaleza, lo común, la vida. Jamás permaneceremos callados, porque el silencio es el enemigo más peligroso de las causas justas. Creemos que ninguna meta es inalcanzable. Si luchamos, estaremos abriendo de par en par las puertas de la esperanza. Y ojalá algún día la debilidad de los desposeídos se transforme en la fuerza capaz de anunciar justicia social”.
*La conversación ha sido resumida y editada por Vocesenlucha respetando el sentido original de las declaraciones. La entrevista completa estará disponible en video próximamente en este espacio
Entrevista publicada en AraInfo, Tercera Información





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